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De un juego de niños a un tesoro de sabores

Con sus ahorros, un día Fidel compró un refresco que pudiera tomarse él solo sin compartir con nadie pero no se animó a destaparlo y desde aquel momento nació su tesoro de sabores, una colección de 260 refrescos.

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Por: Luz Elena Escobar

Lo que fue un juego de niños, se convirtió en un tesoro y ahora Fidel lleva 35 coleccionado refrescos. Foto: Luz Elena Escobar.

Lo que fue un juego de niños, se convirtió en un tesoro y ahora Fidel lleva 35 coleccionado refrescos. Foto: Luz Elena Escobar.

León.- A los nueve años, Fidel Aguilar compartía las botellas de refresco con sus hermanos, pero quedaba insatisfecho porque deseaba disfrutar de uno sabor naranja para él solo. 

Comencé la colección con una finalidad, la de tomarme un refresco yo solo y guardar la botella, porque en la familia lo compartíamos con los hermanos”, narró.

Recordó que cuando compraba un refresco con sus hermanos daban de referencia una parte de la botella para que cada quien supiera hasta dónde tomar, pero como había diferencias de que alguien tomaba de más, no le quedó de otra más que ahorrar.

La única forma de satisfacer su antojo fue ahorrando, así que comenzó a guardar centavos hasta que reunió dos pesos, dinero con el valor del año 1984. 

El refresco costaba un peso con 50 centavos, pero de aquella época, más 50 centavos de importe, así que ahorraba de a 10 centavos, pero una vez que compré el refresco no me animé a destaparlo y nunca regresé el importe”, recordó.

Fidel guardó el refresco porque le emocionaba tener muchas botellas como en las taquerías y así fue como comenzó su colección.

Ha reunido 260 botellas

Han pasado 35 años desde su primer refresco sabor naranja de nombre “Trébol”, que era su favorito y también los de sabor fresa de las marcas “Chispa” y “Premio”. 
Durante más de tres décadas ha reunido 260 envases de diferentes sabores y marcas, la mayoría de los años 80 y 90. 

Otras marcas que adquirió fueron: Cuate, Titán, Lux, Seven Up, Doble Cola, Crush, Barrilito, Charritos, Victoria, Coca Cola, Lulú, Pascual, Arcicola, Chaparritas, Zubba, Fanta y Sprite, entre otros; todos estos refrescos en envase de vidrio de diferentes mililitros. 

También tiene marcas de otros estados que no había en León, pues aprovechaba sus viajes para buscar “chescos” regionales. Los más representativos se llamaban “Yoli” y “Joya”. 
Pero sus principales adquisiciones fueron en los años 90 y los conseguía en refresquerías de los barrios de San Juan de Dios y El Coecillo, así como en el mercado Aldama y en la Zona Centro. 

Fidel comentó que actualmente es difícil conseguir estos refrescos obviamente porque la mayoría están descontinuados y que los que siguen en el mercado son de envase de plástico. 

Desde 1990 tiene un taquería sobre el bulevar Hilario Medina donde exhibe su colección lo cual, dijo, le resulta muy agradable porque la gente que va a cenar sonríe al ver los refresco y recordar su infancia con nostalgia.
 

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