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Violencia les cambia la vida a habitantes de Salamanca

En los últimos tres años la ciudad ha sido escenario de cruentas matanzas. Los homicidios se incrementaron en 458%, de 2015 a 2018.

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Por: Xóchitl Álvarez / El Universal

Salamanca enfrenta problemas de inseguridad al no contar con policía propia, por lo que las noches se tornan muy riesgosas para sus habitantes, quienes optan por no salir a la calle después de las 9:00 de la noche. Foto: Especial.

Salamanca enfrenta problemas de inseguridad al no contar con policía propia, por lo que las noches se tornan muy riesgosas para sus habitantes, quienes optan por no salir a la calle después de las 9:00 de la noche. Foto: Especial.

Salamanca.- A las 9:00 de la noche las calles comienzan a quedarse vacías, las tiendas bajan sus cortinas, las familias se refugian en sus hogares; han recortado los horarios de sus actividades; esto y un toque de queda es lo mismo. Dicen que hay mucho miedo por tantos eventos criminales.

En esta tierra, los vecinos comparten preocupaciones entre sí, la violencia les duele, hablan de sicarios, balaceras, levantones, muertos, de la ola de terror; se les escucha quejarse de la inseguridad en las aceras de sus casas, en los comercios y en sus trayectos.

“Aquí no puede andar uno en la calle en la noche, está ‘refeo’: balaceras, gente muerta”, comenta Jairo, empleado de un restaurante de pollos.

“Si acaso por algo andas después de las 9:00 de la noche, te paran los marinos y te revisan”, agrega su compañero.

Salamanca, sede de la Refinería Ing. Antonio M. Amor, de Pemex, ubicada en el corazón del Triángulo del Huachicol, es asediada por la delincuencia. “La violencia nos ha cambiado la vida; hay muertos, robos, asaltos”, dice José, tendero de una abarrotera en la colonia La Gloria.

El 1 de junio de 2018, agrega, le espantó el ataque de un comando a seis policías viales desarmados en un operativo de tránsito en La Gloria; el incidente que acabó con la vida de los seis oficiales, afirma, se le quedó grabado para siempre.

La ciudad tiene 273 mil 271 habitantes, según la Encuesta Intercensal 2015 del Inegi; forma parte del corredor industrial del Bajío. Hace 68 años su economía tomó auge por la refinería e industrias de petroquímica.

En los últimos tres años ha sido escenario de cruentas matanzas, con aumento superior a 458% en homicidios en 2018 con relación a los ocurridos en 2015, cuando se registraron 45.

En 2016 la cifra de homicidios llegó a 54, para 2017 el número se elevó a 80 y en 2018 se disparó a 251, según las carpetas de investigación reportadas por la Procuraduría de Justicia de Guanajuato (ahora Fiscalía) al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Hace dos años se podía andar hasta tarde, estar un rato en las plazas, ir a cenar en familia; eso se acabó, “ya no somos libres”, dice Juana.

En los primeros 70 días de 2019, comandos protagonizaron 12 ataques con homicidios múltiples en viviendas, negocios y calles, en los que 51 personas fueron privadas de la vida; el episodio criminal más crudo ocurrió el 9 de marzo pasado en el centro nocturno La Playa, en la colonia San Roque, al norponiente de la ciudad, que dejó 15 hombres y una mujer sin vida, así como cuatro lesionados.

Juana se “encerró” al oscurecer, a unos 100 metro del antro; a la medianoche, dice, las ráfagas de fuego la hicieron saltar de su cama; su madre temblaba; “son cuetes”, le decía a su hijo de ocho años quien preguntaba qué pasaba. Desde ese día, asegura, está espantada y tiene problemas para conciliar el sueño.

En el templo de San Roque, a una cuadra y media de La Playa, en un cartel con ilustraciones se alerta para no caer en las drogas ni en los pecados de robar o matar.

