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Retrata amor a Cuévano

Por su constancia en el oficio, no por la edad, es el fotógrafo decano, tiene 50 años de trabajo constante.

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Retrata amor a Cuévano

Retrata amor a Cuévano

Por su constancia en el oficio, no por la edad, es el fotógrafo decano, tiene 50 años de trabajo constante.
Bajo su mirada han pasado políticos, artistas, personajes, de hecho él mismo es un personaje de la ciudad a la que ama y trata de que no pierda su autenticidad.
El amor por Guanajuato se nota en sus obras, en las impresiones de templos, callejones, paisajes y rostros citadinos; pretende a través de sus gráficas mostrar los valores de la capital del estado.
La gente lo conoce como ‘Guayo’, a él le gusta que lo llamen así.
Eduardo Rangel Cerrillo comenzó a conocer los secretos de la fotografía con ayuda de Javier Rangel Mata, su padre, cuando tenía 9 años.
Entrar a su estudio, ubicado sobre la parte superior de una casona en el callejón del Truco, es una aventura; en el pasillo, junto a una escalera, hay plantas; luego se observan retratos, paisajes; y en su rincón favorito, una colección de cámaras.
“Aquí me siento a gusto a pesar de que casi no hay trabajo”, dice y achaca esto a la presencia de la fotografía digital, “porque cualquier persona con un celular puede levantar imágenes”, pero agrega: “sí, cualquiera puede levantar imágenes pero no todos pueden tomar buenas fotografías”.
Y cuando alguien quiere buenas fotografías, ahí está ‘Guayo’, lo comprueban cientos de jóvenes que al término de sus estudios se retratan en las escalinatas de la UG o frente al Teatro Juárez.
Pero tal vez lo que más placer le proporciona es captar paisajes de la ciudad sobre alguno de los cerros que la rodean. Tiene gráficas desde el Cerro de Sirena, El Pípila, Valenciana, y Calderones.

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