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Revelan nexos de grupo criminal de Guanajuato con el abigeato

El periodista Óscar Balderas detalló las actividades que realizaba el grupo criminal de Santa Rosa de Lima con el abigeato.

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Por: Redacción

José Antonio Yépez Ortiz fue detenido la madrugada del 2 de agosto. Foto: Especial

José Antonio Yépez Ortiz fue detenido la madrugada del 2 de agosto. Foto: Especial

Guanajuato.- El robo de ganado y la venta de la carne a negocios de comida en Guanajuato era otra de las actividades del Cártel Santa Rosa de Lima que encabezó José Antonio Yépez Ortiz ‘El Marro’ y que generaba millones de pesos. 

Así lo relató el periodista Óscar Balderas, en su sección ‘Nación Criminal’ de la primera emisión del noticiario radiofónico de MVS, donde detalló que una de las actividades criminales más cotidianas del cártel, pero de las menos comentadas, era el abigeato, que destrozó las finanzas de cientos de familias en la entidad. 

El Cártel Santa Rosa de Lima se embolsó durante años millones de pesos con cada mordida, de dentellada en dentellada, José Antonio Yépez se devoró al estado que lo vio nacer y convirtió a Guanajuato en un bistec barato, es decir, duro, lleno de nervios y que saca sangre por donde se le toque”, afirmó. 

Óscar Balderas es un periodista especializado en el crimen organizado que desde el año pasado ha seguido muy de cerca la violencia que se vive en la entidad realizando visitas a la comunidad de Santa Rosa de Lima en Villagrán. 

Pobladores que conocieron al ‘Marro’ desde joven, comentaban que pasaba largas horas al lado de sus animales, era tanta su afición que en la finca en donde lo aprehendieron la madrugada del 2 de agosto, vivía entre gallos de pelea y caballos y antes de eso había tenido cerdos, toros y vacas en las casas que le habían decomisado durante el operativo golpe de timón”. 

El periodista explicó que Yépez Ortiz invertía millones de pesos que obtenía del robo de combustible, secuestros y extorsiones, en la compra de ganado fino que adquiría su hermano Juan Rodolfo a quien le encargaba caballos, vacas y toros del norte de la República, según investigaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera. 

A él lo que le interesaba era convertir esa carne en cualquier cosa que le produjera dinero, debido a eso, el Cártel Santa Rosa de Lima no solo compraba animales sino que también se dedicó al abigeato, es decir, robo o la apropiación ilegítima de ganado”, explicó. 

El método era simple pero temible, detalló Óscar Balderas, ya que los integrantes del cártel se presentaban ante un criador, ganadero o productor de carne o leche para exigirle cuotas de extorsión impagables en efectivo o de lo contrario su familia sería asesinada. 

“Para que no hubiera dudas de la crueldad, a veces tocaban la puerta con el cadáver de algún animal del rancho. La víctima suplicaba por otra alterativa de pago y entonces los criminales le ofrecían pagar en especie con sus animales”, aseguró. 

Sin embargo, en otras ocasiones el robo era directo, ya que llegaban en camiones de carga durante la madrugada y se llevaban los animales y tiraban balazos por si los propietarios querían defenderse. 

A pesar de que la mayoría de las víctimas no denunciaba por miedo a represalias, desde 2015 hasta el junio pasado, en Guanajuato se han denunciado 2 mil 360 robos de ganado según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que ha provocado que actualmente sea la sexta entidad con más atracos denunciados. 

“Los hombres del cártel los llevaban hasta los rastros ilegales que existen por todo el bajío donde eran molidos a mazazos como señal de que habían caído bajo la pesada violencia del marro o los usaban para que jóvenes sicarios aprendieran a decapitar seres vivos o a no vomitar cuando descuartizaban a un enemigo más pesado que ellos. 

Óscar Balderas afirmó que los clientes de estos mataderos eran comerciantes de comida de la región como taquerías callejeras, fondas y restaurantes. 

Muchos taqueros, cocineros y restauranteros prefirieron hacerse de la vista gorda y no preguntar por qué esa carne que le compraban a esos extraños proveedores era tan barata y siempre disponible, mientras que los ganaderos del estado sufrían una y otra vez el robo de sus vacas, cerdos, caballos y toros a manos de violentos pistoleros que gritaban con desparpajo ser gente del señor Marro”, aseveró.
 

8am

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