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La poesía de Waldo Leyva y la música de Roberto Carcassés

Como inicio del festival cultural cubano, se presentó la conferencia inaugural “El arte poético de México y Cuba”.

Por:

Waldo Leyva y Roberto Carcass

Waldo Leyva y Roberto Carcass

La conferencia se llevó a cabo en el patio del Congreso del Estado con la presencia de Adolfo Rubio como mediador del debate y del diputado Martín López Camacho en representación del Congreso.
Antes de dar inicio la conferencia, Rubio dio una breve introducción sobre las dos figuras cubanas que estaban presentes. El primero, el poeta Waldo Leyva, el cual ha sido galardonado con varios premios y sus libros se han publicando en más de 25 idiomas.
Por otra parte, Roberto Carcásses, pianista que comenzó en el ambiente musical como percusionista por influencia de su padre, sin embargo, se dio cuenta que lo suyo era tocar el piano. Rubio lo describió como uno de los herederos de la dinastía musical y uno de los grandes pianistas de Iberoamérica.
Después de esta presentación, Leyva comenzó hablar de uno de los personajes más ilustres que nació en cuba, José Martí poeta iniciador del romanticismo en la lengua española, el cual  a los 9 años ya escribía poesía, a los 14  estudiaba leyes y a los 17, ya era todo un hombre.
México vivió en carne propia el talento de este gran poeta,  lo acogió durante su visita al país y además hizo amistad con grandes personajes de la época. Durante su viaje  a Cholula, Puebla fue para él  inspiración,  escribió un poema dedicado a las pirámides y a las montañas que conforman este paisaje.
Como parte de la herencia literaria de Martí no podía falta “el poema del Niágara”,  lo describió con tal belleza y pasión, tras estar presente y apreciarlo con sus propios ojos.
Después de la lectura por Leyva, se contó con la intervención musical de Carcásses que improvisó con varias piezas. Después el poeta compartió con los asistentes un poema que le escribió a su esposa.
Recordó que el poema fue gracias a que un 21 de agosto vio a su esposa de mal humor, por lo tanto  se preguntaba que era lo que había hecho mal. Se percató de que había olvidado su aniversario de bodas y  entonces le dedicó unas palabras a su musa, a su inspiración. Además de la mujer de su vida, también deleitó al público con un poema dedicado a la pintora mexicana Frida Kahlo.
Un nuevo recuerdo se manifestó verbalmente tras la  visita  ala “Casa azul” de Coyoacán, donde se inspiró y describió su ceja pronunciada, su corsé y su rebozo morado. Sin embargo, pocas veces le vino a la mente el recuerdo del muralista, fue para él como un fantasma.
Su atención fue totalmente a Frida y su imaginación despertó pensando  en como sería verla ahí, en su casa,  en aquel lugar donde pintó, sufrió y vivió.
Al finalizar Leyva también improvisó con una pieza de Carcásses haciendo una mezcla perfecta. Por su parte Rubio agradeció al congreso y la participación de los artistas cubanos por formar parte de Cubafest.

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