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Recuerdan a Mártires

Como cada año, recuerdan su asesinato en 1937 con una misa y la tradicional marcha.

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Luego de la marcha, en el pante

Luego de la marcha, en el pante

Alrededor de 500 personas, entre mineros y familiares, realizaron la tradicional Marcha de los Mártires del 22 de Abril, para recordar a sus compañeros asesinados en 1937 en su lucha por mejorar las condiciones laborales.
Cobijados de un viento frío y un sol que comenzaba a calentar, cerca de las 9 de la mañana llegaron los primeros mineros a la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, donde una hora después el Abad Capitalino ofreció una misa por los mártires.
“La sangre de los mártires no se desperdicia, está unida a la sangre de Cristo”, señaló el Abad en su mensaje.
Al concluir la ceremonia religiosa, los mineros se formaron en la Plaza de la Paz, para comenzar su tradicional peregrinar como desde hace 77 años rumbo al Panteón de Santa Paula, siempre resguardados bajo la mirada de capitalinos y visitantes que en esta Semana de Pascua caminan por la ciudad.
Paso a paso, presididos por la Banda de Guerra de la Primaria Mártires 22 de Abril, los mineros caminaron por la calle Juárez, pasaron por afuera del Mercado Hidalgo, continuaron rumbo a la subida al Panteón, para llegar a la tumba donde descansan los restos mortales de estos seis héroes.
Benjamín Jaramillo, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana Sección 142, presidió la ceremonia donde como primera actividad se pidió un minuto de silencio.
Posteriormente y acompañados del grito de “presente” se colocaron las ofrendas florales, para Luis Fonseca, Simón Soto, Antonio García, Juan Anguiano, Antonio Vargas y Reynaldo Ordaz.
En su mensaje José Luis Gallegos, del Comité Ejecutivo Nacional, apuntó que existe preocupación porque haya seguridad al interior de las minas y no haya más mineros caídos.
Por parte de El Cubo estuvo Jesús Domínguez quien coincidió que se puede que empresa y sindicato caminen juntos con seguridad, para el bienestar de todos.
Luego de recordar los hechos de de 1937 y en medio de un respetuoso silencio, terminó la ceremonia, los mineros se retiraron del Panteón de Santa Paula, donde siguen vivos quienes dieron su vida en busca de mejores condiciones laborales para este gremio.

Buscaban mejoras

Ayer, 22 de abril de 2014, se conmemoró el 77 aniversario del asesinato de seis mineros durante su lucha por buscar mejores condiciones laborales para este sector.
Fue en 1937 cuando ocurrió el asesinato de los mineros Luis Fonseca, Simón Soto, Antonio García, Juan Anguiano, Antonio Vargas y Reynaldo Ordaz, a la mitad del camino de la mina El Cubo, a la ciudad de Guanajuato.
Estos mineros integraron en 1936 en la llamada Caravana del Hambre, para buscar mejores condiciones laborales.
Una vez conseguidas parcialmente las mejoras laborales, fueron abatidos el 22 de abril de 1937 por unos pistoleros cuando iban rumbo a la mina El Cubo, aunque nunca se supo quién los asesinó, en ese entonces los rumores que corrieron fueron que fue el Gobierno o los dueños de la mina.
Los líderes sindicales estaban por entregar sus cargos ese mismo mes de abril, cuando fueron asesinados.
Un mes después, el gerente de la compañía minera de esa época, MR. Quinn, murió producto de una caída dentro de una mina.
Aunque se decía en un escrito anónimo que había sido ejecutado por sus propios cómplices, los pistoleros asesinos de los mineros, porque no les habían cumplido su parte en el contrato criminal.

Viven en sus hijos

El recuerdo de los mineros asesinados en 1937, que buscaban mejores condiciones laborales, sigue vivo en la memoria de sus hijos.
Isabel Anguiano, hija de Juan Anguiano, actualmente vive en la ciudad de León, este año acudió a la ceremonia donde se recuerda la lucha de su papá.
“El llamado es para que (los mineros) sigan luchando, que sean valientes, porque ahorita los valientes están muy escasos”, comentó.
A sus 79 años, Isabel dice que era muy chica cuando su papá fue asesinado, así que quien le contaba la historia era su abuelita.
“Se dicen tantas cosas de los asesinatos, se dice que fue el mismo gobierno, los patrones, fue una cosa terrible.
“Dicen que mi abuelita corría con un zapato sí y otro no, cuando les avisaron. El que iba manejando la camioneta era cuñado de mi tío Luis. A él no lo mataron, estuvo en el psiquiátrico muchos años, nada más lo golpearon”, comentó.
También acudió Sebastián García, hijo de Antonio García, quien actualmente tiene 78 años de edad, una vez que su papá fue asesinado, su familia emigró a León, donde su mamá hizo frente a la vida con tres hijos.
“Siempre mi mamá trabajó como papá y mamá, finalmente falleció en León, allá hicimos nuestras familias, soy el único que queda, mis dos hermanos ya murieron”, refiere Sebastián García.
También acudió a la misa María Flores Chávez, quien vivió este hecho cuando tenía alrededor de 18 años, ahora tiene 95 años.
“En aquel entonces un cuñado trabajaba en una mina, le cayó una piedra en un pie, fue llevado al Hospital Minero, pero al final murió, después de esto se dieron los hechos de los mineros asesinados”, recuerda María Flores.

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