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Tejiendo el éxito

El Buen Pastor forja a jovencitas de buen corazón

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El Buen Pastor es una agrupaci

El Buen Pastor es una agrupaci

Margarita proviene de una familia casi desintegrada, su mamá es madre soltera, sin embargo, la joven desea ser enfermera.
Su historia no ha sido fácil, desde muy pequeña ingresó al albergue del Buen Pastor; ahí estudió la escuela primaria, la secundaria; luego, por su cuenta, la preparatoria abierta. Ahora se prepara con la idea de presentar examen de admisión en la Universidad de Guanajuato.
“Quiero ser enfermera para corresponder a los beneficios que he recibido, porque la gratitud es la memoria del corazón, eso es lo que aprendí en este albergue”.
La jovencita repite una y otra vez la frase, que dice, leyó en los textos de María Eufrasia, la santa que fundó la agrupación de El Buen Pastor: “ La gratitud es.....”.
Ella es una de los cientos de niñas que a lo largo de 109 años han sido beneficiadas por El Buen Pastor, agrupación atendida por religiosas, y que tiene su sede en la Calzada de Guadalupe.
Tere, la trabajadora social, explica que en la actualidad, 35 niñas de entre 4 y 14 años de edad viven de lunes a viernes en este sitio; “ cada fin de semana regresan a sus casas porque el propósito no es desintegrar los hogares, sino ayudarles a sostener la familia, a que forjen un mejor porvenir”.
La mayoría son hijas de madres solteras, llegan al albergue por conducto del DIF. Son inscritas al sistema educativo estatal, se les proporciona alimento, vestido, un hogar, además de que tienen servicio médico y psicológico.
Alrededor de estas niñas trabajan muchos voluntarios, entre ellos, el médico que las atiende y lleva un expediente clínico de cada una de ellas; también se encuentran los estudiantes de la UG que les dan clases de pintura, escultura y fotografía digital, son talleres que se ofrecen por las tardes, luego de que cumplen sus tareas escolares.
También están integrados jóvenes de la Preparatoria Oficial, de la Salle y del Instituto Montes de Oca, quienes les ayudan a elaborar las tareas escolares, son como sus tutores académicos.
Es un ejército de voluntarios que ofrecen su trabajo con el único afán de servir.
Pero son muchos los gastos, y no siempre hay dinero para el sostenimiento de las niñas, que provienen de hogares muy pobres, casi desintegrados.
“Sí tenemos el apoyo de la gente, pero son tantas y tantas las necesidades que, de verdad, por gracia divina, el albergue subsiste”, dice la trabajadora social.

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