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Le cambió la vida

Sin imaginarlo, Elizabeth Ramírez se convirtió en paramédico de la Cruz Roja.

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Cuando recibi

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Elizabeth Ramírez Marín, originaria de Guanajuato, nunca se imaginó que algún día sería paramédico y trabajaría en la Cruz Roja.
Por varios años tuvo un trabajo muy pesado en el cual un día se presentó una accidente y una persona quedó lesionada, pero Elizabeth no pudo hacer nada ya que no tenía los conocimientos adecuados para ayudar.
La empresa decidió mandar a un grupo de trabajadores a tomar un curso de primeros auxilios, entre ellos estuvo Ramírez Marín, quien decidió entrar a tomar el curso de Urgencias Medicas (TUM), en la Cruz Roja.
Durante su capacitación le fue gustado y al poner sus conocimientos en práctica le gustó ayudar a las personas.
Al recibir su certificado del TUM, y encontrar trabajo como paramédico, decidió dejar su antiguo trabajo para dedicarse de lleno a ser socorrista.
Actualmente tiene varios años ayudando a los capitalinos, quienes se encuentran en situaciones de riesgo.
“Lo que más me ha gustado y apasionado, es ayudar a las personas que lo necesitan, en especial el salvar vidas”, dijo Elizabeth Ramírez Marín.
Sus padres al enterarse de que sería paramédico le dijeron que no estaba bien de su mente, porque eso de ver sangre es muy feo y más escuchar los lamentos de dolor.
Por otro lado, a sus hijos y esposo se les hace interesante su actual trabajo, el cual ha provocado que los papeles de madre los realice su esposo.
“Mi esposo me apoya mucho, desde que soy paramédico los roles de padres se intercambiaron, ahora el que peina, viste, les da de comer y recoge a los niños en la escuela es mi marido, el tiene tiempo por la mañanas, yo sólo llego a descansar”, expresó la Técnica en Urgencia Médicas.
Elizabeth ha vivido muchas experiencias, buenas y malas, las cuales recuerda mucho, en especial a las personas que ha atendido, ellos le brindan la confianza de ayudarlos y que todo va a salir bien. “A diario recuerdo todos los servicios porque la personas me dan su confianza para atenderlas, yo le hecho todas las ganas del mundo para realizar mi trabajo muy profesional, en mi primer servicio me tocó la muerte de una persona que había sufrido un paro cardiaco, no pudimos hacer nada y lamentablemente falleció, después de una hora, volví a ir por otro paciente igual tenía un paro cardiaco pero a éste sí lo pudimos salvar y eso me da mucha alegría.
“En otra ocasión en un accidente, junto con otra compañera, rescatamos a dos niños, me impactó la desesperación de los padres, quienes también estaban atrapados en el automóvil, pero prefirieron que sacáramos primero a sus hijos y luego a ellos”, comentó Elizabeth.
El ser paramédico le ha cambiado la vida por la responsabilidad que tiene consigo misma y con sus pacientes, que ayuda en diferentes servicios.
Hasta el momento no sabe si algún día dejará este trabajo que la apasiona, lo que sí tiene en mente es que seguirá adelante capacitándose lo más que pueda.

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