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José Gerardo se refleja en sus pinturas

La vida de Gerardo no ha sido nada fácil, hubo momentos en que la enfermedad, la soledad y la falta de trabajo lo hicieron pensar sobre su futuro.

Por:

Jos

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Entre las calles de Guanajuato y Dolores Hidalgo es muy común ver a José Gerardo Uribe Aguayo, un hombre de estatura baja y sin manos. Un ser humano que siempre lleva una maleta con sus libros de filosofía y sus cuadernillos que contienen bocetos de figura humana.
La vida de Gerardo no ha sido nada fácil, hubo momentos en que la enfermedad, la soledad y la falta de trabajo lo hicieron pensar sobre su futuro, un momento en que la vida y la muerte se sientan a reflexionar.
Sin embargo, la vida es parte de la muerte, lo cual se ve reflejado en sus pinturas. Ser artista surgió desde su infancia, tenía demasiado tiempo libre por lo cual se dedicaba a copiar dibujos. Sus compañeros de clase notaron ese don en él. Una amiga le contó una anécdota aunque no se acuerda “Ella me dijo que a mí me gustaba hacerle dibujos a todos. Me llamó la atención porque se me hizo fácil, mi papá me inició en el dibujo con palitos y rueditas”.
De esos primeros ejercicios surgieron gallos, gatos, casitas. “El dibujo me inició en los estudios académicos, por eso para mí es importante el dibujo, también conocí otra área importante que fue la vida académica que viví durante muchos años”.
Recordó que le gustaba rayar los cuadernos, con el tiempo se dio cuenta de que en sexto grado, su maestro Hilario les encargó hacer un perro, “Lo hice tan bien que mi trabajo se lo pasaron de mano en mano para ver mi perrito”.
Después de ese recuerdo tan agradable, comentó que su psicólogo le pidió que dibujara una carreta, cosa con la cual notó su facilidad para las artes, desde entonces se dedicó a sus clases de dibujo en el Distrito Federal.
En secundaria tenía que hacer un telar pero como no podía hacerlo su maestro le encargó una pintura, “todo el tiempo me ha acompañado el dibujo”. Platicó que en las mañanas estudiaba dibujo y en las tardes filosofía “El dibujo es una necesidad interior”.
Dijo que para no aburrirse en clase se ponía a hacer rayas, de esta manera afirmó que le dibujo ha sido parte elemental de su vida.
Un primo contactó a Demetrio Herrera cuando él tenía 12 o 13 años, ahí conoció a un señor que usaba brazos artificiales y le dijo a su mamá: cuando crezca dígale que estudie pintura para que entre a la asociación en la que yo trabajo y pueda vivir de la pintura”.
Tiempo después se encontró con un integrante de la asociación quien le dijo que le iba a regalar un libro de pintura. Le dijo que se iban a comunicar con él para que se integrara, “Les dije yo no sé pintar, se copiar”.
Su tercer acercamiento con la asociación fue muchos años después
En ese tiempo, un hombre le dijo a su madre que estudiara pintura para que en su momento se integrara a la Asociación Mundial de Artistas Pintores de la Boca y con el Pie. Su vida continuó por muchos años en su natal Dolores Hidalgo, tiempo después cambió su residencia cuando se interesó en estudiar Filosofía en la Universidad de Guanajuato.
Con su esfuerzo y dedicación se gradúa en 1989 con la tesis: “Elementos composicionales del arte”. Un año después de obtener su primer mérito profesional

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