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Con la camiseta puesta

El oficial Vallejo es orgullosamente parte de la Policía Turística de la capital.

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El oficial Vallejo es egresado del Instituto Estatal de Ciencias Penales. Foto: Norberto Salda

El oficial Vallejo es egresado del Instituto Estatal de Ciencias Penales. Foto: Norberto Salda

Al oficial Vallejo le gusta portar el uniforme y es uno de los que ha terminado su carrera técnico policial en el Instituto Estatal de Ciencias Penales (INECIPE).
Actualmente integra el comando de la Policía Turística, grupo que se encarga de atender los reportes y auxiliar e informar a los visitantes nacionales y extranjeros.
Acostumbra vigilar las calles del Centro Histórico y la zona de Valenciana para retirar a los guías que trabajan sin permiso y para ver que los turistas se encuentren bien.
Recibió capacitación en el uso de armas y de rappel, así como intervención en rescate de personas.
“También fui asignado para integrar el operativo Base de Operaciones Mixtas (BOM) donde participa el Ejército y las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado, también estuve en el Operativo Intermunicipal donde participan policías de varios municipios, me tocó ir en apoyo con ellos para atender reportes o participar en la cobertura de vigilancia en eventos masivos”, relató.
“Recuerdo que una vez, cuando estaba en el Operativo Intermunicipal, nos tocó atender un reporte en Mineral del Cubo, se trataba de un secuestro, dos delincuentes armados subieron a la víctima a una camioneta y se lo llevaron. Una vez que lo liberaron, encontramos a los secuestradores, hubo una persecución por la carretera Panorámica, por el rumbo del Cerro de los Leones, los detuvimos y les aseguramos un vehículo que también le habían robado”, mencionó.
Ese día, lograron poner a salvo a la víctima y los delincuentes fueron puestos a disposición del Ministerio Público, posteriormente los trasladaron al Cereso de Puentecillas donde cumplen su sentencia.
Durante el reporte, el oficial estuvo al pendiente, alerta para poder proteger su integridad y la de sus compañeros, porque sabía que los delincuentes estaban armados y presumían que uno de ellos era policía ministerial.
“A mí me gusta ser policía por las actividades que llevamos a cabo, a pesar de que se pone en riesgo la vida, yo ya tengo ocho años en la corporación y me gustaría ir obteniendo grados”, señaló.

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