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La transparencia artística de Rodrigo

Desde pequeño se desenvolvió en las artes como el dibujo, la escultura y el teatro; en la universidad se inclinó por el grabado, su mayor influencia.

Por:

Rodrigo Qui

Rodrigo Qui

Rodrigo Quiñones Lazcano nació en el bello estado de Durango el 16 de diciembre de 1985. Los primeros años de su vida los vivió en este estado y poco tiempo después emigró junto a su familia a Guanajuato, en el municipio de Irapuato.
Su primer contacto con las artes plásticas fue gracias a su abuela paterna, a la cual visitaba durante el período vacacional. Recordó que cuando llegaba al Distrito Federal, ciudad donde ella radicaba, los recibía a él y a sus hermanos con hojas blancas y otros materiales como crayolas, plumones y colores.
Roy aseguró que las visitas a la casa de su abuela siempre fueron así, después de una cálida bienvenida les obsequiaba materiales de arte. Su abuela, al ver que sus nietos pasaban las horas haciendo dibujos, les asignó una pared para que pegaran sus obras.
En el momento en que Roy describió el espacio dijo: “Cuando eres niño ves las cosas más grandes de lo que realmente son”, pues para su corta edad era un espacio bastante grande, que rellenaba con dibujos de animales.
Al pasar los años, Roy se inclinó al dibujo más que sus hermanos, esta forma de expresión se volvió una parte importante de su vida. Sin embargo, su creatividad apenas se estaba desenvolviendo dentro de él, pues con el paso del tiempo, sus dibujos se materializaron en plastilina.
Durante la entrevista, la vista de Roy se dirigió hacia arriba tratando de recordar aquellos personajes de caricaturas moldeadas con la plastilina. Esto demostró que su pasatiempo iba para más, pues ya no le bastaba hacer dibujos en hojas de papel y moldear con plastilina, al pasar los días, las semanas y los meses, su habitación se fue volviendo un mundo artístico. “Cualquier soporte era lienzo, incluso llegué a dibujar en mi ropa”.
Su familia, al entrar a su habitación, le decía comentarios un tanto irónicos sobre el aspecto, a tal punto de compararlo con una cárcel. Pero sus padres permitieron que lo siguiera haciendo siempre y cuando sólo ocupara su espacio.
En su etapa de secundaria comenzaba a desenvolverse en los talleres de artes plásticas y participaba en algunos concursos de dibujo. Durante la entrevista, aseguró que su participación en los concursos infantiles han pasado inadvertidos, es decir, no le ha dado mucha importancia.
Por otra parte, ya tenía el interés en algunas profesiones, en ese momento pensaba que de mayor ingresaría a la universidad para estudiar Veterinaria. Su deseo de ser veterinario creció durante la preparatoria y fue en ese entonces que conoció a un veterinario y lo invitó a trabajar en su consultorio animal.
A Roy le encantó la idea, estaría más cerca de los animales y con ayuda del veterinario, aprendería sobre esta interesante profesión. Pero poco tiempo después, conoció lo que no le gustaba, ver sufrir a los animales durante su recuperación.
Ante esta situación, dejó la veterinaria y junto a un grupo de compañeros ingresó a un grupo de teatro dirigido por Francisco Escárcega: “Ahí descubrí otro despertar estético, la expresión corporal”.
Al principio Roy se enfocaba a la cuestión del contacto físico en todos los aspectos, y en algunos meses presentaron “Sueño de una noche de Verano”. Sin embargo, su maestro, Francisco Escárcega, se dio cuenta que podía sacar más provecho de su talento.
Fue entonces que lo adentró al diseño de vestuario, al principio Roy se cuestionaba por qué le dejaba este tipo de tareas, pero con el tiempo descubrió que era otra parte del teatro que también le gustaba.
Le fascinaba imaginar el vestuario, hacer un boceto y por último verlo de manera física,  lo cual hizo continuamente hasta finalizar la preparatoria. Al concluir esta etapa educativa seguía indeciso sobre qué profesión estudiar, pues estaba entre Diseño de Modas y Artes Plásticas.
Entonces tomó una decisión, viajar a Guanajuato con la finalidad de conocer la Universidad de Guanajuato y de esta manera saber lo que ofrecía la institución en la Licenciatura en Artes Plásticas.
Durante dos años estuvo pensando qué hacer, pero no fue tiempo perdido, pues en ese lapso de tiempo tuvo la oportunidad de exponer con otros artistas. Luego ingresó a la universidad y tuvo la facilidad de seguir exponiendo, incluso en una ocasión manifestó su deseo de hacerlo en Puerto Vallarta, lo cual se cumplió.
En este período aprendió más sobre el arte y descubrió el grabado, técnica que poco a poco le fue agarrando el gusto, hasta que se dio cuenta que realmente le encantaba hacerlo.
Desde entonces varias de sus obras fueron con grabado como aguafuerte, punta seca, barniz blando, litografía y linografía, entre otras.
Esto dio hincapié a encontrarse en su camino con grabadores de la ciudad y con el trato amistoso lo invitaron a exponer de manera colectiva e individual. Sus primeras intervenciones artísticas fueron en “Muerte en cartelera” y de allí para adelante, ha expuesto en varios lugares de la ciudad.
Su última exposición titulada “Whiskey-Alpha-Romero” se presentó en el Museo Casa Diego Rivera, en donde el artista abordó retrato militar. Ante este éxito, ya está trabajando en una nueva exposición que sorprenderá a todos, debido a que manejará varios de sus gustos personales. Al finalizar la entrevista, Rodrigo habló sobre la evolución de su trabajo comparándolo con un árbol genealógico, pues sus obras son influencia de un nuevo proyecto en mente.

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