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Firman y sellan su amor ante sus familiares

Claudia Ivonne de Luna Álvarez y Raúl Luna Gallego dan el primer paso de amor al casarse por el civil.

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Ra

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El noviazgo, sin duda, es una de las etapas más hermosas del ser humano, desde el momento en que ambos fijan su mirada por primera vez, se sonríen y se da entre ambos la primera conversación. Desde entonces, todo parece girar en torno a la otra persona, se piensa en ella durante todo el día y una serie de emociones y sentimientos se manifiestan ante su presencia.
Después de un tiempo de conocerse, de tener citas, de salir juntos al cine, de caminar  por las calles de la ciudad; Raúl y Claudia decidieron dar el siguiente paso de su relación. Fue entonces cuando ambos lo platicaron con sus padres y con mucho afecto y razón aceptaron ser parte de su felicidad.
Después de planear la boda civil durante algunos meses, por fin llegó el momento tan esperado. El sábado, Claudia se levantó muy temprano pensado que en unas horas uniría su vida al hombre que tanto ama. Por su parte, Raúl sentía la misma emoción, pensar en  compartir el resto de su vida con la mujer que ha sido su razón de ser.
La fiesta comenzó a las 2 de la tarde en el Jardín de los Milagros. Raúl y Claudia recibieron a sus familiares y amigos en este hermoso lugar que lució realmente espectacular para la ocasión.
Después de escuchar un poco de música, el juez llegó para comenzar la ceremonia civil.
Los presentes escucharon atentamente las palabras del juez y enseguida Raúl y Claudia firmaron el documento. Raúl le entregó el anillo a su amada y ella hizo lo mismo al incertar el anillo en el dedo de Raúl.
Todos aplaudieron a los novios y los abrazaron con mucha alegría. Enseguida, los invitados pasaron a las mesas donde el grupo de jazz Obisidiana les regaló música para sus oidos.
Posteriormetne, todos se divirtieron en un ambiente acogedor y bello, un jardín que hacia sentir el contacto directo con la naturaleza.

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