Un año sin amigos: Estudiantes terminan ciclo escolar a distancia por pandemia

Un año sin amigos: Estudiantes terminan ciclo escolar a distancia por pandemia

Mientras que algunos pequeños no conocen las instalaciones de sus escuelas, adolescentes extrañan la falta de sociabilización con compañeros de su edad. Con todo y las ventajas tecnológicas, así se vivió este año de pandemia para los estudiantes.

Por: María José Soto , Joel Reyes y Melba Vidales

Guanajuato.- Los niños y adolescentes pagan un precio alto por la pandemia: la falta de sociabilización con sus compañeros en las escuelas.

Con los planteles cerrados desde marzo del año pasado terminaron este ciclo escolar con aprendizaje en casa, y aunque apoyados por sus papás y docentes la experiencia los capacita en el uso de herramientas tecnológicas, no conocen físicamente a su maestra, en algunos casos ni a sus compañeros ni la escuela donde reciben protección y seguridad.

A Victoria Alatorre Salas le entusiasma haber aprendido a usar Google para conectarse a las clases, pero ya quiere regresar a las aulas

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Le quita aislamiento ‘gran etapa de su vida’

Mariana Durán Rojas, recién egresada del bachillerato de ingenierías, de la Escuela de Nivel Medio Superior de la Universidad de Guanajuato, terminó la preparatoria en línea a consecuencia de la pandemia.

No conoció a sus compañeros y siente que le quitaron una gran etapa de su vida. 

Mariana Durán Rojas (al centro) con algunas compañeras en la prepa oficial, en Guanajuato capital, cuando asistían a clases presenciales.

Mariana cursaba el cuarto semestre de preparatoria, en la Escuela de Nivel Medio Superior de Guanajuato (ENMS GTO), cuando inició la contingencia por el COVID-19, ella cuenta que les dijeron que solamente duraría  un mes. 

De entrada, ella y sus compañeros se alegraron porque consideraban que sería un periodo parecido a las vacaciones, sin embargo los meses transcurrieron y el confinamiento parecía no tener un fin. 

Al comienzo todo era nuevo para ella y los profesores, tuvieron que adaptarse a las herramientas digitales y plataformas, lo que para muchos fue un gran reto; por esta razón el cuarto semestre fue sencillo ya que las tareas no eran tan laboriosas o complicadas. 

No obstante, cuando eligió el bachillerato de ingenierías Mariana se vio influenciada por aquellas materias prácticas que más le interesaban, que nunca pudo cursar o bien no como esperaba. 

El horario era mixto, pero la mayor parte del día estaba en la computadora con alguna tarea o proyecto de clase, lo que no solo se volvió cansado sino también monótono. 

En mis calificaciones no me afectó tanto, pero sí académicamente, no tengo retención, eso me afectó en mi examen de admisión”, dijo. 

Además de la cuestión académica, Mariana sintió que le faltó la parte social de su vida académica, pues en el año de bachillerato no pudo conocer a sus compañeros ni convivir en eventos escolares o participar en diversos proyectos.

“Nunca tuvimos como tal proyectos ni contacto con otros bachilleratos, yo no conocí mi bachillerato nunca, creo que eso fue algo que no me gustó, no poder convivir con ellos creo que sí fue complicado, no pude empatizar con nadie y cuando necesitaba ayuda para algo o así nada más tuve a una persona a la cual acudir de mi grupo base. Todo el tiempo estaba en la computadora, muy monótono”, comentó Mariana

Respecto del regreso a clase de forma híbrida y escalonada, dijo que no siente que será un gran cambio a la situación actual y que preferiría regresar cuando la emergencia de salud estuviese completamente controlada. 

“No creo que sea lo mismo, todavía tenemos que aprender muchas cosas de la distancia y los protocolos. Me gustaría regresar cuando realmente sea seguro y se pueda regresar como antes porque no se puede conocer a las personas, tampoco tiene objeto rentar un departamento si solamente las personas irán una vez a la semana o mes”, dijo la estudiante.

Francisco Santino Balderas Mata aprendió a leer por computadora, y espera con ansia pronto conocer a su maestra y compañeros.

‘Aprendí a leer en la computadora’

Tras un ciclo escolar completo cursado en casa por la pandemia de COVID-19, la experiencias de los más pequeños vividas en línea les dejaron grandes enseñanzas y una brecha de aprovechamiento importante por el uso de tecnologías desde la primera infancia.

“Aprendí a leer en la computadora”, dijo como uno de sus logros Francisco Santino Balderas Mata, leonés de 6 años que se graduó de preescolar en el Colegio Josefina Camarena.

