Educación

¿Qué hacer cuando tu hijo hace berrinche?

La psicóloga Ana Pau Orozco explica cómo actuar ante un berrinche; habla de los beneficios de educar empleando la pregunta mágica

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Por: Alejandro Camarena

Los berrinches suelen presentarse en niños de entre 1 y 5 años de edad. FOTO: especial.

Los berrinches suelen presentarse en niños de entre 1 y 5 años de edad. FOTO: especial.

Guanajuato.- Si eres padre o madre de familia, seguramente has vivido en carne propia alguna rabieta infantil, berrinche, pataleta o como le conozcas. Esta actitud, de acuerdo a los expertos, suele presentarse en niños de entre 1 y 5 años de edad.

Muchos padres no saben cómo actuar ante tal situación y cómo educar a sus hijos, es por esto que platicamos con la licenciada en Psicología, Ana Pau Orozco, quien nos habla de los beneficios de la pregunta mágica (la cual se planteó por primera ocasión en una escuela de Estados Unidos por la psicóloga Sally Neuberger) y sus grandes ventajas a la hora de aplicarla ante un berrinche.

El objetivo principal de la pregunta mágica es crear un punto de equilibrio para el menor y reforzar los nexos que entre él y sus papás. FOTO: especial.
El objetivo principal de la pregunta mágica es crear un punto de equilibrio para el menor y reforzar los nexos que entre él y sus papás. FOTO: especial.

Entendemos como berrinche a ese pedido de auxilio que el menor realiza, de acuerdo a varias investigaciones, muchos menores suelen hacer un berrinche porque no se sienten comprendidos y en algunas ocasiones queridos, sin embargo, hace poco una excelente psicóloga empleó una pregunta que ha servido en gran medida para frenar una rabieta, ella le llamó la pregunta mágica, gracias a ésta se han obtenido grandes resultados”, comentó de inicio la Psicóloga.

Ana Pau Orozco, aclara que muchas veces los berrinches de los niños son de manera inconsciente, ya que a esa edad por lo general actúan por impulsos, es por ello que suelen no tener sentido para nosotros como adultos, sin embargo para el menor representa un momento de tensión y para los adultos un momento de desesperación al no saber qué hacer.

La pregunta que debemos hacerle al menor es la siguiente ¿tu problema es pequeño, mediano o grave? Al momento de hacer esta pregunta el pequeño comenzará a relacionar su situación con el problema, muy probablemente el pequeño dirá que su problema es grande, aquí es donde como padres debemos ayudarle con una solución que beneficie a ambas partes, personalmente aconsejo actuar desde el primer berrinche, verán que los beneficios realmente serán muchos”, dijo Ana Pau Orozco.

De igual manera la experta nos dio un ejemplo: resulta que el menor quiere cierto dulce, pero se acerca la hora de la merienda; él hará todo por ese dulce, pero tú sabes que no debes dárselo, entonces hará berrinche.

Es ahí donde utilizas esta mágica herramienta, como ya lo dijo Ana Pau, para él será un problema grave, entonces tú puedes hacerle una pregunta que incluya una situación “peor” que la de no comer ese dulce: -¿qué pasa si se pierde tu muñeco favorito, eso sería un problema menor?- lo más lógico es que para él sería más grave perder su juguete favorito, aquí entra la parte de la negociación, le puedes ofrecer una alternativa para que realice alguna otra actividad hasta el momento que llegue la hora de la merienda, una de ellas sería jugar un rato con ese muñeco.

El grado de efectividad de esta pregunta es realmente alta, además de que lo que se busca es hacer una conexión entre el menor y el adulto, ya que muchas de las veces ignoramos sus necesidades, es importante que no pasemos por alto estas cosas, que para nosotros pueden no ser importantes, sin embargo para el menor representan un llamado de auxilio, como ya se comentó al inicio.

Esta pregunta también es un facilitador para saber cómo educar a nuestros hijos, a quienes hay que educar con firmeza y suavidad, debe de ser una mezcla, implica poner un límite con amor; ya no se debe de golpear a los menores, está comprobado que eso no resuelve los problemas por eso se dice que debe de ser equitativo el regaño”, finalizó la psicóloga.

Los beneficios de emplear la pregunta mágica ante una rabieta

Empatía: el menor entenderá de inmediato que estás interesado en su problema, su primera reacción será saberse comprendido, esto aligera la tensión.

Le ayudarás a averiguar qué es lo que le pasa: un menor siempre necesitará del apoyo de un adulto ante cualquier tipo de adversidad.

Encontrará una solución a su problema: después de hacerle esta mágica pregunta seguramente ambas partes encontrarán una solución al problema, lo cual frenará la rabieta.

Autosuficiencia: una de las partes más importantes de esta herramienta es que comienzas a crear en tu hijo el sentido de ser autosuficiente, lo cual le crea la habilidad de adaptarse a los cambios que por añadidura vendrán con los años.

Confianza en sí mismos: Al mismo tiempo que muestras a tu hijo empatía y reconoces que su llanto responde a un ‘problema’, aunque sea pequeño, estarás reafirmando a tu hijo. Sentirá más confianza en sí mismo y mejorará su autoestima.

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