“Dios nos guarde de esa gente”, dice una señora con un rosario de cuentas de madera entre sus manos.

La racha violenta desalentó a prestadores de servicios de bares, restaurantes y comerciantes que han bajado sus cortinas y en algunos casos anuncian en redes sociales que el cierre definitivo de sus negocios.

“Como todos sabemos, se han desatado momentos de mucha inseguridad en la ciudad, por lo cual estamos atemorizados. Cerraremos por la terrible situación que estamos viviendo”, anunció en Facebook el restaurante La Típica, un día después del atentado en La Playa.

Otros comercios que anunciaron su cierre en redes sociales son el restaurante La Malquerida y Repvblica Kitchenbar. “Queremos un Salamanca tranquilo de nuevo. Esperamos volver algún día, para seguir la buena vibra”, indica el personal de Repvblica Kitchenbar.

Sin municipales. Los dos días posteriores a la masacre en el table-dance, en dos ocasiones la alcaldesa Beatriz Hernández Cruz (Morena) llamó a la población a mantener la calma.

Hoy en día, la edil reconoce que se vivieron unos días muy difíciles, no sólo en Salamanca, sino en todo el corredor industrial, derivado de las acciones de seguridad que está haciendo la Federación.

El 4 de marzo pasado cientos de elementos de la Marina-Armada de México, Gendarmería Nacional, Fuerzas de Seguridad del estado y del Grupo Táctico de la Agencia de Investigación Criminal entraron a la comunidad Santa Rosa de Lima, Villagrán, en una acción de combate al cártel de ese nombre vinculado al “huachicol”; cinco días después ocurrió el ataque el centro nocturno.

Los primeros días había esa percepción de miedo, sobre todo en las noches, pero hoy poco a poco la gente vuelve a sentir confianza, y más que todo porque están llegando más fuerzas federales, asegura la presidenta municipal.

Salamanca enfrenta problemas de inseguridad sin policía propia. Desde hace tiempo la cuidaban policías estatales coordinados con militares. Hace 18 meses llegó el Mando Único de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE) y desapareció la corporación municipal.

La alcaldesa se ha propuesto recuperar la Policía Municipal, pero carece de la base mínima para lograr el objetivo, pues las instalaciones de la corporación están deterioradas, sus patrullas inservibles y los equipos tácticos obsoletos.

“La falta de nuestra Policía Municipal repercutió en la tranquilidad de Salamanca, que es algo que se heredó de las administraciones anteriores. Se está trabajando y vamos a tener la mejor Policía de México, una policía cercana a la gente”, plantea Beatriz Hernández.

Desde el 10 de octubre de 2018 que asumió el cargo, la alcaldesa afirma que ha tocado las puertas del estado y la Federación para tener los recursos humanos e infraestructura para recuperar su policía.

Pretendía que el gobierno del estado le pasara 150 elementos de las FSPE para comenzar la estructura policial, pero por ley no es posible; mientras 120 elementos de la Marina han comenzado operativos en la ciudad.

El 18 de diciembre pasado inició el reclutamiento de la nueva Academia de Policía con la meta de enlistar 160 personas y contar con mil 200 agentes en los tres años de la administración. Hasta ahora han reclutado 120 cadetes que entrarán a la evaluación de control y confianza para después arrancar la Academia.

En tanto, un anuncio espectacular montado en la avenida Tenixtepec convoca a integrarse a la Policía Municipal, con un sueldo mensual de 13 mil pesos. “Con Seguridad vendrá lo mejor”, se lee en él.

Hasta el cierre de 2016, los principales hechos delincuenciales fueron los robos a los trenes, que se extendían en las vías de Salamanca, Celaya, Irapuato, Silao y León; el comercio de las drogas, extorsiones y secuestros; además, tomaba fuerza la extracción ilícita de hidrocarburos.

Ahora, las áreas de inteligencia colocan al “huachicol” como el principal problema de seguridad, de disputa entre grupos criminales.

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