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Así fue el juicio contra el 'Comandante Emilio' y las pruebas que lo hundieron

Ayer el chileno Raúl Julio Escobar Poblete fue sentenciado a 60 años de prisión por el delito de secuestro agravado de una mujer de origen extranjero en San Miguel de Allende. 

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Por: Jesús García

Una imagen de Raúl Escobar, con la española Isabel Mazarro./Fotos: Archivo

Una imagen de Raúl Escobar, con la española Isabel Mazarro./Fotos: Archivo

El chileno Raúl Julio Escobar Poblete, que usaba el nombre de Ramón Alberto Guerra Valencia y era conocido como el “Comandante Emilio”, detenido en San Miguel de Allende el 30 mayo del 2017 por el delito de secuestro agravado, recibió una sentencia de 60 años de prisión y una multa de 321 mil 160 pesos equivalentes a 4 mil días de salario.

Además se le impusieron otras dos multas por 60 mil y 35 mil pesos como reparación del daño a favor de una mujer de origen extranjero secuestrada en marzo del 2017.  

La sentencia se dio este viernes cerca de las cuatro de la tarde en la Sala 2 de los juzgados de oralidad ubicados dentro del Centro de Reinserción Social (Cereso) Mil de Valle de Santiago por la jueza Gloria Esther Hernández Valtierra.

La jueza dejó en claro que para dicha sentencia no se tomaron en cuenta los antecedentes delictivos que tiene Escobar Poblete en Chile desde la década de los noventa.

El abogado del sentenciado, Alejandro Gutiérrez Morales, dijo que existen todos los elementos para apelar la sentencia de 60 años y recurrir a una segunda instancia cuando tengan el documento completo y poder analizar la estrategia a seguir.

Aquí escuchamos solo una síntesis, los detalles no los tenemos, insistimos en considerar que existe la oportunidad de esta siguiente instancia precisamente, derivado de una postura de defensa original”, declaró el defensor.  

En un resumen de todo el expediente que duró una hora y 50 minutos, la jueza explicó a Raúl Julio Escobar todas las pruebas que se tomaron en cuenta para llegar a la resolución, en especial los testimonios de la señora Nancy Milleche Kendall, víctima del secuestro. 

El ‘Comandante Emilio’ llegó a vivir a Guanajuato para ocultarse de la justicia chilena que lo buscaba por la muerte en 1991 del senador Jaime Guzman Errázuriz, considerado como el ideólogo de la dictadura militar del general Augusto Pinochet. Desde entonces se encontraba prófugo de la justicia del país sudamericano.

En México se le acusó de encabezar una organización criminal que se dedicaba a secuestrar personas en Guanajuato, de acuerdo a las pruebas presentadas por la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJ).

Uno de los plagios que organizó y ejecutó fue el de la ciudadana de origen franco-estadunidense Nancy Michelle Kendall, a quien le mutilaron parte de su cuerpo para exigir el rescate. 

Al momento de acudir Escobar Poblete a recoger el montó de rescate, fue detenido.

En Chile formó parte del grupo armado conocido como Frente Patriótico Manuel Rodriguez (FPMR) desde 1987, una organización guerrillera que surgió en diciembre de 1983 con el objetivo de luchar en contra de la dictadura militar de Pinochet.

Lanza un beso y se va a cumlpir su condena

Con una camisa violeta, el pelo corto y lentes de pasta negros, Raúl Escobar arribó a la sala dos de oralidad a las 2:02 de la tarde, cuando ya había en lugar más de una decena de medios de comunicación y algunas personas que asistieron a la audiencia.

El ‘Comandante Emilio’ lanzó una mirada a los asistentes y una ligera sonrisa a tres mujeres que estaban en la sala, para después sentarse a un costado de sus abogados, siempre resguardado por un elemento de la Policía Procesal.

Por cerca de dos horas escuchó los argumentos de la jueza que lo sentenció a 60 años de prisión. Su mirada era fija y solo se tocaba la barbilla en algunos momentos.

En cuatro ocasiones se acercó a los oídos de sus defensores Alejandro Gutiérrez y Adrián Baca, para realizar algún comentario en voz baja.

Cada minuto que pasaba escuchó que las pruebas, declaraciones y testimonios que presentó su defensa, eran cuestionadas seriamente por la jueza Gloria Esther Hernández.

Ella explicó que las cámaras de una gasolinera ubicada en el Paseo La Estación de San Miguel de Allende, habían sido claves para demostrar el 30 de mayo de 2017 que era parte de una organización criminal dedicada al secuestro.

También le dijo que las declaraciones que había realizado en enero pasado, eran distintas a las realizadas en un principio, cuando fue detenido.

Pero uno de los puntos más importantes fue cuando le reveló que la ciudadana extranjera que secuestró en marzo del 2017, escuchó el 30 de mayo estando en la casa de seguridad de Circuito Azucenas, que “habían detenido a Ramón”, además de reconocer algunas de sus pertenencias encontradas en el domicilio que está a nombre Carlos Alberto G., hijo del secuestrador.

Al final de la audiencia de sentencia, la jueza fue enfática con el ‘Comandante’, le aclaró que para la decisión del tribunal fueron irrelevantes las actividades delictivas que mantuvo en su país natal y le expresó que tuvo la oportunidad de llevar a cabo una visa distinta en México, pero  no la aprovechó.

A las 3:54, cuando se dictó la sentencia, Raúl Julio se levantó de su silla y dando un giro rápido se llevó la mano a la boca y lanzó un beso al grupo de mujeres a las que había sonreído al principio de la audiencia, para desaparecer de la sala y regresar nuevamente a su celda.

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