Alejar a menores del crimen es complicado si no se atacan factores sociales, asegura experto

Emilio Daniel Cunjama, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales, consideró que la participación de menores en el crimen es complejo si no se trabaja en la prevención social y prevención de la reincidencia desde su raíz.
 

Por: Cutberto Jiménez Mayagoitia

El caso de un menor que confesó el homicidio de dos mujeres en León y sólo pasará un año en prisión, ha llamado la atención sobre los menores reclutados por el crimen organizado. Foto: archivo AM

El caso de un menor que confesó el homicidio de dos mujeres en León y sólo pasará un año en prisión, ha llamado la atención sobre los menores reclutados por el crimen organizado. Foto: archivo AM

León, Guanajuato.- La participación de menores de edad en el crimen no va a resolverse fácil ni pronto.

La política pública de prevención social y de prevención de la reincidencia de niños, niñas y adolescentes en la actividad delictiva implica algo muy complejo: transformaciones sociales y culturales que no se dan de la noche a la mañana”.

Así lo expuso Emilio Daniel Cunjama López, profesor e investigador del INACIPE (Instituto Nacional de Ciencias Penales) en su charla virtual como parte del 8vo. Congreso Internacional de Prevención Social de la Violencia y Reconstrucción del Tejido Social, organizado por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado.

Consideró que ante la falta de investigaciones serias en materia de prevención social de la violencia y la delincuencia, lo que sucede muchas veces es que se construyen políticas públicas limitadas que son paliativas. Y puso como ejemplo cuando se habla de tolerancia cero, mano dura, rescate de espacios públicos.

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“No se está tomando en cuenta por qué se están formando las células delictivas, por qué se están involucrando los jóvenes a las filas del narcotráfico, sino solamente se administra la ocurrencia del delito, se rescata el espacio público, se ponen cámaras de vigilancia, y ya no ocurren ahí los delitos, ahora ocurren en la cuadra siguiente, solamente la delincuencia se desplaza pero no hay resultados de fondo”, alertó.

La explicación desde la criminología está relacionada con la historia de vida del individuo y su relación en la escuela, trabajo, el barrio, la familia, amigos, cárcel, la víctima, la comunidad, la corporación policial, el sistema penal y otros factores.

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Habló de la importancia de atender los factores de riesgo para la reincidencia, como son:

  • Entorno familiar
  • Consumo de sustancias psicoactivas
  • Antecedentes de conducta delictiva previas al encarcelamiento
  • Factores psicológicos y cognitivos
  • Conducta social y relaciones interpersonales
  • Conducta durante el encarcelamiento
  • Situación de desigualdad
  • Ambientes sociales de transgresión y violencia

“La prevención (de la violencia) al final del día es una cuestión de justicia social”, puntualizó durante su charla titulada “Participación de Niñas, Niños y Adolescentes en el Crimen organizado. Escenarios actuales y acciones para su prevención”.

Encierro en prisión tampoco es la solución definitiva

Destacó que en octubre se instaló el Observatorio Nacional para la Prevención del Reclutamiento de Niñas, Niños y Adolescentes por parte de la Delincuencia Organizada (ONPRENNA), en el cual participa la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno federal, otras dependencias y la sociedad civil.

Este organismo describe que hay tipos de reclutamiento forzado y no forzado. El forzado se da por: 

  • Privación de la libertad
  • Extorsión
  • Trata y tráfico de menores
  • Amenaza
  • Chantaje
  • Intimidación
  • Maltrato físico

Y el no forzado por: 

  • Engaño 
  • Oferta económica
  • Protección
  • Regalos
  • Oferta de empleo
  • Necesidad económica
  • Imitación

Mencionó que a partir del 2007, derivado de la política pública de confrontación del Gobierno de la República al crimen organizado, la dinámica criminal se modifica. Hoy las organizaciones del crimen organizado ya no son tan pocas, hay algunas grandes pero integradas por células que tienen una autonomía relativa en su operación y que se están sirviendo de niños, niñas y adolescentes cada vez en mayor medida.

El académico explicó que hay voces que piden la reducción de la edad penal en menores para sancionar los delitos de alto impacto, derivado de casos que son mediáticos. No obstante, la solución no puede reducirse al populismo punitivo.

“Las condiciones de prisión con violencia, corrupción, desconfianza, no hace otra cosa que transformar al ser humano en algo más complicado que lo que entró. Hay avances desde la Ley de Justicia Penal para Adolescentes, muchos vicios se han eliminado, pero el encierro sigue siendo el encierro y eso sigue teniendo efectos en los internos, más cuando tratamos de niños y adolescentes”, opinó.

MCMH

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