Opinión

20 años con Educafin

Educafin es la entidad que da soporte financiero y de experiencias, para transformar la vida de los estudiantes guanajuatenses.

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Por: José Luis Palacios Blanco*

20 años con Educafin

20 años con Educafin

Educafin es la entidad que da soporte financiero y de experiencias, para transformar la vida de los estudiantes guanajuatenses. Cumple estos días 20 años de haber nacido.

Conocí su origen, participé en el pasado en su comité de asignación de becas y he estado cerca de su actuar institucional.

Doy testimonio de que busca opciones para financiar la educación, crear vínculos con otras instituciones similares y proporcionar información sobre los asuntos educativos.

En México, los gobiernos estatales han buscado estrategias efectivas de apoyo a los estudiantes de escasos recursos para que concluyan sus estudios. 

Si nos enfocamos a la educación media superior y superior, encontraremos que, en orden de prioridad, las necesidades del estudiante se dan en: colegiaturas, alimentación, hospedaje y material escolar, y más recientemente, en movilidad estudiantil.

Las experiencias gubernamentales en la creación de estos organismos han sido diversas. 

Desde ser un área de la Secretaría de Educación, hasta constituirse en organismos autónomos que tienden a la autosuficiencia financiera.

Considero que hay dos posturas claras sobre el enfoque a éstas instancias que financian a los estudiantes. 

Por un lado, los que consideran que las becas deben ser aportación pública “a fondo perdido”, es decir, becas plenas. 

Por otro lado, los gobiernos que consideran que deben darse “becas-préstamos” que sean reembolsados en especie o en efectivo por el estudiante.

Además, está la cultura nacional que gusta que todo se le regale y evitan el solicitar préstamos, sino que gustan y exigen, que sean becas gratuitas.

Educafin nace en el contexto de la transformación del modelo educativo en Guanajuato en 1999.

Se descentralizaba entonces la educación federal hacia la estatal: se buscaba más eficiencia al descentralizar también la educación media superior con el Conalep y la llegada del Cecyteg.

El SABES nacía para atender con alta eficiencia presupuestal el boom poblacional que irrumpía con miles de jóvenes que requerían preparatoria. 

Las universidades tecnológicas y más tardes las politécnicas, venían a cubrir la falta de cobertura de la Universidad de Guanajuato, que dejaba sin estudios a miles de jóvenes de escasos recursos.

El diseño original fue el de una institución innovadora que fuera sustentable financieramente.

Recuerdo que el modelo original se inspiraba en la experiencia del estado de Sonora. Sería un instituto flexible y que asegurara la revolvencia financiera para que el capital gubernamental aportado en su fundación, no se extinguiera. 

Esta idea era clave, pues, aunque los becarios que reciben créditos no tienen siempre la cultura de regresar el préstamo para que beneficie a más, se presentaba como desafío de la joven institución.

También Educafin tenía otro reto: los criterios de asignación por institución y por tipo de programa educativo. 

El riesgo que es que el estudiante de una institución privada pudiera recibir un beneficio con el que se apoyaran a decenas en una institución pública. 

O evaluar el impacto social que tiene un estudiante de ingeniería comparado en el que estudiara derecho, toda vez que había programas más pertinentes que otros. 

La institución se fue estructurando y ganando confianza entre el estudiantado, tanto que el volumen de becas estatales fue mayor que el federal.

En los años recientes, he visto que el enfoque de Educafin ha sido fuerte hacia la movilidad estudiantil y ha creado poco a poco, una cultura de que el “crédito educativo” es una verdadera opción para quienes no tienen otra opción para continuar sus estudios. 

A diferencia de los programas federales como el de “jóvenes construyendo el futuro” o las “becas Juárez”, Educafin ha formado una cultura de superación, aspiracional, entre los jóvenes estudiantes guanajuatenses.

He derivado a muchos jóvenes siempre hacia Educafin; les comparto mi experiencia de provenir de una clase social baja y haber logrado estudiar con becas-préstamos que años después, pude pagar.

Felicito a todo el equipo de Educafin y a Jorge, su líder. De parte de tantos jóvenes que, a través de préstamos, de becas, de apoyos a su movilidad, han concretado sus sueños. 

Vendrán tiempos en que Educafin sea un constructor de proyectos de vida y que logren que el financiamiento sea visto como un medio para cambiar la vida, con la confianza en que después, devolverán el beneficio para ayudar a más.

*Director de la Universidad Meridiano, AC

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