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A sus 65 años quiere que la dejen trabajar

A pesar de que la Dirección de Fiscalización le ha negado el permiso para vender sus verduras, la señora María Salinas Silva, no pierde el entusiasmo.

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A pesar de que tiene 65 años, de que todos los días se levanta a las 6 de la mañana, y de que la Dirección de Fiscalización le ha negado el permiso para vender sus verduras, la señora María Salinas Silva, no pierde el entusiasmo.
Ella vive en Cañada de Bustos, una comunidad rural cercana a la presa La Purísima; su recorrido diario en el autobús es de 60 minutos, sin embargo, afirma: “yo estoy aquí terqueando, a ver si de casualidad me otorgan el permiso de vender”.
Ángeles en el camino
Dice que en su diario peregrinar ha encontrado “ángeles de la guarda”, los choferes y cobradores de los autobuses que le ayudan a subir y bajar su mercancía: botes de maíz para el pozole, nopales, cebollas, tortillas hechas a mano y una sombrilla.
Oficio de negativa
Doña María pidió hace tiempo permiso a Fiscalización Municipal para vender sus productos en el área del Pasaje Manuel Leal, cercano a la Alhóndiga de Granaditas, pero se lo negaron; el 30 de mayo, Juan Francisco López, director de la oficina, le entregó un oficio con la negativa.
“Es puro navegar de aquí para allá, pero ni modo, aquí voy a seguir terqueando, no tengo otra alternativa para sobrevivir”, por lo pronto, ayer miércoles ella se instaló en Tepetapa, casi frente a un hotel, el jueves no sabe dónde estará, el viernes, menos.
“La necesidad me puso en este camino”...

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