Su primera clase a través de la pantalla fue el 26 de junio del año pasado, y este julio del 2021 Francisco se puso la toga y el birrete en un evento de graduación virtual.

“Con juegos, unas canciones y muchas actividades aprendí cosas, ya sé leer y todo fue con mi maestra Adriana en la compu”, dijo el pequeño estudiante, quien ahora espera con ansias conocer su escuela, maestros y compañeros de primero de primaria. 

Bien puesto su uniforme y con toda la actitud, Francisco Santino atendió sus clases tres veces por semana acompañado de sus compañeros.

Tengo dos amigos que también estaban en la cámara, son Patricio y Matías”.

El padre del pequeño, Francisco Balderas, platicó todavía con asombro que cuando hubo el cambio a semáforo amarillo en Guanajuato, inscribió a su hijo en clases de futbol y la experiencia fue increíble.

Mi niño lo primero que me dijo es que había visto niños de verdad, reales, que los había podido tocar, la verdad fue un año muy duro para todos, pero más para ellos que no entendían bien lo que pasaba, lloraba de no poder salir ni a la calle”.

No conoce su escuela

Victoria Alatorre Salas, de casi 7 años y estudiante también del periodo escolar casero 2020-2021, es una de los miles de alumnos en Guanajuato que brincaron de un grado a otro sin siquiera conocer su escuela, compañeros y maestros, en este caso fue de preescolar a primero de primaria.

“No conocí a nadie de mi escuela más que en la computadora, todo fue por Internet y fue divertido pero ya quiero conocerlos”, platicó Victoria sobre sus clases en la primaria 20 de Noviembre.

La estudiante aprendió entre varias cosas, matemáticas de primer grado, escritura y lectura, además de desarrollar habilidades con la tecnología.

“Ya sé usar el teléfono, la computadora, la tablet, con mi maestra Vero Picón supe cómo conectarme a las clases y usar Google, es muy divertido”, narró entusiasmada Victoria.

“Me gustaría seguir trabajando así para tareas o actividades, pero también en el salón como en el kinder”, agregó.

“El COVID sí lo vi en la tele, es algo muy malo, no enfermamos y también se mueren, es muy triste no poder ir a la escuela, solo videollamadas”, concluyó.

Luciana Jaime Gasca tiene 6 años y anhela volver a jugar con sus compañeros de kínder.

Anhela regresar al kínder

¿Cuándo voy a regresar a la escuela?, ¿Cuándo voy a volver a mis amiguitos? pregunta con frecuencia Mía Luciana Jaime Gasca.

La niña de 6 años cursa el tercer año de preescolar en el kínder Jean Pier, en Irapuato, y tiene más de un año que no pisa sus instalaciones debido a la pandemia del COVID-19.

Ana Paulina Gasca Chico, mamá de Mía, asegura que este año de pandemia ha sido complicado para su hija ya que es muy sociable.

“Para ella ha sido muy difícil, es una niña muy social y se le ha complicado bastante no ver a sus compañeros,  no salir, más que nada no convivir con sus compañeros, a veces la noto triste por esa situación”.

Sobre cómo compensar el distanciamiento social con alguna actividad en casa, Paulina compartió  que primero decidieron  contratar el servicio de Netflix para que disfrutara de películas.

Después cada tercer día la llevaban al parque de la colonia una hora para que se despejara, ahorita  que ya está más controlado el tema de los contagios por COVID-19  la empezaron a llevar a clases de regularización.

Son poquitos niños, pero le ha servido para interactuar con gente que no conocía y ya no se siente sola”, asegura la madre de familia.

Destacó que cuando inició la pandemia y tenían que quedarse en casa Mía se tenía que conectar en internet  a las 9 de la mañana para sus clases en línea, pero por el trabajo de

Paulina era complicado que se conectara todos los días.

“Todas las actividades eran por WhastApp, la maestra mandaba las actividades  y mandábamos la retroalimentación  por  video o por fotografía las actividades que nos pedían”.

Compartió que antes de la pandemia un grupo de mamás organizaba cada 15 días una reunión para que los niños convivieran  y ahora la pequeña Mía le  pregunta cuándo se van a volver a reunir.

El próximo ciclo escolar la niña entrará a primero de primaria, por lo que los sentimientos y la incertidumbre comienza.

“Hablo con ella, me dice que está emocionada de entrar a la primaria y le da emoción el tener nuevos compañeros”.

MCMH
 

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María José Soto
Joel Reyes
Melba Vidales

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