Ajustan política social tras resultados de pobreza en Guanajuato

En los últimos tres años hay casi 130 mil guanajuatenses más en pobreza. El el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, indicó que se revisará toda la política social para así ser más efectivos en el combate a la pobreza.

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Por: Cutberto Jiménez Mayagoitia , José Antonio Castro Murillo y Silvia Millán

Hay en pobreza 2 millones 649 mil 600 guanajuatenses, el 42.7%, de la población de la entidad. Foto: Especial.

Hay en pobreza 2 millones 649 mil 600 guanajuatenses, el 42.7%, de la población de la entidad. Foto: Especial.

León, Guanajuato.- El Gobierno de Guanajuato revisará toda la política social para así ser más efectivos en el combate a la pobreza, señaló el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo.

En tres años hay casi 130 mil guanajuatenses más en pobreza

El Estado, puntualizó, toma con seriedad los datos que reportó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) que refleja que entre 2018 y 2020 en Guanajuato 129 mil 900 personas se sumaron a la pobreza.

Las personas en situación de pobreza pasaron de 2 millones 519 mil 700 personas, el 41.5%, a 2 millones 649 mil 600, el 42.7%, de la población de la entidad.

Evidentemente en todo el país hubo un retroceso, caímos menos que el país en materia de pobreza, sin embargo hay que afinar las estrategias de los programas sociales, hay que ser más acuciosos, y por eso vamos a hacer una revisión. Hay que buscar cómo dar más tiros de precisión, ser más efectivos”, declaró el gobernador.

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Repunte de pobreza tras pandemia

Mencionó que en la última década la pobreza extrema en Guanajuato se pudo reducir de un 8.4% a un 4.2%, después bajó hasta un 3.6% en 2018, y derivado de la pandemia y la crisis económica, se registra un repunte con el dato del 4.5%.

Lo cual es un retroceso, aunque sea pequeño, al que hay que ponerle atención. Los números de Guanajuato han ido avanzando pero esta crisis económica y pandemia nos pone en un reto de afinar los programas sociales”, anotó.

Más Vales Grandeza

Para combatir la pobreza alimentaria anunció el reforzamiento de la estrategia de Vales Grandeza, la cual se puso en marcha para contrarrestar el impacto de la pandemia en las familias más vulnerables, a través de otorgar vales de $500 canjeables en tiendas y farmacias ISSEG por productos de consumo básico.

Los Vales Grandeza nos han ayudado en la pandemia, que los hizo famosos el Presidente en las mañaneras pero creo que es un programa que se tiene que apuntalar, anunciar que se tomarán como línea de acción para el tema alimentario”.

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Este programa incrementará presupuesto y se quedará para el resto del sexenio.

En la reestructura operativa de todo el Gobierno del Estado se tendrán que ahorrar mil millones de pesos, indicó Diego, pero se priorizará el rubro del gasto social.

Respecto al número de personas sin acceso a servicios de salud (pasaron de 829,600 a 1,540,400) consideró que hay confusión al desaparecer el Seguro Popular y crearse el Insabi, al que Guanajuato no se adhirió, y responden que no, aunque el Estado está apuntalando para mantener el mejor sistema de salud.

Próxima gira internacional traería empleos

En el tema de carencias sociales, dijo, hay fortalezas en el estado gracias a la infraestructura social que se ha realizado y a la generación de empleos formales.

Por eso la gira en Europa (de últimos días de agosto y regresa el 12 de septiembre visita Italia, Suiza, Francia y Alemania) va a ser fundamental para seguir trayendo empleos formales que nos permitan mejorar estos indicadores”, apuntó Diego.

Consideró que la estrategia Impulso Social ha sido eficaz y no se trata de replantear todo, sino ajustar lo que sea necesario, por ejemplo evaluar los resultados en cada una de las Zonas Impulso y si fuera necesario ampliarlas, revisar los programas, etcétera.

También consideró que podría replantearse el retomar el Observatorio Académico que en un inicio se formó con el objetivo de evaluar la política social de Guanajuato.

Pudo ser peor

El secretario de Desarrollo Social y Humano del Gobierno del Estado, Gerardo Morales Moncada, comentó que algunas instituciones pronosticaban que Nuevo León y Guanajuato serían de los más afectados por la pandemia, y no fue así.

