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“El jefe” Mario Barrón recibirá “El Pípila de Plata”

En 1974, Salvador Guerra Jiménez, delegado de la Cruz Roja en el Estado, lo nombró presidente estatal de la Cruz Roja de la Juventud.

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"El jefe" coordin

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A su paso por la Cruz Roja y el Cuerpo de Bomberos, Mario Barrón Morales ha acumulado 45 años de servicio a Guanajuato, tiempo de sacrificios y entrega totalmente voluntaria, pero muy satisfactoria. “Eso ha sido lo más importante en mi vida, es el motor que impulsa mis actividades”.
El hombre que el 28 de septiembre recibirá “El Pípila de Plata” por parte del Club de Leones de Marfil como reconocimiento a su trabajo, acumula muchas experiencias, pero sin duda hay una que él considera como un “mensaje” que cambió totalmente su vida.
En 1976, al participar como voluntario de la Cruz Roja en el rescate de sobrevivientes durante la ola de temblores en Guatemala, ayudó en el salvamento de niños y monjas católicas que atendían un orfanatorio en Quetzaltenango, todos estaban vivos bajo los escombros, pero era necesario trasladarlos a un sitio más seguro, lejos de la zona sísmica.
Frente al sitio del desastre había un templo luterano, pidió al pastor prestara el autobús estacionado ahí, el religioso negó el auxilio, enojado, subió al autobús y se alejó, segundos después volvió a temblar y el vehículo cayó a un precipicio; “se lo tragó la tierra”.
El hecho hizo reflexionar a Barrón Morales sobre el papel que deben realizar todos los seres humanos, “lo que ví fue algo terrible, ver cómo caía el autobús, fue sobrecogedor”.
A partir de entonces, el “Jefe”, como le dicen los bomberos voluntarios de Guanajuato, asegura que cambió radicalmente su vida.
“Quedé marcado para siempre, ese recuerdo aún lo tengo presente, ¿fue solo una coincidencia?, ¿ un mensaje?, tal vez fue esto último”.
En 1968 se inició como voluntario en la Cruz Roja, “bajo las órdenes de Manuel Romero Araujo”, quien cuatro años después fundó el cuerpo de Bomberos Voluntarios.
En 1974, Salvador Guerra Jiménez, delegado de la Cruz Roja en el Estado, lo nombró presidente estatal de la Cruz Roja de la Juventud, lo que le permitió agrupar a las delegaciones de Silao, San Francisco, Purísima, Irapuato, León, Pénjamo y Abasolo, donde desarrolló actividades sociales y de primeros auxilios en primarias y plazas públicas, así como intercambios a nivel nacional y algunos con países centroamericanos.
En cuanto a la labor local, coordinó el trabajo de instalación de dispensarios de primeros auxilios en las comunidades de Santa Teresa, Cajones, El Zangarro y Cuevas. También instaló en Santa Teresa una ambulancia y una motocicleta para la conexión inmediata con la ciudad.
Por esa labor social, en 1976 la Cruz Roja Mexicana no envió a Estados Unidos con su homóloga norteamericana con delegados de Alemania, Italia, Japón, China, España, Suecia, Inglaterra, Francia y Dinamarca, en donde se les capacitó en diferentes programas y servicios de la Cruz Roja Internacional en lugares como Centro de la NASA en Pasadena, California e Isla Catalina en la recepción y ubicación de refugiados de Vietnam.
Dejó la Cruz Roja y a partir del 1 de mayo de 1978 se unió a los bomberos “y donde volví a encontrarme con el comandante Romero Araujo”.


El miedo.

Colaborar con la Cruz Roja forjó el carácter de Barrón Morales, pero sin duda, el ingreso a los Bomberos Voluntarios fue un paso muy importante.”Enfrentarse al fuego implica necesariamente tener miedo, y ese sentimiento hace que uno calcule los riesgos”.
“Desde mis primeros días como bombero yo sentí miedo, y aún lo siento, el miedo lo acompaña a uno desde que sube al camión, porque el futuro inmediato es tan incierto, uno desconoce a qué se va a enfrentar, y qué bueno que el temor no desaparezca porque solo de esa forma uno se vuelve precavido, más profesional”.
Ha sido bombero durante 35 años , ha recibido capacitación, incluso en los Estados Unidos, en Sacramento y San Bernardino, California; también recibió capacitación de parte del Comando Norte de los Estados Unidos, y por el Sistema Nacional de Protección Civil de aquel país.
Su experiencia fue valiosa durante las inundaciones de Irapuato, Silao y San Francisco del Rincón ocurridas en las décadas de los años 70 y 80 del siglo anterior, y en la actualidad es presidente de la Comisión de Honor y Justicia de la Asociación Estatal de Bomberos.
“El Jefe” concedió unos minutos para charlar con AM, en ese lapso recordó con gusto que “gracias a las aportaciones de los guanajuatenses se reciben en promedio unos 15 mil pesos cada mes por conducto del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guanajuato (SIMAPAG), sus aportaciones nos ayudan a pagar el consumo de electricidad, teléfono y diesel, son nuestros gastos mayores, aunque también hemos gastado en la compra de equipo, pero es muy poco”.
Otra forma de allegarse recursos es la capacitación que se ofrece a empresas para prevenir accidentes. “tenemos la certificación por parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para capacitar a los trabajadores de las empresas, estos cursos los impartimos con frecuencia al SIMAPAG, General Motors, la Universidad de Guanajuato y compañías mineras de Zacatecas”.
Siempre, maestro.
Pero no tan solo ha aportado sus experiencias a los bomberos voluntarios, también en las aulas, como maestro de la Escuela Secundaria Piloto, maestro en la Escuela Normal Pre- escolar “Margarita Maza de Juárez”, profesor de la Escuela Normal Primaria, y catedrático “por más de 20 años” en la Escuela Normal Superior de Guanajuato.
Ahora es jubilado, pero su experiencia de maestro la transmite a los 80 bomberos - 40 en activo y 40 del grupo infantil y juvenil- que día a día escuchan sus consejos, “sus amorosas orientaciones”, como lo dijo uno de los jóvenes que se acercó para agregar : “así de cariñoso es el 'Jefe'”.

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