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Nieves refrescan el Jardín de Embajadoras

Desde hace 35 años, las nieves de la familia Aguilar se han posicionado como unas de las más tradicionales de Guanajuato capital.

Por: Guanajuato Redacción

Javier Aguilar es nevero desde hace 25 a

Javier Aguilar es nevero desde hace 25 a

Desde hace 35 años, las nieves de la familia Aguilar se han posicionado como unas de las más tradicionales del Guanajuato, a diario, en el Jardín de Embajadoras, Javier Aguilar González vende de varios sabores.
Javier platicó que su papá, Fortino Aguilar, fue quien empezó el negocio hace 35 años.
“Mi papá era de “Los Martínez”, un rancho que está adelante de Santa Rosa, él se venía para acá para Guanajuato y pues se le ocurrió vender las nieves, él empezó a hacerlas, antes nomás vendían de vainilla y de limón, eran las más tradicionales, luego ya con los años empezamos a hacer más sabores, a la gente empezó a gustarle”, contó el nevero.
Los domingos, cuando el Jardín se convierte en un espacio de recreación para familias de la zona, es cuando más nieve hacen, suelen llevar hasta de 25 sabores, entre los más pedidos es el de mantecado, que es una nieve de leche, y aunque ésta se hace con máquina, no deja de encantar a los capitalinos y turistas que visitan las tradicionales nieves.
Una sombrilla para sol, tinas verdes pistache acomodadas en bancos y botes de nieves de sabor, conforman el puesto de “Nieves Aguilar”.
“Aquí han venido personajes desde otras ciudades, de Tijuana, de México, hasta de Dolores y ya ve que allá es famoso también por sus nieves, y les gustan mucho las de nosotros”, contó Javier Aguilar.
Tanto capitalinos como turistas pasan a diario y compran vasitos desde 10 pesos, de 15, de 20 y de lo que el cliente les pida, las de fresa, de mantecado, de mamey, de beso de ángel, de limón y de vainilla. “Las compramos porque éstas están muy ricas”, platicó una joven estudiante.
Otros pasan, compran su barquillo y se sientan a reposar un raro en el Jardín de Embajadoras, después siguen su camino.
Los hermanos Aguilar hacen la nieve desde un día antes, en su casa en el Cerro del Cuarto, la preparan con entusiasmo, pues es algo que les gusta por tradición y porque sienten satisfacción al ver que sus clientes se deleitan con los sabores que ellos preparan.

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