Seguridad en Chihuahua: En una casa humilde inició la tragedia de la muerte de dos sacerdotes jesuitas y un guía de turistas

La poca seguridad en Chihuahua no respeta condición económica, en una humilde casa inició la tragedia de dos sacerdotes y un guía de turistas.
 

viernes, 24 de junio de 2022 · 00:00

La poca seguridad en Chihuahua para los tarahumaras se ve reflejada en una vivienda humilde en la comunidad de Cerocahui, en el municipio de Urique.

Ubicada en la Sierra Tarahumara, con un techo de laminas, pintada solamente en la fachada de color blanco. A un costado una estufa al parecer descompuesta y al aire libre. 

Una antena de televisión satelital y enmarcada con la bondadosa naturaleza, rodeada de las montañas características de la Sierra Tarahumara. Es la casa de dos hermanos que participaron en un juego de beisbol, en el que José Noriel Portillo Gil, "El Chueco", perdió.

La casa es de la familia Berrelleza Rábago; su error haber jugado en un partido en el que un equipo era patrocinado por "El Chueco", un delincuente conocido en esa región y presuntamente buscado por las autoridades desde 2018 tras haber asesinado a un turista extranjero que había confundido con un agente de la DEA.

"El Chueco" llegó a la casa humilde para confrontar a Paul y Armando, los hermanos que participaron en el partido de beisbol. Paul recibió un disparo. Ambos fueron privados de la libertad.

Mientras que la casa humilde fue incendiada por órdenes de "El Chueco".

Allí, lunes 20 de junio, empezaría la tragedia para dos sacerdotes y un guía turístico, además de los dos jugadores privados de la libertad.

Una Virgen de Guadalupe en la entrada de la casa de los beisbolistas privados de la libertad en Uroqui. Foto: eluniversal.com.mx

Seguridad en Chihuahua: 'El Chueco' siguió a su víctima hasta el templo de los jesuitas

"El Chueco" buscaría posteriormente a Pedro Palma, un guía de turistas de la zona, que también fue privado de la libertad, pero logró liberarse y fue inmediatamente al templo de los jesuitas a pedir ayuda. Sin embargo, "El Chueco" lo encontró, le disparó y, a pesar del suplicio de los sacerdotes, siguió cometiendo los homicidios. En total, tres muertos, dos sacerdotes jesuitas y un guía de turistas.

"El Chueco" pretendía no dejar rastro alguno de los homicidios, quería desaparecer los tres cuerpos. Pero, los jesuitas no se quedaron callados ante la violencia en el País. El martes 21 de junio la noticia trascendió a nivel internacional. 

El Papa Francisco lamentó que haya tantos muertos en México. Ante la presión internacional y nacional, el Gobierno estatal y federal tuvieron que reaccionar y hallar los cuerpos en tan solo dos días. No es la misma suerte para los más de 100 mil desaparecidos que hay en el País.

La familia Berrelleza Rábago era católica, en la entrada de su hogar humilde, una imagen de la Virgen de Guadalupe y dos ángeles dan la bienvenida. El hogar y la virgen quedaron chamuscados. 

HLL