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Colonos en La Venada tienen tres años sufriendo

Varias familias viven sin servicios básicos de agua y luz, con el temor de ser desalojados por ser predios irregulares; piden a las autoridades les br

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En la parte alta de La Venada viven varias familias sin contar con servicios b

En la parte alta de La Venada viven varias familias sin contar con servicios b

Prácticamente han pasado tres años de la invasión de colonos a la parte alta de La Venada, familias que viven con el temor de ser desalojadas y en condiciones prácticamente infrahumanas.
María Guadalupe Lona González, vivía con su suegra en La Venada, pero por necesidad se sumó al grupo de personas que construyeron un cuartito de láminas y se quedaron a vivir en un inmenso baldío.
“Tengo cuatro años viviendo, en el cerro ubicado en la parte alta de La Venada y hemos sufrido harto. Hemos sufrido lluvias, calores, desabasto de agua, pero tenemos la necesidad y tenemos que seguir aquí”, refiere Guadalupe, quien vive en una casa de lámina de aproximadamente dos metros por cuatro, con piso de tierra. Esto es todo su patrimonio.
La casa de Lupita está cercada con una pequeña cerca de palos, al frente tiene unos toneles y unos magueyes. Un perrito negro quien duerme en la parte posterior del jacal, es el guardián del hogar.
“Se me han metido alacranes, tengo un niño de siete meses y otro más grandecito. Para llegar nos tenemos que bajar del camión y caminar hasta la parte alta, al principio nos caíamos cada ratito, por eso hicimos escaleritas para bajar y subir.
“Todos los que vivimos aquí hemos sufrido, antes nos pasaban el agua con mangueras, pero ahora sube la pipa cada dos meses, nos cobra 400 pero nos cooperamos entre todos”, comenta.
Debido a la gran altura que viven estas familias con sólo asomarse al frente de sus casas observan los principales sitios de interés de la ciudad, como es el Panteón de Santa Paula, la Basílica, El Mercado Hidalgo, etc.
“Estamos esperando para ver hasta cuando nos dan, porque la verdad no tengo donde estar, llegamos aquí por necesidad”.
Para iluminar su hogar Guadalupe, al principio utilizaba velas, pero ahora hay quién pasa la luz por cables que cruzan el cerro, situación que representa un riesgo porque dan toques.
“Con el viento se zafan las láminas, y se azotan, así que la petición a las autoridades es que brinden ayuda”, concluye.

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