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Nada les impide ser alumnos brillantes

Cecilia y Arnol fueron nombrados estudiantes con excelencia en el CECyTEG, a pesar de vivir en una comunidad alejada siempre obtuvieron promedio de 9.

Por:

Arnol Mac

Arnol Mac

Vivir en una comunidad rural no ha sido impedimento para que Cecilia Lona Lona y Arnol Macías Santoyo sean considerados como un ejemplo a seguir por sus logros académicos.
Ambos obtuvieron el nombramiento de estudiantes con excelencia por sus calificaciones obtenidas en el CECyTEG.
Ellos viven en Cerro del Oro, una comunidad que pocas veces es mencionada por su ubicación geográfica: se encuentra en un camino vecinal que la comunica, por un lado, con Puentecillas, y por el otro, con Cuevas. Para salir de ahí hay que caminar 25 minutos, luego, tomar un camión para ir a la escuela, a pesar de ello, lograron en los 3 años de estudio un promedio de 9.5. Ahora, los dos estudian el nivel de licenciatura.
“Mi proyecto de vida sí es casarme, tener hijos, pero también desarrollarme totalmente como mujer, como profesionista”, dice Cecilia, quien actualmente estudia en el Instituto Tecnológico Superior de Guanajuato y ambiciona convertirse en ingeniera en Sistemas Computacionales.
Eligió dicha carrera porque le gustan las matemáticas y la programación. “Casi a nadie le gustan las matemáticas, pero a mí sí, incluso, me parecen divertidas y creo que ese es mi camino”.
Ella, al igual que Arnol, recibió el reconocimiento de “estudiante con excelencia”, por el gobernador Miguel Márquez Márquez, durante un evento realizado hace 3 semanas en Romita, de ello, la joven dice: “Es bonito recibir reconocimientos, esto, a nadie de mi familia le ha ocurrido, siempre lo voy a recordar”.
Arnol
“Mi vida son las matemáticas y quiero dedicarme a la investigación, descubrir nuevos caminos en esa materia; son importantes las matemáticas aplicadas, pero es mejor investigar, descubrir cosas nuevas, no utilizar lo que ya existe”, afirma Arnol, de 18 años.
“Mis amigos, que en realidad tengo pocos, me dicen que me voy a volver loco porque las matemáticas a eso conducen, a la locura, pero están equivocados porque los matemáticos, sobre todo los investigadores, son gente normal, si acaso, un poco retraídos, antisociales, pero nada más”.
Arnol también logró inscribirse en el ITESG para estudiar la Ingeniería en Mecatrónica; “era mi segunda opción porque originalmente busqué la oportunidad en el CIMAT (Centro de Investigaciones en Matemáticas) pero no aprobé el examen, yo tenía mucha confianza porque ahí gané algunos concursos siendo estudiante del CECyTEG, por eso me inscribí en el Tecnológico”.

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