Advierten sobre ‘COVID largo’; síntomas pueden confundirse con secuelas

Aunque se suele confundir con las secuelas de COVID, la aparición de nuevos síntomas es un suplicio para los pacientes y un desafío para médicos

Los pacientes con COVID largo ya no presentan rastros del coronavirus, pero padecen trastornos delicados. Foto: Daniel Martínez

Los pacientes con COVID largo ya no presentan rastros del coronavirus, pero padecen trastornos delicados. Foto: Daniel Martínez

León, Guanajuato.- La coordinadora del proyecto Unidad Especializada en Rehabilitación Física en la Universidad de Guanajuato, Beatriz Verónica González Sandoval, alertó que el COVID de largo plazo aparece después de superar la enfermedad y produce recaídas fuertes, a veces más intensas que los síntomas en un principio. 

“Tenemos pacientes que atendemos desde el año pasado en marzo”, apuntó. 

Reportó que se han dado de alta a 56 pacientes que se atendieron en la Torre Vida de la UG en la Unidad de Rehabilitación post COVID-19 desde 2021.

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Se considera que una persona tiene COVID de largo plazo si padece síntomas después de cuatro semanas de contraer la enfermedad. Pero estos pueden manifestarse de otras formas. 

“Contrario a las secuelas, que se presentan en pacientes que en la mayoría de los casos estuvieron en unidades de cuidado intensivo cuando enfermaron y al recuperarse tiene algún síntoma de dificultad respiratoria, fatiga, dependencia al uso de oxígeno, debilidad muscular o neurológica”, explicó a AM.

El tratamiento

Actualmente hay 61 pacientes en terapia para eliminar secuelas luego de tener COVID.

“Tenemos atenciones a secuelas como neuropatías de pacientes que estuvieron en estado crítico y después de varios meses continúan con estas alteraciones”, explicó.

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Luego de un diagnóstico para determinar si es COVID largo o una secuela, se aplican fisioterapias con aparatos de alta tecnología, como en la fibrosis pulmonar donde se aplican rayos para mejorar la oxigenación y tolerar el ejercicio. 

En otros casos se usan mecanismos para reparar articulaciones, dolor muscular y alteraciones del equilibrio. 

También hay secuelas neurológicas, pérdida de memoria, depresión y pérdida de equilibrio, alteración visual, más frecuente en pacientes que fueron hospitalizados con comorbilidades y mayores de 40 años. 

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La evolución y recuperación de cada paciente es variada, en la mayoría de los casos tiene mucho que ver el estado de salud previo a la enfermedad. 

“Un paciente que estuvo saludable como máximo tiene atención cuatro meses, porque se recupera, pero otros que tienen comorbilidades, alguna cardiopatía, se complica”, dijo.

Luego del tratamiento y la recuperación se hacen evaluaciones para mandar al paciente a rehabilitación en casa. 

Se le dan una serie de ejercicios y atenciones que se muestran en video y se da seguimiento con visitas. Y cuando se consideran que hay un avance completo, se le da de alta. 

“Acabamos de regresar al servicio hace dos semanas y en consulta claramente la tendencia de atenciones va en aumento”, señaló Beatriz González

A quienes ayudan en la Torre Vida les cambia el semblante, insiste la Directora, que señala una recuperación de las capacidades afectadas al menos del 50% en casos muy graves.

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Fue de los primeros

Luis Ángel García fue de los primeros pacientes en ser atendido en la Torre Vida, su sobrepeso y comorbilidades vasculares complicaron la atención desde su contagio. 

El COVID lo pasó en casa y no asistió a un hospital, todo el tiempo permaneció en cama al cuidado de sus hijas, luego de los momentos críticos en los que necesitó oxígeno se mantuvo estable, lo que no soportó fueron las secuelas, señaló con voz ronca. 

“Estuve en casa atendido por mis propias hijas, ellas me cuidaron en base a lo que les decían los doctores y me ayudaron, no sabían pero se enseñaron con mi caso crítico”, señaló Luis. 

Tras la enfermedad que lo dejó con la necesidad de un tanque de oxígeno los primeros meses, hoy está rehabilitado, con más del 90% de su función pulmonar recuperada y sólo con algunas lagunas en la memoria que le impiden recordar detalles. 

“Aquí me ponen a hacer ejercicios y en los huesos que me duelen me hacen trabajarlos con el debido cuidado, hacen que me mueva, también hay máquinas de ultrasonido que hacen me pueda mover e ir a otra terapia dentro”, explicó Luis quien ya usa menos la silla de ruedas. 

Aunque su evolución es lenta debido a las comorbilidades que presenta, señaló que sin este tipo de herramientas para ayudar a quienes sufrieron COVID y les dejó secuelas, habría mucha desesperación pues la mayoría de los que asiste a tratamiento en la Universidad de Guanajuato recibe un subsidio de hasta un 90% .  

MCMH

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