Iba por cuerpo de su hermano hallado en fosa; no se lo dan por 'vacaciones'

Alejandra y su familia han recibido sólo excusas por parte de las autoridades que los ha hecho vivir un verdadero calvario para recuperar el cuerpo de Ricardo, hallado en una fosa clandestina.

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Por: Arcelia Becerra

Autoridades han aplazado al menos 3 veces la entrega del cuerpo de Ricardo a sus familiares. Foto: cortesía

Autoridades han aplazado al menos 3 veces la entrega del cuerpo de Ricardo a sus familiares. Foto: cortesía

Guanajuato.- Alejandra ya sabe que su hermano Ricardo está muerto. Encontraron su cuerpo el 16 de octubre del 2020 en el Cerro de la Purísima en Juventino Rosas.

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La Fiscalía del Estado se comprometió a entregarle este lunes el cadáver, pero “por vacaciones” de la agencia del Ministerio Público y “falta de mensajero”, suspendió por tercera vez la exhumación.

El cuerpo de Ricardo está en una fosa en un panteón de la ciudad de Guanajuato junto con otras 7 víctimas no identificadas. 

“No sé por qué le dijeron que hoy… Luis Villanueva salió de vacaciones y todavía tenemos aquí sobre el escritorio el oficio-orden de exhumación… hay que llevarlo a Guanajuato para que lo saquen”, le dijo una secretaria a Alejandra.

Este lunes fueron las vacaciones de Villanueva y la mensajería oficial entre fiscalías de Celaya y Guanajuato que solamente es los lunes, siempre salen con nuevo pretexto. Desde hace un mes, la burocracia y la apatía de las autoridades, paraliza a la familia de Ricardo. 

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"Mi hermano aún me necesita, tengo que sepultarlo, no puedo dejarlo”, afirma Alejandra minutos después de escuchar las palabras amables de una secretaria: “el agente salió hoy de vacaciones”.

Con la voz entrecortada, Alejandra expresó a AM,  “no sé si reír porque otra vez sacan un pretexto, o llorar de desesperación”.  Hace un mes espera el cuerpo de Ricardo, de 36 años, de quien supo por última vez el 16 de septiembre de 2020.

Ella trabajaba en Manzanillo y perdió comunicación con él en agosto, “por Facebook me contestó que estaba bien, carnala, no te preocupes por mi”.   

A mediados de octubre, familiares presentaron denuncia por su desaparición en una agencia del Ministerio Público y días después acudió su mamá de Juventino Rosas a Guanajuato para entregar una muestra de ADN

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Terminó el año 2020 y nada se sabía de Ricardo, ni del resultado del ADN. Alejandra regresó a vivir a Guanajuato decidida a encontrar a su hermano, “no podía buscarlo desde allá”

A principios de 2020, Alejandra se integró al grupo “Paz y Justicia” de familiares de desaparecidos con sede en Juventino Rosas y comenzó a buscarlo en fosas clandestinas.

El 13 de mayo del 2021, otro hermano recibió información “no oficial” de que había un cuerpo con características similares al de Ricardo. Le dijo que el ADN masculino es más preciso que el de las mujeres.

A través de “Paz y Justicia”, recibió ayuda del Estado para que su papá pudiera dar una muestra de ADN.

Nunca nos dijeron nada en la Fiscalía, ni una palabra. El colectivo me ayudó a que la Fiscalía tomara una muestra en Celaya. Si esa persona no nos dice que era mejor otra prueba, la Fiscalía seguiría callada, sin avanzar”.

Tuvieron que usar segunda muestra de ADN para identificar su cuerpo

El papá de Ricardo fue a la prueba de ADN,  “era martes porque solo los martes toman muestras en Celaya”.   

“Luz y Justicia” también le ayudó a tener acceso a la carpeta de investigación de Ricardo, “me acompañaron a la Fiscalía y vi fotografías de su cuerpo; los tatuajes, su rostro desfigurado”.

El 2 de junio fue identificado plenamente. El ADN también lo confirmó.

Mañana se lo entregamos… venga con el acta de nacimiento de la víctima, el Curp y… ”.

Sufre calvario y espera ‘eterna’ por el cuerpo de su hermano desaparecido

El primero de junio, Alejandra llegó a la cita y solo le dijeron que aún no sacaban el cuerpo de una fosa, que en menos de quince días lo tendría.

El 15 de junio, Alejandra pidió permiso en su trabajo y fue a Juventino a preguntar por el cuerpo de Ricardo, “no me habían llamado y quería saber cuándo podría recogerlo; también fui a arreglar el panteón para sepultarlo”.

Ese día le dijeron que se presentara el 17 de junio acompañada de su mamá, para recibirlo.

Pero un día antes le hablaron para pedirle los documentos de identificación de la víctima.

Acudieron a la cita y se toparon con pared. El trámite no avanzaba por falta de una orden de exhumación.

Alejandra desesperada por la información confusa de la Fiscalía en Juventino Rosas y en Celaya, buscó a una amiga egresada de la carrera de Forense y le pidió investigar en dónde está el cuerpo de su hermano.

Así, el viernes pasado supo que se encuentra en una fosa común en Guanajuato.

Apenas había recibido el informe de su amiga, le llamó Luis Villanueva, molesto, “me reclamó por qué insistía en tener a mi hermano, que debía esperar. Le contesté si él sabía del dolor de tener un desaparecido en su familia y así se calmó”.

Al final me pidió otra vez copias de los documentos de Ricardo, su acta de nacimiento, su Curp, que los escaneara y de inmediato los enviara a su correo. Lo hice y la promesa fue que el 21 de junio -este lunes- me lo entregarían al mediodía”.

El lunes, Alejandra estaba lista para reencontrarse con Ricardo y despedirlo, pero “me dijeron por teléfono que Villanueva salió de vacaciones y que el oficio para exhumarlo está ahí, ahora en el escritorio de la agencia del Ministerio Público No. 3”.

Mi hermano consumía drogas, estaba enfermo, pero nada justifica que lo hayan asesinado, que las autoridades fallen a las familias. Mi duelo comenzará el día que reciba su cuerpo y lo sepulte”.

MCMH
 

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