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Mantiene vivo su sueño

Andrés Hernández sigue convencido de su proyecto y ha viajado a Estados Unidos y Cuba para seguirlo desarrollando.

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Con las serpientes, Andr

Con las serpientes, Andr

Para lograr nuestros objetivos hay que atreverse a soñar despiertos y a creer en sí mismos.
Andrés Hernández Quintana, un campesino de Llanos de Santa Ana, no abandonó su tierra –como muchos otros- en busca del sueño americano.
En 1999 junto con otros campesinos de Guanajuato fue convocado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para capacitarse y crear sus propios proyectos sustentables; fueron 3 días de trabajo intenso, según comenta Andrés.
“Estuvimos gente de Santa Ana, Llanos de Santa Ana, Agua Colorada, La Concepción y Joya de Lobos; éramos como 50 personas, de todos ellos sólo continúo yo”.
En el camino a Cristo Rey,  Andrés construye un proyecto integral que abarca un invernadero, un apiario, reforestación y próximamente, la crianza de serpientes para la elaboración de un antídoto contra el veneno de estos animales.
“La realidad ha sobrepasado mi sueño porque jamás imaginé que viajaría a los Estados Unidos y Cuba”, dice.
En el 2008 fue capacitado por  el Laboratorio de Referencia para Investigaciones y Salud Apícola del país caribeño, donde aprendió la técnica de la apiterapia, es decir, la explotación integral de la abeja.
Aún antes de acudir a la convocatoria de la ONU, Andrés, por iniciativa propia, sembró magueyes y  nopal  en una parte del área natural protegida de la Cuenca de La Soledad;  a pesar de sus escasos  conocimientos intuía que  dicha actividad  era necesaria para detener la erosión y con ello, la falta de agua.
Al estar en los cursos de la ONU pensó en obtener provecho de la reforestación y de las plantas silvestres de la zona, sobrevino la idea de la apicultura, y con ello, se amplió el panorama.
“Fue como seguir soñando despierto, con nuevos horizontes, eso me impregnó de entusiasmo. Por fortuna, muchas personas me ayudaron a aterrizar mis sueños”.
Vinieron más capacitaciones para integrar un plan de negocios que fuera sustentable, siempre utilizando los recursos de la región, y sobre todo, paciencia y dedicación.
Como  el sueño de Andrés  aún es de largo alcance, colocó la estructura la metálica para instalar otro invernadero de 240 metros cuadrados, que pondrá a funcionar “cuando tenga dinero para pagarle a un trabajador”.
Junto con esta actividad, desarrolla la apicultura, cuenta con 50 colmenas que atiende cuidadosamente, de ahí extrae la miel y la materia prima para elaborar jabón, shampoo, complementos alimenticios y cosméticos.
“La abeja es un verdadero tesoro. Por este animal nosotros subsistimos, realmente es la base de todo, junto con las plantitas”.
Va tras un antídoto
Hace 4 años, al recoger madera y algunos cacharos que se habían acumulado sobre un agujero, descubrió víboras de cascabel, al principio pensó en matarlas, pero con la orientación de un biólogo de la UNAM, decidió instalar un criadero con  el propósito de extraer el veneno que serviría para elaborar un antídoto. La asesoría también le fue ofrecida por técnicos cubanos. Hasta el momento, cuenta con 70 serpientes, 30 de las cuales fueron llevadas a la UNAM para su observación, sin embargo, el proyecto está detenido porque la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca no ha otorgado el permiso oficial para que tenga el serpentario.
“Son trámites muy lentos y excesivamente burocráticos”.
Por lo pronto, mantiene a los animales, y  ha comprobado, con el asombro de los biólogos, que las serpientes se pueden reproducir en cautiverio.
“Empezamos con una cuantas y ahora tenemos 70”.
Según Andrés,  un laboratorio alemán  está interesado en  comprar el veneno extraído.
Además del invernadero, la apicultura y el serpentario ha plantado 9 mil árboles para detener la erosión del suelo y retener el agua; ha recibido la visita de turistas europeos que por unos cuantos euros se han quedado varias semanas viviendo en la comunidad.
Pero todo esto no podría realizarse sin el apoyo de Elvira González y Lizbeth, la más grande de sus hijos; ellos 3 llevan toda la carga del esfuerzo que inició por soñar despierto.

240 metros de cultivo y dedicación

Cuenta ya con un invernadero de 240 metros cuadrados que durante el día se nutre con la luz del sol, y por la noche también funciona con la energía solar. 

Ahí se cultivan:
Malvas
Arete de la Virgen
Rosales
Moros
Ave del paraíso
Crisantemos 
Y plantas medicinales y aromáticas como:
Romero
Ruda
Cedrón
Mejorana
Tomillo
Orégano
Lavanda