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Comparten la belleza de artesanías

Diana, Pascual, Blas y Miguel Ángel, tal vez no se conocen entre sí, pero comparten el vivir en Guanajuato, ser creativos e innovadores.

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Don Pascual, con su inseparable torno, elabora piezas de barro rojo y negro que embellecen la vida y los hogares. Foto: Manuel Carrillo

Don Pascual, con su inseparable torno, elabora piezas de barro rojo y negro que embellecen la vida y los hogares. Foto: Manuel Carrillo

Diana, Pascual, Blas y Miguel Ángel, tal vez no se conocen entre sí, pero comparten el vivir en Guanajuato, ser creativos e innovadores; son artesanos. Cada uno tiene una historia distinta, pero sus caminos a veces se cruzan, por ejemplo, en las exposiciones artesanales.

Realzan la belleza

Desde 1998, fecha en que llegó a Guanajuato, Diana se ha dedicado a elaborar rebozos, una prenda que no ha pasado de moda; “mujeres jóvenes y adultas los lucen con gusto porque realzan la belleza interior y exterior que todas tenemos”, dice al tiempo que muestra cómo se debe portar esta prenda, hace varios dobleces, obtiene un moño y se lo pone en el pecho.
Con varios dobleces que parecen sencillos, elabora un bello turbante, toma otro rebozo y se lo ajusta a la cintura, otro más y lo luce en la forma tradicional sobre su cabeza, de todas formas, el binomio mujer-rebozo logra el efecto deseado, quien se pone la prenda se siente bien, y quien observa a dicho binomio se siente mucho mejor.
“Es muy lindo ponerse un rebozo”, dice Guadalupe, una modelo ocasional que afirma haber quedado maravillada con los ‘Rebozos Santa Fe’, la marca que produce la ingeniero Diana Camacho, y de verdad se nota que Guada está feliz con los diversos rebozos que toma y se prueba, todos lo quedan bien.
La elaboración
Elaborar la prenda en forma artesanal es medio complicado, aunque Diana afirma lo contrario; “ya tenemos algo de experiencia, no nos parece tan difícil, lo que sí es complicado es la comercialización, y exportar aún más”.
En el callejón del Terremoto, cerca de la Alhóndiga, Diana tiene su taller, donde trabaja junto con su esposo y un ayudante; en ese espacio de apenas 4 metros de ancho por 6 de fondo, están las ilusiones de la familia, ilusiones de color verde, rojo, azul y negro, ahí están empacadas en espera del cliente.

Rescatar la tradición

Blas Guevara Luna tiene su propio estilo, elabora jarrones de diversos tamaños y con diversas formas, pero en la actualidad está inmerso en un proyecto que le apasiona: el rescate de la alfarería prehispánica.
Gran parte de su tiempo lo dedica, primero a investigar las técnicas que utilizaron los indígenas para elaborar sus cacharros; después, imparte clases en las zonas arqueológicas del estado de Guanajuato. El objetivo es que la gente de las comunidades obtenga un beneficio económico.
“Ahora estoy en la zona arqueológica de Peralta, ubicada en Abasolo; ahí tengo 18 alumnos , sobre todo jóvenes que ven en esta actividad no sólo el beneficio económico, también se apasionan por el arte”.
“Me da gusto que los muchachos se interesen por la alfarería tradicional, esto les va a servir en la vida”.
Desde hace un año, Blas da clases en Abasolo, donde se trabaja el barro natural bruñido sin esmaltes, piensa ofrecer sus conocimientos a los habitantes de las comunidades cercanas a las zonas arqueológicas de Plazuelas, en Cuerámaro, y Cañada de la Virgen, en San Miguel de Allende.

Cerámica es  identidad

Miguel Ángel Medina Fuente, ceramista, quiere instalar una escuela donde enseñar a niños, adultos y jóvenes a elaborar cerámica mayólica, porque afirma, “la cerámica nos da identidad”.
Miguel Ángel fue alumno de Tomás Chávez Morado, después se fue a trabajar con el ‘Chino’ Meléndez, quien tenía su taller sobre la carretera Panorámica.
Posteriormente, en el CECATI de Dolores Hidalgo, tomó cursos de talavera y mayólica.
Quiere impartir sus conocimientos
Pero ahora, el propietario de la Cerámica Migan quiere impartir clases entre los jóvenes y niños, para transmitirles todo lo que él conoce acerca de la cerámica mayólica; y piensa que lo hará ya sea con el apoyo de los gobiernos municipal o estatal,  con instituciones no gubernamentales.

Moldeando la vida

Con el inseparable torno, pero sobre todo con sus manos, Pascual Cabrera Calzada se pasa moldeando su vida y las de los demás. “Yo me dedico a elaborar cosas que les gustan a las personas, cosas que yo siento, embellecen la vida, al menos, a mí me hacen pasar buenos momentos”.
“Cuando estoy frente al torno desconozco qué resultado tendrá lo que inicio, conforme pasa el tiempo se va moldeando la idea y el objeto sale como si fuera algo mágico, no sé cómo decirlo, de repente ahí ya está algo que se parece a un jarrón, a un florero, a un jarrito así de pequeñito, así son las cosas, se dice fácil ¿verdad?”.
Con las manos en la masa
A diferencia de otros artesanos, don Pascual gusta de elaborar él mismo el barro, combina los barros negro y rojo hasta lograr una mezcla con la consistencia necesaria, la que él requiere para sus trabajos, Éste también es un proceso meticuloso; luego viene la elaboración de las piezas y el quemado de las mismas. “Son muchas cosas, podríamos platicar varias semanas y no acabaríamos”.
Jarrones, tequileras, portavelas y floreros, son los objetos que más le piden a don Pascual, sobre todo tequileras, que son jarras de las que cuelgan alrededor jarritos en los que se sirve la bebida, el diseño de esta pieza es de él, hay quienes han querido copiar el modelo pero no logran la misma calidad, además, el sabor del licor se pierde, sólo don Pascual tiene el secreto.

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