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Miriam enfrentó la COVID-19 como vivió, con alegría y esperanza

Durante sus 34 años de vida, la comunicóloga, política, docente y periodista se distinguió por su entusiasmo, buen corazón, profesionalismo y compromiso.

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Por: Eduardo Martínez Borja

Miriam con sus hijos Mariam Débora e Isaac Nehemías y su esposo Juan Jesús. Fotos: Especiales.

Miriam con sus hijos Mariam Débora e Isaac Nehemías y su esposo Juan Jesús. Fotos: Especiales.

Celaya.- “No te preocupes mi amor, todo va a estar bien, porque si Dios me concede vida, tenemos unos hijos por delante a quien apoyar y amar”, fueron las últimas palabras que Miriam le dijo por teléfono a su esposo Jesús, antes de ser intubada el 22 de noviembre. El miércoles 2 de diciembre, 10 días después, falleció de “probable COVID”, dice su acta de defunción.

En 19 días, la COVID-19 apagó la vida de Miriam Ortiz Magueyal de 34 años, pero no le quitó la alegría y esperanza.

Miriam no padecía ninguna comorbilidad, los primeros malestares los sintió el 13 de noviembre, cansancio y dolor de huesos, el 16 le hicieron la prueba, pero como salió negativa, recibió un tratamiento de un doctor de Juventino Rosas, donde trabajaba como secretaria Particular del alcalde Serafín Prieto Álvarez.

Pese a tomar medicamentos, no mejoró y el 20 de noviembre tuvo que ser llevada al Hospital MAC, tenía mucha tos, respiraba más rápido y oxigenaba a 25.

Llevaba casada “los cuatro años más maravillosos” de la vida de Juan Jesús López Mancera, su esposo y era madre de Isaac Nehemías de dos años y medio y Mariam Débora de un año, quienes la vieron ese 20 de noviembre por última vez porque quedó internada.

Miriam y su hija Mariam Débora de un año. 

El domingo 22 de noviembre, fue la última vez que su familia pudo hablar con ella, Miriam no podía respirar por sí misma y la estaban preparando para intubarla, pero se mantenía positiva y con la esperanza de salir del hospital.

Nos decía que tuviéramos ánimo que primeramente Dios la iba a levantar, siempre alegre”, recordó su esposo.

Durante la hora que duró la llamada, Miriam les dijo a sus hijos que iba a salir del hospital y los iba a ver pronto, porque tenía un futuro con ellos, a su esposo le dio mensajes para sus seres queridos.

Dile a mi familia que no se preocupe, que estén tranquilos, a mis amigos y colegas que estén tranquilos que esta es una decisión de Dios y mía, si Dios quiere dejarme en esta tierra lo haré con mucho amor para seguir trabajando en la obra de Dios, así como con la familia y amigos”, dijo Jesús en un tono amable. El hombre se escuchaba fuerte y habló con orgullo sobre los atributos de su esposa.

Miriam con su hijo Isaac Nehemías de dos años y medio.

Juan Jesús, quien trabaja como contratista, dice que Miriam se tomó siempre muy en serio la emergencia sanitaria por el coronavirus, no supieron dónde lo contrajo y nadie más de su familia se enfermó.

Se cuidaba mucho siempre usaba cubrebocas, se lavaba las manos, llevaba gel de alcohol o espray, lavaba todo muy bien en la casa, la ropa, lo que compraba, cuidaba mucho todo, sobre todo a los niños”.

Una profesional y buena persona

Miriam, quien antes de trabajar en el gobierno de Juventino estuvo en la oficina de los Regidores del PRI en Celaya, además fue profesora de la Universidad Lasallista Benavente por cuatro años, donde además fue elegida por algunos de sus alumnos como madrina de generación.

También ejerció el periodismo en AM de Celaya desde que era estudiante, destacándose por su profesionalismo, disposición, eficiencia y su indignación ante las injusticias y corrupción.

Siempre fue proactiva y determinada. 

Recuerdo mucho que de su época como periodista ella hablaba mucho del licenciado Guillermo García, su maestro de la universidad y de su compañera en el periódico Arlett Cárdenas, decía que era lo que era porque de ellos había aprendido mucho”.

Jesús, quien conoció a Miriam en una Iglesia Cristiana, recuerda que le gustaba ayudar a la gente sin esperar nada a cambio.  

Su pago era la sonrisa por haber ayudado, era una mujer espiritual, llena de Dios, ayudó mucho a la Iglesia, se daba para la obra de Dios, amaba todo aquello que emprendía, por ejemplo, contaba mucho de sus alumnos del Benavente, cada vez que les enseñaba, les pedía un plus para que fueran mejores profesionistas, estudiante y seres humanos, en la política siempre buscaba la manera de que las cosas fueran cada vez mejor, que no hubiera corrupción, marginación, que verdaderamente se ayudara al pobre y que no se enriquecieran y dieran con amor a quien necesitaba.

Fue una esposa excelente, una hermosa mujer, llena de una identidad de metas, sueños proyectos, la conocí cuando mi padre murió, en la Iglesia, duramos nueve meses de amigos, empezamos a salir, disfrutando lo que hacíamos como jóvenes, pláticas, visiones, misiones y un día le dije que si quería ser mi esposa, eso fue el 20 de abril de 2016 y ella aceptó, y nos casamos el 21 de junio de 2016, me saqué más que la lotería”, dijo con alegría.

Miriam en la Redacción de AM Celaya.

Además de hijos y esposo, a Miriam le sobreviven sus padres Ramon Ortiz Zárate e Irene Magueyal Alfaro y sus hermanos Ramon, Marta, Noemi, José de Jesús y Mayra.

Miriam tenía un lema: “No da quien tiene, sino el que quiere, porque si tienes y no quieres dar, de nada te sirve lo que tienes””, dijo Jesús.

Descanse en Paz, Miriam Ortiz Magueyal, 25 de junio 1986 – 2 de diciembre de 2020.

emartinez@am.com.mx 

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