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Así suena Guanajuato

Desde hace 51 años esta música peculiar distingue a la capital.

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Las estudiantinas son una fuente de turismo durante todo el a

Las estudiantinas son una fuente de turismo durante todo el a

Guanajuato se oye a estudiantina, al vibrar de panderos y mandolinas, coros varoniles alegres y jocosos entre los callejones de la capital, esta armonía es un distintivo sonoro que alude sin duda al Guanajuato colonial y cultural, a la fiesta colectiva de sus callejoneadas y el eco de sus melodías en los balcones y pasajes de la ciudad, que durante 51 años ha sido albergue de estos grupos musicales.
La primera estudiantina, la de la Universidad de Guanajuato, fue fundada el 14 de abril de 1963, con 25 integrantes. “La mayoría de relleno (...) ese día salió a las calles tocando y cantando y sorprendió a los turistas y a la gente, a todos porque era muy vistosa, nunca tuvo un interés lucrativo y a la fecha mantiene ese espíritu fue puro gusto de salir a la calle a cantar y tocar.
“El traje era negro, muy austero, como lo son los estudiantes en cualquier parte del mundo, llevaba un pantalón corto con mallones, zapatos de cuero de cabra, la casaca negra y camisa de manga larga blancas y cuello de holán, botonadura de plata y capa salmantina de gris plata o azul, era muy vistoso el atuendo, la gente se sorprendió”, relató Porfirio Villafaña, testigo y luego miembro de la primera estudiantina de Guanajuato.
Recuerda que en uno de tantos conciertos que dieron luego de salir a la luz, y cobrar relevancia internacional, el locutor, Pedro Ferriz Santa Cruz, en aquellos años, voz de numerosos eventos oficiales, les aseguró que eran la primera estudiantina contemporánea de América Latina.
EL ORIGEN
“Las estudiantinas en España tuvieron su origen en la necesidad de los estudiantes, que son pobres en todo el mundo, que salían a la calle a tocar y cantar a cambio de prebendas y favores, si tocaban en un restaurante, les regalaban comida por ejemplo”, relata Porfirio Villafaña, uno de los primeros integrantes de la Estudiantina de la Universidad de Guanajuato, “nunca tuvieron un fin lucrativo como las de ahora”, recrimina.
En el barrio de la Bola callejón de la Venada, vivían Porfirio y su hermano Rafael, quien tocaba la guitarra excelentemente bien, también vivían ahí otros dos jóvenes, uno apodado “El Trucutrú” y el otro “Chavita” o “Chavasnack”, apodo que se ganó porque a todo le ponía el sufijo “snack” estos eran miembros del movimiento Acción Católica Juvenil Mexicana (ACJM) y tocaban muy bien la mandolina.
DISCOS Y UNA BOTELLA DE WHISKY
Una botella de whisky desencadenó toda una tradición artística juvenil que hoy es ícono indiscutible de la ciudad de Guanajuato, Las Estudiantinas.
En el fondo de un poroso vaso de barro Joaquín “El Flaco” Arias vertió el Old Parr cortesía de su amigo Ignacio Hernández, quien le insistió en ir a escuchar un disco que le gustaba mucho y que también él le gustaría.
Llegaron se instalaron y luego de abrir la botella y echar el primer trago Ignacio trajo el disco y lo puso a tocar. “En cuanto escuché la música dije ¡en la madre!, esto es a ver tráeme la portada del disco, era la Estudiantina de la Universidad de Barcelona, ¡yo hago una, yo hago una!”, recuerda “El Flaco” que fue su reacción.
Así comenzó la aventura, el paso siguiente fue conseguir los instrumentos.
Luego el reto fue encontrar a los músicos y los encontró muy buenos, se abasteció principalmente del teatro universitario, y así en marzo del 62, según recuerda, y la suerte y tino que tuvieron para deducir el significado del vestuario.

El reglamento

De acuerdo con el artículo 34 del reglamento las callejoneadas están catalogadas como un espectáculo musical recreativo, el artículo 36 refiere que éstas no podrán exceder la cantidad de 75 personas (más los músicos) en caravana y prohíbe la venta y consumo de bebidas alcohólicas durante el recorrido.
En el artículo 39 de la misma normativa precisa que los recorridos se podrán realizar todos los días, con horario máximo de las 11:00 de la noche aunque por la dinámica de la ciudad se realizan con mayor frecuencia los fines de semana, comentó el titular de la dependencia.
Y por cada recorrido las estudiantinas deben cubrir un costo de 337 pesos, así como el pago respectivo a la dirección en mención por concepto de sello de boletaje que es de 245 pesos si se sellan de 1 a 1 mil boletos, 450 de mil uno a 2 mil y de 675 si es de 2 mil uno a 5 mil, esto de acuerdo con el artículo 6 de las disposiciones administrativas municipales.

‘Rutas están descuidadas’

Integrantes de estudiantinas denunciaron a am Express que los pagos por callejoneada y boletaje que hacen al Municipio no se ven reflejados en las buenas condiciones de las rutas por donde acompañan a los turistas, mismas que constantemente están llenas de montones de basura, graffitis y algunas incluso sin alumbrado público.
Existen tres rutas por las que las diferentes estudiantinas hacer los recorridos durante sus callejoneadas y de acuerdo con el testimonio de varios de ellos así como un recorrido de am Express por las mismas, éstas están muy descuidadas, pese a que las callejoneadas son una de las principales y más tradicionales atracciones turísticas.
Pablo (N) integrante de la Estudiantina Tuna de Plata, comentó que constantemente los callejones de las rutas están llenas de basura o graffitis así como muy oscuros por la falta de alumbrado público.
El tuno, precisó que la Dirección de Fiscalización les hace un cobro de alrededor de 400 pesos por salida, así como el 11 por ciento de impuesto a cada boleto vendido, además del pago por sello del boletaje que en su caso oscila entre los 300 y 500 pesos según la cantidad de boletos.

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