De todos los pronósticos que se hicieron el año pasado del impacto de la pandemia y la población que probablemente podría caer en pobreza, ninguno se cumplió, nos quedamos abajo seis o siete veces, eso es que se instrumentaron programas que mitigaron el efecto, como el de Empleo Temporal, Vales Grandeza, entre otros”, dijo.

Impulso Social aterriza los programas sociales de más de 20 dependencias del Estado en 434 Zonas Impulso con alcance a un millón y medio de personas.

Gana de 60 a 300 pesos semanales, a los 70 años

El cuarto en el que vive Jesús Quesada está armado de lámina, retazos de madera y tiene piso de tierra.

Los ingresos semanales del hombre de 70 años varían de 60 a 300 pesos, según lo que venda en el tianguis de Lomas del Sol.

“Sus chácharas” incluyen de todo: fierro, ropa, zapatos, electrodomésticos, bases de cama y cuanto producto llega donado a sus manos.

Jesús Quesada, frente a su hogar. Foto: Silvia Millán.

Su realidad es similar a la de 2.6 millones de personas que viven en situación de pobreza en Guanajuato, 42.7% de la población en 2020.

Jesús Quesada llegó a León en 1957 tras la muerte de su padre, uno de sus tíos los trajo de Lagos de Moreno, Jalisco. 

Vive en la colonia El Peñón desde hace dos años, el lote se lo prestaron, ahí armó cuatro cuartos, dos de ellos los usa para él y sus tres hijas menores de edad;  los otros los tiene disponibles para renta.

Todos tienen las mismas características, cabe una cama individual y un buró, el suelo es de tierra que con un costal encima se convierte en piso. Todo el espacio en esta temporada de lluvia se convierte en lodo, lo que sumado a las goteras... la propiedad tiene luz pero no cuenta con agua ni drenaje.

Jesús antes vivió en la colonia La Carmona, cuando se separó de su primera mujer vendió la casa, “uno no lo piensa, así es”, recordó.

Recibe ayuda en un comedor de la colonia, le dan tres tuppers con frijoles, también en la Farmacia de Similares recibe una despensa que destina a sus tres hijos que están en edad escolar. 

Cuando Jesús trabajó como obrero, a los 23 años era acabador de calzado en la empresa Coqueta. Su último empleo fue en un taller de calzado cuando tenía 40, después solo como vigilante.

Estudió hasta segundo de primaria, entró desfasado, tenía diez años y le daba pena ser de los más grandes, decidió desertar de la escuela. En ese entonces su mamá era empleada doméstica.

Jesús vivió con 3 mujeres y tuvo 12 hijos, recordó que en su juventud era muy enamorado y le gustaba bailar. 

Hoy le quedan pocas ganas.

Deja la pandemia sin hilo a pespuntador

Jorge Rodríguez ha dedicado toda su vida al pespunte, oficio que aprendió de su padre cuando apenas tenía 15 años.

Durante años con sus esfuerzos se hizo de seis máquinas para realizar esta labor, y con ellas maquilaba desde su casa, en la colonia San Juan de Abajo, una de las de mayor rezago social en la ciudad.

El modesto taller está en uno de los cuartos de su propia vivienda, entre calles llenas de lodo por las recientes lluvias y que carecen de postes para sostener las líneas de energía eléctrica.

Pero el trabajo que conseguía Jorge era suficiente para que dos de sus familiares y cuatro vecinos de la zona pudieran obtener un ingreso con este oficio, al igual que sus dos hermanos.

Sin embargo, al detenerse todo con la pandemia, el panorama cambió completamente, tuvo que “descansar” a las cuatro personas que trabajaban con él. 

Además, uno de sus hermanos se puso a trabajar como guardia de seguridad y el otro como albañil.

Jorge Rodríguez, en lo que queda de su taller. Foto: José Antonio Castro Murillo.

Se vio obligado a vender tres de sus máquinas “lo que se gana ahora es lo mínimo, para comer, a duras penas sale la semana, llega el jueves o viernes y ya uno ni trae. Antes como se trabajaba  a destajo, uno ganaba lo que quería chambeando”.

