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Vida y arte de ‘Loreta’

Una mujer soñadora que con el tiempo encontró esa pasión, y energía que emanaba de ella que la obligó a vaciar sus emociones a través del arte

Por:

La artista Laura Rangel Villase

La artista Laura Rangel Villase

Laura Rangel Villaseñor “Loreta”, compartió con AM su interesante inicio en las artes plásticas, en especial en el dibujo y la pintura, técnicas artísticas donde encontró la felicidad y el equilibrio en su vida.
La artista nació en el Distrito Federal, sin embargo tiene marcadas sus raíces artísticas en Guanajuato. De niña, su familia la traía a tierra cuevanense a pasar las vacaciones con sus abuelos maternos, sin imaginar que un día este lugar sería su casa.
En cuanto a lo artístico, dijo que siempre ha tenido una estrecha relación con la artes, como el ballet clásico, la música y la poesía. Comentó que tiene dos tías que se dedican a la poesía, Margarita Villaseñor y Matilde Rangel.
De su juventud, aseguró que no imaginaba que iba a ser artista y que Guanajuato sería la ciudad que le daría más que un día turístico o de diversión veraniega.
“Loreta” estudió un tiempo la Licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México; tiempo después, intentó continuar su preparación profesional estudiando  Sociología, pero ninguna de las dos era lo que ella buscaba.
Ante tal situación, trabajó en varias empresas como una forma de mantenerse activa, aunque su vida personal era otra cosa: “Siempre me mantuve cerca de las exposiciones, mi vida personal era dedicada a las artes”.
Su último trabajo en el Distrito Federal, fue en el área administrativa de un programa de partidos políticos, pero tiempo después desistió de seguir ahí y renunció. Platicó que viajó a Guanajuato a pasar las vacaciones de Verano y celebrar la graduación de un primo. Instalada en la ciudad trabajó en un hotel y al poco tiempo conoció a un pintor con el cual se casó y juntos instalaron una tienda-galería donde exponían varios artistas.
En ese tiempo ella bordaba y empezó a hacer pequeñas piezas en punto de cruz. “Loreta” comentó que de su marido aprendió mucho sobre pintura a través de sus cuadros, y aseguró que en sus primeros trabajos hay influencia de su obra: “Yo soy muy sencilla, muy natural, mi pintura no es tan intelectual, simplifico más y me he ido por lo figurativo, soy fantaseosa”. Manifestó al diferenciar su trabajo artístico.
Aseguró que al inicio pintaba a escondidas: “No fue un trabajo de habilidad sino interno”. Con el tiempo encontró esa sensación, esa pasión, esa energía que emanaba dentro de ella que la obligó a tomar el papel y a vaciar la emoción.
En ese entonces, sus hijos estudiaban en la secundaria y para ellos fue una sorpresa ver a su madre dibujar, pues nunca se imaginaron que fuera a dedicarse a las artes, como un medio de tranquilidad y económico: “Mis hijos veían cómo crecía, cómo la gente me buscaba”.
Antes de hacer sus primeros trabajos, “Loreta” estaba deseosa por conocer cuál sería realmente su pasión en la vida, la cual, sin duda, le costó trabajo encontrar. Sin embargo, la vida la llevó al camino indicado: “Ahí empezó a generarse un cambio en mí, una transformación, un despertar hacia la pintura... sentí la loca y enorme necesidad de expresarme a través de la imagen”.
En el pastel fácilmente pudo definir, expresar y dejar la emoción, pues además es una técnica artística que no requiere mucho tiempo. Para ella fue una cosa maravillosa y la creatividad venía a ella tremendamente.
“Loreta” practicaba constantemente, pero tenía la necesidad de dar a conocer su trabajo. Comentó que no es lo mismo que tus amigos te digan que tu trabajo está bonito, pues le interesaba conocer la opinión de la gente que no la conocía y eso fue lo que la motivó e impulsó a ir a la calle, presentar su trabajo a personas desconocidas, era un nuevo reto para conocer la respuesta a su creatividad.
Con la necesidad de mostrar su trabajo, se instaló en el Jardín de la Unión; recordó que fue precisamente un fin de semana después de concluir el Festival Internacional Cervantino y aunque los primeros días estuvo tranquilo, se llevó la grata sorpresa de que a la gente le gustaba su trabajo.
“Loreta” dijo que en cada uno de sus cuadros deja una parte de su esencia y que al ser adquirido por una persona penetra en su intimidad: “Se me hizo muy emocionante que las personas quisieran  tener y compartir su intimidad, en su casa, con algo mío”.
Poco a poco se dio cuenta de que cada vez se dedicaba más a ello, y eso la hacía producir y dedicarse por completo a su pasión. Aseguró que como comerciante de obra, le tocó vivir una época en que la ciudad era muy visitada y donde además tenía muy buenas ganancias.
En noviembre de este año cumplirá 13 años de estar exhibiendo su obra frente al Jardín de la Unión. Manifestó que aún no está satisfecha con su trabajo, pero sabe que todo es un crecimiento. Por el momento trabaja la figura humana y el surrealismo.
A “Loreta” le interesa colaborar en exposiciones colectivas para dar a conocer su trabajo y el de otros artistas, especialmente de las mujeres. “Me interesa la promoción de las mujeres por tener menos oportunidades que los hombres”.
El 3 de julio será la inauguración de la muestra “Tres de siete”, donde al lado de seis artistas expondrá su obra en el patio del Congreso del Estado. Como interés personal quiere crecer y sobre todo mostrar su trabajo.
Al final de la entrevista platicó de varias propuestas de exhibición: una exposición compartida, otra en el Campus León de la Universidad de Guanajuato y en la Casa de la Cultaura de Irapuato; un proyecto con dos artistas extranjeras y hay una propuesta para exponer en San Miguel: “Mi satisfacción es saber que mi obra se ha ido a diferentes lugares, estoy muy contenta de estar conectada directamente con el público”.
La artista comentó que es importante también brindarle un espacio a los nuevos artistas, pues cuando ella intentó hacerlo no le resultó nada fácil: “Lo que menos me imaginé yo, fue que pudiera ser pintora”.

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