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Demandan más seguridad

Habitantes de las comunidades Mineral de Santa Ana y Llanos de Santa Ana, acudieron a la comandancia de la Policía Municipal para exigir seguridad.

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Los pobladores se manifestaron afuera de la comandancia de la Polic

Los pobladores se manifestaron afuera de la comandancia de la Polic

Habitantes de las comunidades Mineral de Santa Ana y Llanos de Santa Ana, acudieron a la comandancia de la Policía Municipal para exigir seguridad y que se le retire el equipo de radiocomunicación con frecuencia de la corporación al vigilante de El Orito, porque dicen que les da mal uso.
Los vecinos mencionaron que existe una banda de jóvenes que se dedica a cometer asaltos, robos y riñas, incluso en los últimos dos meses han lesionado a seis personas.
Los problemas empezaron a agravarse desde hace poco más de año y medio, cuando el niño de 14 años, José Armando fue asesinado, y el presunto responsable quedó libre bajo el argumento de que no había pruebas suficientes y de que la familia del fallecido no contó con un buen abogado.
A las 10:30 de la mañana de ayer, al menos 35 personas de ambas comunidades llegaron y se pararon frente al edificio de la Policía Municipal, pidieron ser atendidos para exponer los problemas de inseguridad y venta de bebidas alcohólicas en exceso, situación que ha sido causa del incremento de la problemática.
“También estamos pidiendo que se le retire el equipo de radiocomunicación al vigilante del parque El Orito, de nombre Esteban Zárate, quien es ex subdelegado de la comunidad, porque cuando nosotros pedimos apoyo de la Policía cuando hay problemas en las dos comunidades, él se encarga de decirles a los elementos que se regresen, que no pasa nada y ya estamos cansados de eso”, advirtió Javier Ricardo Zárate, actual subdelegado de Mineral de Santa Ana.
En representación de los inconformes, cinco representantes fueron recibidos por Armando Macías, director de la Policía Municipal, quien escuchó las exigencias y se comprometió ha acudir a las comunidades para dialogar con la gente.
“Han habido riñas, asaltos, hasta se robaron los cables de la luz, pleitos donde han hasta lanzado gas lacrimógeno a los asistentes y todos esos problemas son por parte de un grupo de unos siete o siete jóvenes que están protegidos por el ex subdelegado”, comentó María Paula Granados, mamá de un mejor lesionado.

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