“No hay ventas en ningún lado por lo mismo de que todo está parado, este año va igual, no hay nada. Normalmente se pueden ganar tres mil pesos en una fábrica, pero ahorita como está esto, se sacan mil 500 o mil 200, es mucha diferencia".

Comparten lote, viven tres familias

El lote donde vive Norma Angélica Pineda Velázquez lo comparte con tres familias y doce niños. 

Este espacio es propiedad de su suegra, ahí viven tres parejas; cada una con un cuarto armado con tarimas de madera y láminas, el suelo en algunos espacios es de cemento y tierra. 

Angélica vive en la colonia Ampliación Medina, su vivienda la conforman tres cuartos contiguos que sirven de cocina, un cuarto para la pareja y uno más para los hijos.

Ella se dedica al hogar, su pareja es maestro albañil, su casa no tiene servicios, se surten de agua de la pipa y la luz la toman de un diablito que abastece a toda la colonia, anteriormente vivió en las colonias San Bernardo y León Uno. 

Norma Angélica, junto al terreno de su suegra. Foto: Silvia Millán.

Recordó que hace una década contaba con ayuda del programa Oportunidades pero se lo quitaron, en ese entonces le daban mil 800 pesos.

“A la gente que no tiene necesidad es a la que ayudan”, lamentó.

La mujer de 37 años, detalló que al quedar embarazada de su segundo hijo sus papás dejaron de apoyarla y tuvo que salirse. 

Las parejas que tuvo no le ayudaron y se vio en la necesidad de dedicarse al sexoservicio por un par de años. 

En aquel tiempo trabajó igualmente limpiando casas y lavando ropa ajena. 

Es feo que por la necesidad de trabajar te debes de aguantar”, recordó todavía apesadumbrada.

Su actual pareja la recibió con sus tres hijos, desde que están juntos se ha hecho cargo de ellos. 

Ni los tacos se venden como antes de la crisis

Otra de las zonas de alto rezago social es la colonia Jacinto López, al poniente de la ciudad, en ella Juan Aldana ha vendido tacos y ha trabajado en la construcción durante décadas.

Juan ha resentido la pandemia en su negocio que atiende junto a su esposa, y a pesar de que es de los considerados como esenciales por la venta de alimentos, no se libró de los estragos.

Cuando es entre semana sí me baja la venta, lo único bueno son los fines de semana y en las noches. Sí era más venta antes, si antes vendía unos mil 200, ahorita ando vendiendo 800 0 700 pesos, y pues ¿que hago? tenemos que atorarle”.

Durante lo que va de la pandemia dejó los trabajos de construcción, su situación de salud no se lo permitió, además de que salían menos oportunidades.

Juan Aldana, con su esposa. Foto: José Antonio Castro Murillo.

“Puse negocio de vender chácharas en las placitas, pero hay mucha competencia y mucho coyote,  además la gente no trae dinero para andar comprando cosas”.

En mayo, fueron hasta su casa para ofrecerle los llamados Vales Grandeza, pero solo le hicieron entrega de un talón con 500 pesos y los funcionarios estatales nunca regresaron.

‘Apenas sale como la mitad’

El comercio ha sido la vida de Ernesto Meza durante décadas, primero con la venta de calzado y actualmente con la de frutas y verduras.

Mencionó que la actividad de por sí es de poca ganancia, “tengo varios años que mejor iba directo al campo para comprar la fruta y verdura que vendo para poder tener más ganancia”.

Pero con la llegada de la pandemia de COVID la situación se complicó.  

Ernesto Meza. Foto: José Antonio Castro Murillo.

“Antes sí sacaba más lana, pero ahorita anda apretando más. Apenas sale como la mitad de lo que sacaba antes”, señaló.

Andamos ahí hasta comprando que focos de los que según economizan, y si antes compraba comida en las fondas o la ya hecha en tortillerías, ahora mejor me hago la cazuela aquí en la casa y así rinde más el dinero”.

Para poder seguir adelante con su negocio y los gastos en casa, Ernesto ha tenido que recurrir a préstamos y está lidiando con los pagos, pues cuesta trabajo juntar lo suficiente para liquidar.

Ha esperado el apoyo ofrecido por los programas federales, pero a pesar de que “se ha anotado” para recibirlos, no ha llegado nada todavía.

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