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Viene de Austria a hacer café

Robert Hoffmann llegó hace 14 años de visita a la capital y desde hace 10 es dueño del Santo Café.

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El santo Caf

El santo Caf

Cuando Robert Hoffmann salió de su natal Austria y decidió venir de paso un par de días a Guanajuato, como parte de su itinerario después de 7 meses de viajes, pensó que sería como otro pueblo cualquiera, hoy 14 años después relata la anécdota sentado en una de las 15 mesas del café que junto con su novia ha sido su pasión la última década, El Santo Café.
“Me decía que se iba mañana y que se iba mañana y pues aquí sigue”, dice en tono de broma Lorena Peña, novia de Robert, y luego sonríen ambos, también los acompaña Malek Kanouni, francés, fotógrafo de arte, amigo de la pareja y autor de la obra en turno expuesta en los muros del establecimiento.
El Santo Café es total libertad, espontaneidad y librepensamiento, aunque en concreto no hay una filosofía, por escrito o una estructura orgánica que rija las políticas de la empresa, esta es su filosofía, la adaptación al entorno, mimetizarse con la dinámica tan peculiar de la ciudad.
“En Guanajuato cambia la gente cada seis meses, los estudiantes llegan y se van, cambian los empleados que tenemos, por aquí pasa un montón de gente, tenemos que irnos adecuando a la gente que viene a los empleados a la ciudad”, comenta Lorena,
EL MENÚ
El menú que ofrece el establecimiento es variado, básicamente comida rápida, ensaladas, pastas, hamburguesas, Baguettes, papas fritas, una oferta de 72 platillos más los postres y los extras, además de las bebidas tanto de la casa como los smoothies, los tés y las tizanas como las estándar del giro refrescos agua, cerveza, etcétera.
“Todo empezó como jugando a lo que mi mamá cocinaba, yo preparaba lo que sabía cocinar, algunos platillos me los inventaba, como la ensalada Goa, que hasta ahora es la que más se vende y yo tenía meses vendiéndola y no la había probado”, relata y sonríe cuando el reportero le pregunta de donde salió el nombre, “es que teníamos una perrita que se llamaba Goa y así le pusimos a la ensalada”, tiempo después supieron que un negocio, hoy ya cerrado copió la receta incluso con el nombre.
Así poco a poco se fue integrando el menú, que hasta la fecha no ha dejado fuera más que dos platillos que había en la oferta.
EL FUTURO
El éxito del negocio que se ha mantenido por casi 10 años cuando el promedio de duración de un negocio en el estado es de 2 años, ha generado comentarios de amigos y conocidos. “Por qué no abren otro Santo Café en León por ejemplo, sí nos dicen, pero yo a veces pienso cómo le hacen las personas que abren dos negocios, nosotros con este nos absorbe, porque tenemos que estar aquí al pendiente”, relata Lorena.
Y es que hasta la fecha la pareja no ha definido qué es lo que le da el éxito a su negocio y antes de replicarlo están en el proceso de sintetizar el concepto para llevarlo tal cual a otros lugares. “Sí lo hemos pensado, pero todavía lo estamos cocinando para llevarlo bien”, explica Lorena que mira a Robert y éste le respalda con la mirada y una sonrisa.

LOS INICIOS

Santo Café comenzó su historia en un par de cuartos detrás del Santo Bar, en el callejón San José atrás de la Plaza del Baratillo, llos ocupaban el área que hoy se llama bajotecho.
“Teníamos un amigo que tenía el Bar Santo, y tenía el mobiliario y el permiso pero no tenía dinero para invertir y pues nos invitó, él tenía su trabajo y su negocio, se dedicaba sólo a administrar y ahí empezamos en 2004”, relata Lorena quien entonces imaginaba poco qué rumbo tomaría el negocio.
“Empezamos en marzo... un 28 de marzo para estar más exactos”, agrega Robert, no tienen planeado un festejo para celebrar su primer década, de hecho los festejos no son parte del Santo Café, no han festejado aniversarios y tampoco participan de festejos tradicionales populares como la Navidad, por ejemplo.

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