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Violencia no respeta condición social

Virginia, Nidia y Wendy son mujeres con historias distintas que convergen en una sola: el maltrato y la discriminación; porque la violencia contra las

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Virginia, con la doble jornada como ama de casa y trabajadora dom

Virginia, con la doble jornada como ama de casa y trabajadora dom

Virginia, Nidia y Wendy son mujeres con historias distintas que convergen en una sola: el maltrato y la discriminación; porque la violencia contra las mujeres no respeta condición social.
Virginia
Virginia es trabajadora doméstica desde hace 6 años; ella es el sostén de la familia porque su marido trabaja poco, sobre todo después de un accidente que tuvo en la mina.
No ha sido fácil, primero tuvo que vencer los obstáculos en su entorno social; su marido no quería que trabajara, consideraba esto como un insulto, pero ella se impuso.
“La necesidad fue el acicate para que yo saliera de la casa a ganarme el pan, para sostener a mis hijos; fue duro vencer la resistencia de mi marido, pero aquí estoy, con la frente en alto, satisfecha porque gracias a mi trabajo, se cumplen las metas de mi familia”.
Nidia
Nidia es arquitecta, menudita, con el rostro casi de niña, pero con un carácter fuerte que le ha servido para vencer a la violencia intrafamiliar y al cáncer.
Su lucha realmente comenzó al concluir la escuela preparatoria, con su padre, que textualmente le dijo: “Bueno, vas a estudiar Arquitectura mientras te casas”; sin embargo, ella concluyó la carrera; obtuvo un buen empleo, a pesar de que su padre, por ser mujer le dijo que sería difícil conseguirlo.
Así me advirtió: “Sólo los hombres estudian Arquitectura, y sólo a ellos les dan trabajo”.
Luego, llegó incluso a dirigir obras importantes, se casó, se embarazó 3 veces, y a partir del tercer parto, su esposo comenzó a golpearla, luego le detectaron el cáncer; vinieron las sesiones de quimioterapia y con ello, su aspecto físico decayó, su esposo se separó de ella y le quitó a los 3 hijos; ahora, Nidia ha vencido a la enfermedad y sostiene un litigio para recuperar a sus hijos.
Fortalecida por la lucha que ha emprendido, asegura que las mujeres no tienen por qué hacerse las víctimas, sino buscar una nueva perspectiva: “Tenemos que aprender a caminar con las circunstancias”.
Wendy
Wendy es artesana, para ejercer su oficio ha tenido que viajar a Baja California, Jalisco y Guanajuato, dice que al llegar aquí, prácticamente no tenía quién le ayudara: “A fuerza de estar dale y dale pude imponerme a las circunstancias; no importó que me trataran mal por ser mujer y ser pobre, no tenía para comer y ahora me río de los problemas, porque al reunirme con otras mujeres que tienen los mismos problemas saco fuerzas, estoy convencida que México necesita gente de combate”.
Nidia, Virginia y Wendy son 3 de las 6 mujeres que dieron a conocer sus historias de lucha cotidiana.
En la misma reunión, otras tres mujeres, dos alcohólicas y una microempresaria, también expusieron sus experiencias de violencia intrafamiliar durante una reunión organizada por la Dirección Municipal de Atención a la Mujer Guanajuatense.

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