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Descubre su vocación ayudando

Luego de atender a su abuelo, Eduardo Vargas decidió ser enfermero y paramédico de Cruz Roja.

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Eduardo Vargas lleva 5 a

Eduardo Vargas lleva 5 a

Eduardo Vargas Macías nunca se imaginó ser enfermero y paramédico de la Cruz Roja, actualmente tiene 5 años ayudando a los capitalinos.
Hoy en día es radio operador y socorrista, cuando era niño él quería ser arquitecto o ingeniero civil por lo cual eso estudio en CBTis, recibiéndose como técnico en mecánica industrial.
Un día un familiar enfermó y ésto le abrió los ojos para descubrir que su verdadera vocación era ayudar a las personas.
“Mi abuelo enfermó y tuve que aprender a checarle la presión, le revisaba el azúcar y lo cuidaba, poco a poco comenzó a gustarme y decidí ser socorrista y luego estudiar Enfermería”, dijo Eduardo Vargas.
Entró a la Cruz Roja hace 5 años, aunque su papá quería que estuviera en el SUEG, pero prefirió inscribirse en Cruz Roja porque los cursos empezaban antes.
Durante el trascurso de sus clases, se percató que sí le encantaba el área médica y decidió presentar su examen de admisión la Facultad de Enfermería de la Universidad de Guanajuato, por lo cual se dedica de lleno en esa área dejando atrás las ideas que un día tuvo de ser arquitecto o ingeniero civil.
Durante sus años como paramédico en Cruz Roja, ha mantenido una frase la cual recuerda mucho y repite constante: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.
“Esta frase es muy importante para mí, con ella me identifico mucho, es lo que me mantiene vivo, el ayudar a las personas sin recibir nada a cambio”, mencionó Eduardo.
Anécdotas en su vida ha tenido muchas, pero la más reciente y parecido a la que pasó con su abuelo antes de ser socorrista, se repitió con su abuelita, se puso mal de salud y le tocó a él revisarla y lo más doloroso e impactante, determinar la hora del deceso.
A pesar de que ha vivido varias circunstancias dolorosas fuertes dentro de su familia, no se da por vencido y continúa capacitándose dentro de la Cruz Roja para ayudar a más personas que lo necesiten mientras que le paguen con una sonrisa.
“No tengo fecha para decir hasta aquí, creo que aún estando viejo y en silla de ruedas le pondré unas torretas a mi silla, y seguiré haciendo lo que me encanta hacer, porque definitivamente para esto nací, fuera de Cruz Roja me dedico a mi escuela y a cuidar pacientes”, agregó Eduardo.

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