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Christina y Alejandro tieneb boda de ensueño

La pareja cumplió su sueño de amor al darse el sí definitivo ante sus familiares y amigos.

Por:

Alejandro M

Alejandro M

Como un día descrito por un gran novelista, así fue la maravillosa boda de la linda pareja protagonizada por Christina Salazar Villegas y Alejandro Méndez Sashida.
Antes de compartir el pan y el vino con todos, se llevó a cabo la ceremonia religiosa en un hermoso jardín de la Mina de Guadalupe. La pareja se juro amor para toda la vida, siendo testigos de este acontecimiento sus seres queridos.
Al finalizar, los invitados tomaron arroz entre los puños de sus manos, para después lanzarlo hacia arriba, con la única finalidad de brindarles una larga vida juntos, llena de estabilidad y prosperidad.
Después de la ceremonia, los invitados caminaron hasta un amplio jardín de la Mina de Guadalupe, mina que en su exterior luce esplendorosa por su enorme fachada, que deja al descubierto la buena bonanza que hubo en los siglos pasados.
Dentro de ella, luce ahora un hermoso jardín, que para la boda fue cubierta con una gran carpa, donde además se montó una pista al centro. Los invitados disfrutaron de un excelente servicio en su mesa, así como de una exquisita decoración.
En la tarde, más invitados comenzaron a llegar y fueron a felicitar a la hermosa pareja con abrazos y buenos deseos. Música en vivo fue parte de la ambientación, así como las charlas que se daban entre los invitados.
La pareja pasó al centro de la pista para bailar una pieza romántica que Alejandro le dedicó a su amada esposa. Ella estaba radiante, sus labios reflejaban una cálida sonrisa y una mirada llena de amor y mucha alegría.
El novio miraba a su esposa, la estrechaba entre sus brazos y bailaban juntos mientras los invitados disfrutaban de ese baile tan especial para ambos. La fiesta continuó con más música y enseguida las parejas se levantaron de sus asientos para mostrar sus mejores pasos de baile.
Ese día el ambiente estuvo rodeado de amor y buenos deseos, la celebración continuó hasta entrada la noche. La Luna fue testigo de este acontecimiento, lució en todo su esplendor sobre el cielo nocturno de nuestra hermosa ciudad encantada.

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