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Feliz madre a los 97 años

De los tres hijos que tuvo, sólo sobrevive uno.

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Liz es la

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La tarea de ser madre nunca termina “hay que cuidar a los hijos chicos pero también grandes (...) los hijos de todos modos siempre regresan”, afirma Ma. Isabel Rodríguez, Chabelita como le dicen de cariño, quien a sus 97 años de edad tiene el orgullo de ser madre de tres hijos, dos de los cuales así como los vio llegar a este mundo, ya también los vio partir, igual que su esposo.
Sentada en uno de los sillones de la estancia de su casa en el barrio de San Luisito y acompañada de Elizabeth Reyes, Liz, su hija menor, quien la ha acompañado durante toda su vida, Chabelita recuerda con claridad incluso cómo conoció a su esposo Alfonso Reyes Loera, duraron de novios cinco años, se casaron y tuvieron a sus tres hijos, él falleció hace muchos años, dice.
Su primer hijo, Alfonso, nació un año después de que se casaron y para ella fue una emoción enorme ser madre, recuerda, igual que para su familia “todos estaban muy emocionados, muy contentos”, comenta.
Alfonso creció como hijo único hasta los 8 años, era serio y bien portado a pesar de que fue muy consentido al ser primogénito y el único durante muchos años. “Él era el más tranquilo, casi no se juntaba más que con sus primos”, recuerda su madre, de grande estudió en México y fue dentista, agrega.
Víctor, el segundo de los hermanos nació 8 años después de su hermano mayor, era inquieto y amiguero “llegaba con todos los amigos a la casa, es una casa enorme que hicimos mi esposo y yo, hicimos también la huerta y se llevaba a los amigos luego de la escuela a jugar en la huerta, juntaba todas la hojas y las amontonaba para tirarse desde la casa del árbol”, recuerda con cariño, Víctor estudió para Contador Público trabajo un tiempo en San Luis Potosí y luego vino a vivir a León “él venía diario casi a verme”, comenta.
“Liz estudió en un colegio de monjas hasta la secundaria, estuvo muy agusto ahí, luego ya se fue a estudiar a San Luis Potosí, a la fecha todavía se frecuenta con sus amigas desde el kínder, con tantos aparatos modernos que hay”, señala y apunta con su mano de dedos finos y arrugados a su hija sentada frente a ella que revisa fotografías en su teléfono móvil.
DE TIEMPO COMPLETO
Chabelita fue una madre de tiempo completo, se dedicó de lleno a su casa, su esposo y sus hijos, con quienes recuerda los festejos de cumpleaños cuando les hacía piñatas y luego se reunían amigos, primos y familiares para romperlas, igual que en las navidades en su casa de Mathuala.
Le regalaban cosas el Día de las Madres y en su cumpleaños regalos sencillos, el trato entre hermanos cuando niños fue poco por la diferencia de edades, pero se conservaron los hábitos cuando adultos y las reuniones fueron momentos que disfrutó mucho como madre.
FALLECEN SUS DOS HIJOS
Los hijos crecieron, Alfonso se volvió dentista, se casó pero no tuvo hijos, luego falleció, y Víctor, quien era contador, también falleció soltero y Liz también contadora, pero no ha contraído nupcias, por lo que Chabelita no tiene nietos, sólo algunos sobrinos en México, Querétaro y Guadalajara.
“Ser madrea ahora es muy diferente, ya las mamás tienen que trabajar, y no atienden bien a sus hijos, y los niños siempre van a necesitar de su madre, yo creo que por eso hay tanto mal ahora porque les falta la cercanía de sus madres.
“Yo les aconsejo que cuiden mucho a sus hijos desde chiquitos y también grandes porque los hijos siempre van a necesitar de su mamá, yo dos de mis hijos fallecieron no más quedamos mi hija y yo gracias a Dios tengo salud y estoy muy feliz”, afirma con seguridad y un optimismo que contagia.

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