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Ángel Eduardo: Bombero con corazón de fuego

Desde niño, Ángel Eduardo deseaba ser bombero para ayudar a los demás

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Ángel Eduardo: Bombero con corazón de fuego

Ángel Eduardo: Bombero con corazón de fuego

Desde hace tres años, Ángel Eduardo Mota Cerratos forma parte del Heroico Cuerpo de Bomberos de Guanajuato, con el grado de cabo.
Desde que era niño anhelaba ser bombero, porque le gustaba la forma en que ayudaban a las personas y acudían a reportes de incendios.
A la edad de 17 años decidió entrar a la academia donde forjó su fuerte carácter, con mucha dedicación, adiestrándose y capacitaciones logró graduarse, la trayectoria fue difícil pero realizó su sueño de niño, lo cual le dio felicidad.
“Me dio mucha alegría cuando recibí mis documentos donde avalaban que ya era bombero oficialmente”, mencionó entusiasmado Ángel Mota.
Sus padres siempre lo han apoyado porque saben que era un oficio de bien, donde ayudaría a las personas que lo necesitaran.
También el formar parte de un cuerpo de rescate le ha cambiado la vida y la forma de verla, pues está en constante reportes donde observa tragedias, las cuales lo motivan para tener mas precaución en su persona y cuidar a su familia.
“Este trabajo es muy bonito, vivo muchas experiencias que no cualquiera vive, algunas son buenas y otras malas, de las cuales aprendo mucho y me hacen valorar más la vida que tenemos, pero sobre todo para cuidar a mi familia que la amo con todo mi corazón y son todo para mí”, dijo con sentimiento
Algo que se le facilita es el trabajo en equipo durante los incendios, así se cuidan unos a otros apoyados en lo que necesiten.
Una de la metas es ser un bombero reconocido por su esfuerzo en el trabajo, así como seguir capacitándose y continuar realizando la labor hasta que Dios se lo permita.
Una de las anécdotas que recuerda mucho Mota Cerratos es su primer servicio, cuando acudió junto con sus compañeros a apagar un incendio de un pastizal al Cerro del Hormiguero el cual estaba muy extenso.
Luego de luchar por varias horas contra las llamas lo controlaron, apagándolo por completo, sus amigos de trabajo le dieron su bienvenida.
“Aun lo recuerdo como si fuera ayer, fue algo muy satisfactorio apagarlo con mis demás compañeros, al final me dieron mi bienvenida, no me lo esperaba en mi primer incendio, me llenaron de ceniza, en varias ocasiones, me hicieron varias bromas, fue algo muy chido”, explico Ángel.
También ha tenido momentos difíciles, cuando ha ido a apoyar en accidentes automovilísticos, ayudar a sacar cuerpos de personas que perdieron la vida dentro de su vehículo.
Con sólo tres años de ser cavo en Bomberos Pozuelos, Eduardo Mota mencionó que siente que apenas está comenzado su carrera, aún le faltan muchos años por delante como rescatista y con muchas ganas de ir ascendido de grado.

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