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La vida de José Gerardo Uribe Aguayo

Desde 1990 es becario de la Asociación Mundial de Artistas Pintores con la Boca y con el Pie. En 2003 recibió el galardón “José Alfredo Jiménez”.

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El artista Gerardo Uribe Aguayo. Foto: Fabiola Manzano

El artista Gerardo Uribe Aguayo. Foto: Fabiola Manzano

Entre las calles de Guanajuato y Dolores Hidalgo es muy común ver al artista José Gerardo Uribe Aguayo, un hombre de estatura baja y sin manos. Un ser humano que siempre lleva una maleta con sus libros de filosofía y sus cuadernillos que contienen bocetos de figura humana.
La vida de Gerardo no ha sido nada fácil, hubo momentos en que la enfermedad, la soledad y la falta de trabajo lo llevaron a pensar sobre su futuro, un momento en que la vida y la muerte se sientan a reflexionar.
Sin embargo, la vida es parte de la muerte, lo cual se ve reflejado en sus pinturas. Ser artista surgió desde su infancia, Gerardo tenía demasiado tiempo libre por lo cual se dedicaba a copiar dibujos. Sus compañeros de clase notaron ese don en él incluso una amiga le contó una anécdota. “Ella me dijo que a mí me gustaba hacerle dibujos a todos”.
Detalló más experiencias sobre su pasión por el dibujo: me llamó la atención porque se me hizo fácil, mi papá me inició en el dibujo con palitos y rueditas. De esos primeros ejercicios surgieron gallos, gatos, casitas, “el dibujo me inició en los estudios académicos, por eso para mí es importante, también conocí otra área que fue la vida académica que viví durante muchos años”.
Recordó que  cuando cursó sexto grado, su maestro Hilario le encargó al grupo hacer un perro: “Lo hice tan bien que se  pasaron de mano en mano mi cuaderno para ver mi perrito”. Después de ese recuerdo tan agradable, comentó que su psicólogo le pidió que dibujara una carreta, trabajo con que notó su facilidad para las artes. Desde entonces tomó clases de dibujo en el Distrito Federal.
Entre otros recuerdos dijo que en secundaria tenía que hacer un telar, pero como no podía su maestro le encargó una pintura. Época en que estudiaba dibujo y filosofía: “El dibujo es una necesidad interior”. Incluso para no aburrirse en clase se ponía a hacer rayas, de esta manera afirmó que el dibujo ha sido parte elemental de su vida.
Compartió cómo se integró a la Asociación Mundial de Artistas Pintores con la Boca y con el Pie. Todo empezó cuando un primo contactó a Demetrio Herrera, en ese entonces él tenía 12 ó 13 años. Ahí conoció a un señor que usaba brazos artificiales y le dijo a su mamá: Cuando crezca dígale que estudie pintura, para que entre a la asociación en la que yo trabajo y pueda vivir de este oficio”.
Tiempo después se encontró con un integrante de la asociación, quien le dijo que le iba a regalar un libro de pintura. Le aseguró que pronto se iba a comunicar con él para integrarse a la asociación: “Les dije yo no sé pintar, sé copiar pero no sé pintar originales”.

Su vida continuó por muchos años en su natal Dolores Hidalgo, tiempo después cambió su residencia cuando se interesó en estudiar Filosofía en la Universidad de Guanajuato.
Con su esfuerzo y dedicación se graduó en 1989 con la tesis: “Elementos composicionales del arte”.
Su tercer acercamiento con la asociación fue muchos años después cuando concluyó sus estudios de Filosofía.  En ese momento tenía el interés de encontrar trabajo: “En ningún lado me querían como profesor, me decían que no podía ocuparme de mis estudiantes”.
Pensó que su camino no iba dirigido a la educación como profesor, fue entonces cuando buscó ingresar a la asociación con los primeros sueldos que obtuvo de su trabajo como maestro. Después de un tiempo mandó material a Suiza.
Sin embargo no fue tan sencillo como parece, comentó que antes de ser aceptado tuvo muchos problemas económicos: “No tenía casa, más que la que tenía en Dolores con mi mamá”. Dijo que llegó a desesperarse, incluso se reflejó en su salud: “Me dio una úlcera gástrica, vomité sangre toda la noche”.
Su mamá estaba muy preocupada por el bienestar de su hijo, por lo cual le dijo que fueran al hospital. Gerardo estaba muy deprimido: “Le dije que para qué me llevaban, no dejo familia, no dejo bienes materiales, no tengo trabajo, ni tengo nada, no pierdo nada con morir”.
Su familia no dudó en llevarlo al hospital y pronto logró su recuperación, tiempo después recibió la carta que lo integró a la asociación. “Así dejé de dar clases”.
De su tiempo como maestro, tiene buenos y malos recuerdos, comentó que empezó a dar clases de dibujo en Dolores Hidalgo y aunque los chicos asistían al taller, no contaban con el material necesario: “Nos quedamos en la etapa de principiantes”.
Como catedrático de Filosofía también tuvo problemas, recordó que un estudiante le preguntó que para qué servía la filosofía, la pregunta armó una discusión entre el estudiante y Gerardo, el cual finalmente le dijo: “Tal vez la filosofía no te sirva para tu vida profesional, pero sí para tu vida personal, para darte cuenta de quién eres”.
Además de impartir clases de Filosofía compartió sus conocimientos en las materias de Psicología, Taller de Lectura y Redacción y Metodología de la Investigación.
Luego de las malas experiencias la vida dio un giro de 360 grados. Durante su estancia en España cursó materias libres en la Universidad Complutense y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En 1986 fue distinguido con el Premio Nacional de la Juventud en la residencia oficial de Los Pinos. 
Obtuvo el primer lugar en el concurso nacional “Los jóvenes opinan 1995”. En 2003 recibió el primer galardón “José Alfredo Jiménez” en calidad de dolorense distinguido por la Presidencia Municipal de Dolores Hidalgo.
Desde hace 20 años ha dictado conferencias relacionadas principalmente con las artes y la filosofía, en diversas partes del País. Además ha participado en un considerable número de pláticas motivacionales sobre su experiencia personal.
Como artista ha expuesto su obra de forma individual y colectiva en diferentes auditorios, galerías, museos y centros de estudio. Sus pinturas han sido publicadas en varios libros, revistas y periódicos.
Su legado pictórico es recopilado en un catálogo general de obra publicado por Fastprint en junio de este año. Actualmente estudia el Doctorado en Artes en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guanajuato.

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