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Casi le cuesta la vida

El comandante Oros aún tiene secuelas por un golpe que recibió al atender una riña.

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El comandante Oros, con 16 a

El comandante Oros, con 16 a

El comandante Oros, es el ejemplo del riesgo que enfrentan los policías, aún tiene secuelas de un golpe en la cabeza al acudir al reporte de una riña.
A consecuencia de la lesión, el comandante ya no pudo regresar a trabajar en operativos, ahora labora en una área administrativa en la Policía Municipal y en ocasiones es comisionado para atender programas en apoyo a los jóvenes.
“Yo traía personal a mi cargo, trabajaba en el Operativo Intermunicipal, hace tiempo, realizaba un patrullaje en la comunidad Cuevas, pero recibimos el reporte de ayuda de mis compañeros para atender una riña entre vándalos y familiares que los querían esconder después de haber asaltado a un estudiante.
“Al llegar al lugar nos recibieron a pedradas, otro comandante resultó lesionado le dieron pedradas en la cabeza y en el pecho, cuando traté de auxiliarlo, desde una azotea me lanzaron una pedradas de al menos 20 o 30 kilos en la cabeza y perdí el conocimiento, desde entonces tengo problemas de salud, ya no puedo salir a trabajar a los operativos, ahora me encargo de ayudar en otras áreas de la corporación, aún se puede ver la lesión que tengo en la cabeza”, relató el comandante, quien tiene 16 años laborando en la Policía Municipal Preventiva.
Oros, como es conocido por sus compañeros, antes de sufrir la lesión ayudó en el programa “Tregua”, donde platicaba con líderes de grupos vandálicos para convencerlos que participaran en torneos deportivos.
Recuerda que junto con sus compañeros de turno, en una ocasión participó en la detención de seis integrantes de una banda de roba coches, quienes entraron a una agencia de vehículos y se llevaron varias camionetas, sin embargo, en un operativo fueron asegurados en la zona de las llamadas “curvas peligrosas”, luego las unidades fueron entregadas a los representantes de la agencia.
Pero hay una situación que no ha podido olvidar, un reporte lo dejó conmocionado, relató que un 15 de septiembre, mientras estaba en el pórtico de la Policía Municipal escuchó un fuerte estruendo que cimbró las paredes las instalaciones de la corporación, se trataba de una explosión por acumulación de gas en una casa que se ubicaba en el callejón Tajito de la Gloria, en el lugar fallecieron dos estudiantes y un adulto, otras seis personas quedaron atrapadas entre los escombros y corrió para ayudarlos.
“Fui el primero en llegar al lugar del accidente, encontré los cuerpos de las personas y otros heridos que estaban atrapados entre las piedras, encontré a un niño que logró salvarse porque una estructura evitó que los escombros le cayeran encima, luego llegó la ayuda. Es el tipo de reportes que no se olvidan por la magnitud de la tragedia y porque personas que apenas empezaban a conocer la vida, fallecieron”.

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