Dedicación y amor por los animales

Eliza Pérez quería ser médica pero un error en los trámites de la UNAM la llevó a estudiar veterinaria; el destino, dice, le ha dado el privilegio de criar a algunos ejemplares.

Alberto Rodríguez aprende y genera historias con todos sus pacientes; le toca entrenarlos para poder revisarlos, atenderlos y medicarlos; este día del Veterinario Zootecnista lo celebran en el Zoológico de León

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Por: Dulce Muñoz Barajas

Eliza Pérez Anaya y Alberto Rodríguez forman parte del equipo de médicos del Zoológico de León. Foto: Cortesía

Eliza Pérez Anaya y Alberto Rodríguez forman parte del equipo de médicos del Zoológico de León. Foto: Cortesía

León, Guanajuato.- Cuidar la salud de los animales es su suerte y una labor que representa un privilegio pues le permite no trabajar sino dedicarse a una de sus pasiones más grandes: la de ser veterinaria en el Zoológico de León, expresó Eliza Pérez Anaya.

Originaria de la Ciudad de México, la profesionista de 32 años confesó que al momento de ingresar a la UNAM solicitó ingresar a la carrera de Médico Cirujano, sin embargo un error en el trámite la llevó a cursar la carrera de Medicina Veterinaria.

Fue una situación muy chistosa, cosa del destino, estudié en la Escuela Nacional Preparatoria en la Ciudad de México y tenía el pase automático a la UNAM, yo había pedido mi pase para Médico Cirujano y hubo errores en el trámite y al final acabé en Medicina Veterinaria, ya estando en la carrera me di cuenta de que era lo que quería, entonces el destino me llevó ahí", contó.

Eliza recordó que de enero a julio de 2012 realizó sus prácticas profesionales en el Zoológico de León, pero fue tres años después que la contactaron para informarle que había una vacante disponible, sin dudarlo dejó la Ciudad de México.

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"Tengo 6 años laborando en el zoológico, me toca trabajar con mamíferos y aves, desde elefantes hasta una gallina, también hemos tenido crianza de leones, de pumas y cabritas.

Es complicado atender a pacientes sin voz porque ellos no te dicen en dónde les duele o qué es lo que tienen, debes de estudiar y actualizarte de forma constante y observar mucho, una de las herramientas básicas es la observación, ver al paciente y aunque no hable él te dice qué tiene", compartió.

Entre las funciones de la joven veterinaria están el realizar revisiones de rutina, desparasitar, vacunar y suministrar medicamentos, pues toda su labor se enfoca en medicina preventiva para evitar que los animales se enfermen o detectar enfermedades a tiempo.

Pérez Anaya realizó prácticas profesionales y des-
pués fue contratada en León. Foto: Dulce Muñoz

"Tienes que ver las posturas, cómo se mueve, si está o no comiendo, hay que ser muy observador para poder realizar un diagnóstico y darle el tratamiento adecuado y que el animalito se recupere.

Con los animales riesgosos hay algo que se llama contacto protegido, nunca estamos dentro del mismo espacio físico con los animales, siempre hay una barrera que nos separa porque finalmente son animales silvestres y no sabemos cómo van a reaccionar", platicó.

Eliza recordó que Sambu y Panchito quienes están en el Safari del zoológico, son los últimos dos leones que le tocó criar, así como Ninan, el puma, pero también ha criado tigres, puercoespín y cabras.

Para mí ser veterinaria significa no trabajar porque no es algo que me cueste hacer, no me pesa levantarme y venir, más bien estoy haciendo lo que me gusta y estoy cuidando la salud de los animales, esa es la suerte que tengo", expresó Eliza quien tiene dos perros rescatados, Mara y Elgón.

Zoológicos y enciclopedias despertaron su vocación

 

Las visitas que de niño realizó a los zoológicos con sus padres y las enciclopedias de animales motivaron a Alberto Rodríguez de 32 años a descubrir su vocación, desde entonces supo que quería ser médico veterinario.

Alberto Rodríguez es de Chiapas y él facilita la aten-
ción y medicación a los animales. Foto: Dulce Muñoz

Aunque reconoció que por su mente pasó la idea de estudiar Derecho, a la hora de ingresar a la universidad decidió estudiar Medicina Veterinaria, profesión que desempeña desde hace 7 años y 1 mes en el Zoológico de León.

"De pequeño me llevaron a diferentes zoológicos y siempre me gustó mucho ver los animales y la fauna silvestre, tenía la curiosidad de aprender sobre ellos en aquellas enciclopedias de hace muchos años.

