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El realismo mágico de Oscar Espinoza

Un joven con grandes expectativas, que gusta de tomar café con sus amigos y que hace todo aquello que se propone desde el fondo de su corazón

Por:

Oscar Espinoza M

Oscar Espinoza M

Resumir la vida de una persona en dos cuartillas, no es nada fácil, pues siempre hay detalles importantes que merecen ser parte del contenido. Este texto, aunque breve, tiene una parte esencial de Oscar Espinoza, un joven de 22 años que ha a su corta edad, ha hecho cosas interesantes y sorprendentes.
Antes de comenzar la entrevista, Oscar permitió a a.m. conocer un lugar muy íntimo de él. Así es, su habitación, un espacio que al instante,  habla en silencio de los gustos de Oscar. Al entrar,  se encuentra su cama y al lado de ella un librero con una silla. Desde ese instante, se puede apreciar una interesante colección de libros. Oscar, como buen anfitrión, dejó al descubierto sus intereses literarios. Desde escritores como J.K. Rowling, Tolkien, Anne Rice, Gabriel García Márquez y por supuesto Miguel de Cervantes Saavedra, “Don Quijote de la Mancha”, literatura universal que  permanece en el resguardó de este joven comunicólogo.
Pero entre tantos libros  de escritores famosos, hay una interesante recopilaccón de libros que describen a los dragones y otros seres fantásticos, así como una  extensa colección de tarots.
Luego de dar un recorrido por el mundo de la literatura y la fantasía, Oscar preparó dos cafés, tomó entre sus manos una bolsa de galletas, la abrió y mencionó que son las únicas que le gusta comer. Después se acomodó, cruzó las piernas y espero en silencio la primera pregunta.
Entonces comenzó hablar de su niñez, manifestó que desde muy pequeño tuvo cierto interés por las historias que narraba su familia sobre seres fantásticos. Tal ha sido la influencia de su familia en cuanto este tema, que Oscar aseguró que si algún día escribiera un libro, sería del género literario que surgió a mediados del siglo XX, es decir, el realismo mágico.
Probablemente después de hablar un poco sobre su colección de libros y sus gusto especial por la literatura, muchos lectores creerán que fue desde niño  se inclinó por las humanidades, pero no fue así, su interés por la lectura fue a través del cine, cuando en cartelera nacional se anunció la primera película de la saga de Harry Potter.
Entonces, se relacionó con el séptimo arte y tanto le gustó el resultado de esta película que le pidió a sus papás que le compraran el primer libro. Sin embargo,  tuvo que esperar para tener entre sus manos la obra escrita por J.K. Rowling. Cuando iba con sus papás a la feria del libro, aprovechaba para decirle que le comprarán el libro del famoso mago, pero no accedían ante tal petición.
Fue hasta un día de Reyes que recibió los primeros tres libros de la saga y después de leerlos, siguió con las siguientes publicaciones. Incluso recordó con mucho cariño cuando hacía fila para comprarlos.
Poco tiempo después, llegó a su vida una chica que le dijo que además de Harry Potter había mucho que leer, y ella lo acercó a otros géneros literarios, principalmente a la literatura gótica. Entonces Oscar se acercó a las librerías y encontró un mundo que le encantó y que ahora forma parte esencial de su mundo. Sus gustos poco comunes se hicieron notar bastante entre sus demás compañeros y su dedicación a los estudios, le dio una cercanía amistosa con sus maestros.
Durante la secundaria Oscar participó en el Festival Medieval como arquero y ahí conoció a José Prado, iniciador de este festival con quien compartió momentos muy emotivos. Ahí demostró sus dotes de actor y participó haciendo pequeñas actuaciones.
La vida de secundaria paso muy rápido y al finalizar este período escolar, ingresó al Instituto Ignacio Montes de Oca para seguir preparándose para la universidad. En este tiempo conoció a la maestra Guadalupe Ávila quien en ese entonces impartía clases de español y  de lectura y redacción. Con el tiempo, Ávila se dio cuenta que Oscar tenía una increíble facilidad para la escritura y lo invitó a ser parte de sus clases como su auxiliar.
Tiempo después, conoció a Cinthia Rosiles, reportera en ese entonces de a.m. quien lo invitó a escribir una columna en el periódico. Al joven escritor le encantó la idea y se unió al equipo de colaboradores,  para escribir sobre diversos temas enfocados a los jóvenes.
Al concluir la preparatoria, Oscar aún no identificaba cual profesión estudiar; en ese momento, no le pasaba por su cabeza estudiar comunicación.
Sin embargo, pensó en otras opciones, la primera fue presentar Letras Españolas en la Universidad de Guanajuato; sus padres,  se opusieron y le dijeron que buscará una opción. Entonces pensó en dedicarse más a fondo al estudio holístico, pero sabía perfectamente que para ello, tenía que buscar  opciones fuera del estado, al final descartó esta idea por que ha sido una persona muy unida a su familia.
Estudiar comunicación fue por una amiga que estudiaba en la Universidad Santa Fe y con quien estaba realizado un programa  en la televisora local Tv 8.
“Azul”, era el nombre de la revista matutina donde Oscar entró especialmente para la sección de horóscopos, pero poco a poco se integró como un conductor sobresaliente.
Fue este  medio quien lo ayudó a decidir su futuro sobre  estudiar comunicación, pues siempre le ha gustado la televisión pese a las cosas negativas que se hablan en torno a ella. Pero como todo lo que tiene un principio también tiene un final, su participación en el programa, donde se desarrolló con mucha facilidad, llegó a su fin.
Oscar se despidió de la televisora y comenzó sus estudios universitarios en la Universidad Santa Fe. Desde entonces ha tenido muchas oportunidades laborales, ha sido editor de la revista “Conexiones”, y hace unos meses se integró al equipo de la revista digital “Encontrados”.
Siendo un alumno sobresaliente, Su universidad le otorgó en dos ocasiones un reconocimiento, por ser un alumno destacado de excelente promedio. Además es uno de los becados de la fundación Telmex y ha tenido la oportunidad de asistir a conferencias donde ha conocido a grandes personalidades del mundo como a Guadalupe Loaeza, Jesús Galindo, Javier Solórzano, entre otros.
A su corta edad, tiene muchos sueños y grandes aspiraciones. Cabe decir que el 2 de noviembre del año pasado organizó el evento “Antes de morir quiero…”, donde capitalinos de todas las edades, se acercaron a un pizarrón que se instaló en el centro  y ahí escribieron lo que quieren hacer en esta vida.
A finales de este año, concluirá su educación universitaria y  tiene pensado estudiar una maestría, aunque primero se dedicará a escribir su tesis para su titulación.

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