Supera gravedad enfermera y quiere regresar a atender en área COVID

Dagmar Martínez pasó 10 días en terapia intensiva, grave por COVID, pero gracias al amor de su familia y al apoyo de miles de desconocidos salió adelante y ahora anhela regresar a trabajar como enfermera

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Por: José Antonio Castro Murillo

Dagmar Martínez ama su labor como enfermera, espera recuperarse y regresar a servir a los demás.

Dagmar Martínez ama su labor como enfermera, espera recuperarse y regresar a servir a los demás.

León, Guanajuato.- Dagmar Martínez conoció las consecuencias de la COVID-19 como enfermera, pero luego su organismo luchó contra el virus  44 días, 10 de ellos en terapia intensiva.

Aún así su pasión por su profesión no se mermó: “lo volvería a hacer, volvería a entrar a un área COVID”, dijo con gran determinación.

Sus ojos verdes son inconfundibles, brillaban en la imagen que circuló en redes sociales a finales de noviembre para pedir apoyo para su tratamiento.

Cuando ésta se viralizó la joven estaba en una cama de terapia intensiva tras sufrir una trombosis cerebral a consecuencia de su contagio de COVID-19.

Muchas personas respondieron a esta convocatoria con oraciones, mensajes o dinero. “Toda esa gente me salvó la vida, y se los agradezco infinitamente”.

Dagmar Martínez recibió miles de muestras de apoyo de su familia y de la sociedad, ella considera que a eso le debe la vida.

Cinco meses después de que se conoció su caso, Dagmar contó a AM que el amor de su familia le mantuvo con fuerza, al igual que las muestras de apoyo de miles que respondieron a aquella convocatoria.

Hasta el 10 de marzo la Secretaría de Salud de Guanajuato tenía registro de 21 mil 124 ingresos a hospitales por COVID, entre ellos el de Dagmar.

Ella llevaba cinco meses atendiendo pacientes COVID en la clínica Hospital 2 del IMSS en Irapuato cuando se contagió.

Por casi tres semanas padeció dolor de garganta, tos, pérdida de olfato, pero “una noche sintió un vértigo muy fuerte, pensamos que se estaba muriendo”, narró su papá; decidieron llevarla a la clínica 58 del IMSS en León.

Parecía que su salud mejoraba, pero hubo otros dos episodios similares y la reanimaron en el mismo IMSS, entonces su familia la llevó al Hospital Aranda de la Parra, donde le diagnosticaron la trombosis cerebral y debió quedarse internada.

La joven fue ingresada en terapia intensiva, la situación fue difícil de asimilar para Dagmar y no recuerda casi nada de lo que sucedió.

“Sabía del impacto de mi problema, pero yo lo veía todo como en tercera persona, como si no fuera yo, como si fuera otro paciente”, dijo.

Enfrentan grandes gastos

Los gastos serían altos, su familia decidió hacer una imagen para recaudar fondos y compartirla entre sus conocidos.

Ésta se empezó a compartir en redes y de pronto ya se había viralizado y llegó apoyo de personas que ni siquiera esperaron.

Dagmar se enteró de la colecta casi por casualidad al salir de terapia intensiva, su novio cuidaba de ella en el hospital y “se le salió decirme un día, ‘no sabes todo el apoyo que tienes’, y pensé que hablaba de él y mi familia”.

Pero después su papá le platicó de lo que pasó con esa convocatoria.

“Para mí fue como un shock bien impactante porque uno no se espera todo ese cariño.

“Cuando me di cuenta yo no paraba de llorar, y no en mala forma, sino porque me emocionaba mucho ver tantos mensajes. Gente de hospitales donde trabajé, mis jefes, maestros me preguntaban como estaba.

“Les debo la vida, todas esas oraciones, todo ese amor y esa magia ayudaron. Ese peso o esos dos peso que dieron para la cuenta del hospital fue lo que me ayudó a seguir en el hospital”, dijo Dagmar.

Una opción que pudo tomar su familia fue llevarla a algún hospital público “pero por lo crítico de mi situación pudo haber sido contraproducente, entonces toda esa gente que cooperó, me salvó la vida”.

De las personas que han sido internadas en hospitales el 49.04% falleció, 2.2% fueron altas voluntarias y 47.9% salieron por mejoría, Dagmar está entre este último grupo de pacientes, estuvo 10 días en terapia intensiva, otros 4 en área COVID.

Para ella esta experiencia y el año de pandemia ha sido marcado por el amor de su familia, “todo el amor que ellos me transmitían fue lo que me sacó adelante”.

Su perspectiva cambió radicalmente: “Siendo enfermera y cuidando pacientes uno ve una parte y se preocupa por ciertas cosa y por otras uno quizá no se preocupa tanto.

Entre sus deseos desde que estaba hospitalizada está poder volver a acampar, pero hasta ahora no ha podido hacerlo, aún lidia con secuelas de la enfermedad.

Entre ellas está la pérdida de visión por lapsos cortos, episodios de temblor en la mano derecha, fatiga excesiva al caminar y algunas pérdidas de memoria a corto plazo.

Pero a pesar de ello no duda en regresar a su labor como enfermera en cuanto los especialistas se lo permitan.

Cuando buscaba ingresar a estudiar enfermería le rechazaban por su padecimiento de pie equinovaro, en ese entonces recién resuelto con una operación, ahora no duda en superar estas secuelas del SARS-CoV-2 y regresar a su profesión.

“Sí me da miedo por las secuelas que tengo, no tanto por mí sino porque no quiero hacerle daño a alguien o algún paciente, que se me olvide un medicamento o lo que sea, pero si tuviera la oportunidad de volver a trabajar, donde fuera”.

Incluso, si eso significa volver a entrar a áreas COVID.

“Los pacientes de COVID muchas veces tu cara es la última que ven, entonces el saber que ayudé a alguno de esos pacientes a irse más tranquilos o a estar mejor o a irse de alta, la verdad es que no se compara con nada”

“Lo volvería a hacer, volvería entrar a un área COVID, volvería a cuidar pacientes, ahora con otra perspectiva, esto me da otras ganas de ayudar”.

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