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Un mejor futuro

Drogadictos quieren otra oportunidad

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Los muchachos se disfrazaron y vendieron su pan de muerto. FOTO: MANUEL CARRILLO

Los muchachos se disfrazaron y vendieron su pan de muerto. FOTO: MANUEL CARRILLO

Diego, de 21 años, es un joven drogadicto, él reconoce que el uso de inhalantes y marihuana perjudicó su salud física y mental, y desde hace 2 años está recluido en el Centro de Rehabilitación “Amor a la Vida”.
Dentro de sus actividades fabrica pan, como el de muerto, que ofrece en diversos puntos de la ciudad.
“Somos 14 compañeros, distribuidos en la Plaza del Músico, Pozuelos, avenida Juárez y en el centro de rehabiliación que se localiza frente al CERESO, hacemos esto para sostener nuestros gastos de alimentación, medicinas y todo lo que necesitamos”.
“Sí somos drogadictos pero estamos en camino de dejar de serlo; no nos da pena decirlo, por el contrario, es un orgullo que la gente sepa que hacemos el esfuerzo por dejar este consumo”.
La panadería es una forma de ocupar el tiempo libre de estos jóvenes, actividad que además les permite allegarse recursos.
“Hay algunas personas e instituciones que nos apoyan , pero el principal reto es que nosotros, con nuestro trabajo, salgamos triunfantes”.
Con una agudeza poco común a su edad, Diego relata que su ingreso al grupo fue difícil.
“No quería aceptar que soy drogadicto a pesar de que mi madre me suplicaba que aceptara mi condición; finalmente ella misma me llevó, desde hace 2 años estoy ahí y gracias a Dios soy muy feliz”.
Disfrazados de diablos, de “calaveras” y también de ángeles, los jóvenes estuvieron desde el viernes por la noche vendiendo sus panes de muerto, tal y como lo acostumbran hacer; también en temporada de Reyes Magos venden las tradicionales roscas; son jóvenes que aceptan su condición y enfrentan el presente con la idea de alcanzar un mejor futuro.

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