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Gringadas de un cuevanense

Para mejores señas estoy al centro del país hasta arriba, sólo a unas millas de Canadá.

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En EEUU es penado arrollar a una mam

En EEUU es penado arrollar a una mam

Déjenme platicarles un poco desde donde escribo, la ciudad se llama Rochester, pero el Rochester de Minnesota, pues para eso de los nombres de ciudades los gringos no son muy creativos y repiten con singular alegría los nombres de los pueblos en cada estado. Para mejores señas estoy al centro del país hasta arriba, sólo a unas millas de Canadá.
No es una gran metrópoli, en realidad es un pueblo pequeño de unos 100 mil habitantes, casi los mismos que Guanajuato. Lo que aquí les platicaré no es para nada parecido a los que se vive en las grandes ciudades como Chicago, Los Ángeles, California o Nueva York.
Me tiene inquieto esto de escribir una columna, pero honestamente muy emocionado, pero no sabía por dónde comenzar. Soy guanajuatense, nací y crecí en Salamanca, hasta que me fui a la ciudad de Guanajuato a estudiar la licenciatura en la Universidad de Guanajuato. Ahí viví hasta el año pasado, en que me mudé a Estados Unidos.
Quiero compartir en este espacio la vida de un cuevanense desde un país del que todos tenemos prejuicios y viejos paradigmas. Acá ni todos son racistas, ni todas son rubias con la cabeza hueca.
Hay mucho por compartir, historias de éxito de paisanos, pero también relatos desgarradores; una ensalada cultural aderezada por nativos que valoran la honestidad y el trabajo duro de quienes buscan un sueño en sus tierras. Personas que quieren a sus perros y gatos como a sus hijos, y de eso trataré de compartirles mucho, pues aquí es penado por igual atropellar una persona, un venado o una mamá pato con sus patitos.
Nos encantan las hamburguesas, los hot dogs y desayunamos hot cakes, hasta nos disfrazamos en Halloween y en la televisión nos chutamos todas las series gringas y el Super Bowl. No está del todo mal, acá comen tacos, guacamole y salsa, les fascinan las catrinas del Día de Muertos y no se pierden las peleas de Jorge  “El Travieso” Arce.
Digamos que a veces logramos un buen trueque, pero hay cosas que realmente podríamos pensar en incluir a nuestra cotidianidad como la honestidad, buenos hábitos al conducir o quizá la limpieza de los espacios públicos, de eso también quiero platicarles en este ejercicio.
Para empezar, quiero contarles la experiencia de las heladas intensas que se vivieron en estos días. Recién llegaba de mis vacaciones en México, hace una semana, la noticia era para volverse loco, unos locos congelados, pues la sensación térmica era de ¡-52°C! sólo duró un par de días, hoy hasta dan ganas de ponerse bermudas, pues estamos a -2°C, y ustedes quizá se preocupen por nuestros cuerpecitos a punto de ser convertidos en paletas de hielo, pero debo confesar que este tipo friolento que les escribe sufrió más de fríos en México que acá. Así es, en Guanajuato no me quité la chamarra ni para dormir, al contrario, para dormir me convertí literal en una momia, así como las del museo, con tanta cobija encima.
Acá no pasa eso, y es que si algo hay que admirar de los gringos es que todo el tiempo están buscando cómo hacer la vida más fácil. En esta parte del país los dueños de casas y departamentos están obligados por ley a tener calefacción en sus propiedades, pones la calefacción en tu coche y vas para todos lados, y en todo lados está calientito, el súper, los trabajos, escuelas, todo, inclusive hay puentes que conectan a los edificios para que no tengas que salir a la calle y qué creen? también están calientitos! ¿-52°C? ese frío nos hace los mandados.
Esta ocasión quiero terminar contándoles algo que al principio me causó extrañeza, pero refleja mucho la sociedad que voy descubriendo cada día. Resulta que si vas al supermercado y quieres comprar un maíz, te vas a topar con dos montones, el primero cuesta 1 dólar la pieza, es el elote tal cual, cubierto de sus hojas verdes y tiernas listas para hacer huchepos, y hay otro montón, ese cuesta 1 dólar con 50 centavos, elotes pelados, algo así como 6 pesos porque alguien le quite las hojas por tí, lo más divertido de esto es darse cuenta que la forma del maíz más vendido es el pelado.
Cualquier reclamo sobre esta columna, mi correo es rogerio.hurtado@gmail.com.

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