En el zoológico me hago cargo del área de entrenamiento de los ejemplares y hacemos diferentes trabajos con ellos que nos ayudan a facilitarnos la forma de revisarlos y de medicarlos", compartió.

El veterinario originario de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas explicó que él se hace cargo del área de entrenamiento, trabajo que facilita al resto de los veterinarios la forma de revisar y medicar a los animales.

Es trabajar con los animales para que cooperen voluntariamente con nosotros, esto es esencial en los zoológicos, lo que hacemos es que se les da algo de comer que les gusta mucho. Ellos saben que les ayudamos a quitarles el dolor y que además están recibiendo algo a cambio.

Por ejemplo, si al elefante le duele la pata le pedimos que nos la enseñe y cuando la pone le damos ese "premio" y él sabe que mientras le hacemos la revisión lo va a estar recibiendo", platicó.

"Todos los pacientes te dejan algo"

 

Para Alberto es difícil contar una sola anécdota de tantas que ha vivido con sus pacientes en el zoológico, pues dijo que todos le han enseñado algo, "desde el chivito hasta un rinoceronte, se genera una historia con cada uno", expresó.

Sin embargo, confesó que haber tenido la oportunidad de trabajar con un okapi desde su llegada al zoológico es de las más grandes satisfacciones que ha tenido como veterinario.

Muy pocos lo han hecho en su carrera y tener la oportunidad de poder convivir y trabajar con este ejemplar único es algo invaluable, fue todo el proceso desde su llegada al zoológico, conocerlo, identificar su personalidad, fue hacer todo esto", contó.

Egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Alberto recordó que conoció el Zoológico de León donde tomó un par de cursos gracias al Congreso Veterinario que cada año se realiza en la ciudad.

"Ser veterinario es dedicación y pasión, es una de las carreras que te da muchas satisfacciones de manera personal y sentimental y es indispensable manejarse de la manera más ética con el cuidado de los animales porque son seres vivos", concluyó.

Una carrera con varias áreas para desempeñar

 

Debido a que es una carrera que no sólo se enfoca en la atención de los animales de compañía como perros y gatos, sino que tiene un campo de trabajo muy amplio, la Licenciatura en en Medicina Veterinaria y Zootecnia es una carrera que nunca dejará de ser importante, afirmó César Andrés Ángel Sahagún, director de esta licenciatura en la UG.

"Es una licenciatura donde todavía existe mucho interés por parte de la sociedad, es una carrera que nunca va a dejar de ser importante porque no solamente son los animales de compañía los que se tratan.

Otra parte muy importante es la producción de alimentos que cada vez es más eficiente y que necesita de profesionales capacitados y que estén dispuestos a trabajar y muchas veces este gremio pasa desapercibido por la sociedad", consideró.

Las áreas en las que se puede desempeñar un veterinario son muy amplias, como salud pública, seguridad alimentaria, en unidades de producción de alimentos, en granjas, en rastros, en la industria farmacéutica, así como en unidades de investigación y experimentación.

Ángel Sahagún precisó que actualmente, 570 estudiantes cursan esta licenciatura que desde agosto de 2008 se imparte en la División de Ciencias de la Vida del Campus Irapuato-Salamanca, de los cuales 142 ingresaron apenas el pasado 9 de agosto.

La licenciatura fue aprobada por el Consejo General Universitario el 17 de mayo de ese año y en agosto de 2008 se abrió el primer grupo y desde entonces su demanda ha ido en aumento", añadió. 

Obtienen acreditación

 

Por la formación y experiencia del personal docente, su producción científica, laboratorios y su clínica de pequeñas especies, la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UG obtuvo la acreditación de calidad por los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior A.C. (CIEES) por un periodo de 5 años.

Esto como resultado del cumplimiento de los requisitos académicos establecidos por el organismo evaluador, pues las anteriores son fortalezas que caracterizan a esta licenciatura que cuenta con espacios para la investigación en salud animal, además de apoyar campañas de salud para la comunidad en trabajo de campo.

La carrera tiene una duración de 10 semestres, es decir 5 años y el plan de estudios está integrado por 52 materias, sus períodos escolares son semestrales y la promoción a nuevo ingreso es anual.

Ángel Sahagún destacó que los aspirantes a estudiar Medicina Veterinaria deberán demostrar conocimientos, habilidades en la apreciación y cuidado de los animales, atendiendo su salud, los alimentos que consumen y el ambiente que los rodea.

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