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‘Cuello de botella’ en Embajadoras

Sábados y domingos, la zona de Embajadoras es un “cuello de botella” originado por el comercio ambulante y semifijo que rodea al sitio conocido como “

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Los peatones tienen que usar el arroyo vehicular. FOTO: MANUEL CARRILLO

Los peatones tienen que usar el arroyo vehicular. FOTO: MANUEL CARRILLO

Sábados y domingos, la zona de Embajadoras es un “cuello de botella” originado por el comercio ambulante y semifijo que rodea al sitio conocido como “El Mercadito”.
Las banquetas y parte del arroyo vehicular de la zona son utilizados para ofrecer diversas mercancías y como bodega. Esto lo pudo constatar AM en un breve recorrido.
Al concluir la calle Sangre de Cristo la banqueta, que ya de por sí es muy estrecha, desaparece al ser ocupada por comerciantes que ofrecen todo tipo de mercancías: discos “piratas”, ropa y fritangas.
Parada de autobús ocupada por puestos
Frente al jardín, claramente se ve un letrero que señala la ubicación de la parada de autobuses, hasta ese sitio es ocupado por lazos que sostienen las carpas donde se colocan los comerciantes.
Incluso, un carril del arroyo vehicular es utilizado para clavar las estacas de las cuales los comerciantes sostienen los puestos semifijos.
Y sobre el Paseo Embajadoras, un carril de circulación para vehículos es utilizado como bodega, ahí se observan maniquíes, “diablitos” (artefactos que se utilizan para cargar mercancías), sillas, bancos y más objetos, de forma tal que los autobuses urbanos tienen que circular a baja velocidad y con atención para no arrollar a los transeúntes que son obligados a caminar junto a los automóviles y camiones.
Antonio Díaz, un joven de los tantos que frecuentemente cruzan por este sitio, manifestó: “en mi caso no hay tanto problema, puedo caminar, incluso correr, pero hay ancianos que difícilmente lo hacen, por ellos, y por los niños, las autoridades deberían poner orden”.
En la parada del autobús, una señora, de aproximadamente 70 años, tiene que hacerse a un lado para que puedan circular los automóviles, ella tuvo que bajarse de la banqueta porque no es posible permanecer ahí, ya que ésta es ocupada por los lazos que sostienen a los comercios ambulantes.
Al respeto, la señora dijo: “yo creo que existe un reglamento para el uso de la vía pública, y en él se cuida de la seguridad de los peatones, pero, la realidad es que nadie hace caso, ojalá la Presidencia Municipal ponga orden”, dijo.

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