Opinión

5 tesis para incrementar la seguridad

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Por: José Luis Palacios Blanco

5 tesis para incrementar la seguridad

5 tesis para incrementar la seguridad

Partiré del supuesto –comprobado por estudios sociológicos en todo el mundo-, de que las preocupaciones existenciales de las clases sociales tienen diferencias claras. Las clases bajas exigen empleo y los básicos de la subsistencia; las clases medias aspiran a movilidad social y a educación; las clases altas se esmeran en conservar y ampliar su patrimonio exigiendo seguridad en su entorno. 

Esta simplificación requeriría desde luego, incluir más requisitos, pero por ahora nos da idea de que, si bien la crisis de inseguridad la sufrimos por igual todos los mexicanos, los reclamos a los gobiernos en todos sus niveles, cambian de contexto a contexto y de clase social a clase social. 

Las estrategias más efectivas en el mundo para controlar la inseguridad, -entendida ésta como el clima de zozobra por la acción del crimen en todas sus modalidades-, son muchas, pero me animo a resumirlas, toda vez que han tenido resultados claros y son las “mejores prácticas”.

La primera es que la comunidad reconozca que la inseguridad tiene como origen la desigualdad social. Esto no es justificarla, sino aceptar que las diferencias entre ricos y pobres son el resultado de un sistema económico que genera esas inequidades y que esto se refleja en la destrucción del tejido social. 

Es el punto de partida del presidente AMLO y con ello convenció a sus votantes. Esto requiere un convencimiento –casi imposible de lograr-, entre las clases sociales de alto ingreso, poco o nada propensas al cambio social y a la repartición de la riqueza.

La segunda tesis es que el crecimiento económico del PIB (Producto Interno Bruto) si se traduce a desarrollo económico (oportunidades a las mayorías) disminuye las tasas de delitos. 

No hay pueblos buenos o malos, sino oportunidades de empleo y desarrollo social que reconstruyen el tejido social. Ésta no es una afirmación del Presidente, pero sí del gobernador Diego Sinhue. 

Es el énfasis en la generación de riqueza, creando condiciones, estímulos, desregulación, alianzas de inversión, para que siga creciendo el PIB de Guanajuato al doble o triple que el nacional. 

Su contrario, la recesión económica nacional, generará desempleo en todo México y éste, más violencia, como consecuencia de la falta de gasto público del Presidente AMLO. 

La tercera tesis se refiere a que la inversión en la prevención del delito debe enfocarse a las etapas tempranas de niños y jóvenes para que en edades tempranas no tengan como aspiración obtener ingresos fáciles y rápidos, a que se inhiba la cultura de culto a los delincuentes. 

Esto supone una alianza amplia entre empresas, sistema educativo y la inversión intensiva en cultura y deporte.

Esto no lo ha hecho el gobierno de Morena, al contrario de un gobierno de izquierda, junto con la ciencia y la tecnología, han sufrido recortes brutales en la inversión.

Cuarta tesis. La profesionalización de los cuerpos policiales es clave. Las sociedades que valoran e invierten en cuerpos policiales profesionales y honestos, reducen la criminalidad y si lo acompañan de una campaña de reconocimiento social, se refleja en consenso social. 

A nivel federal, es lo que esperamos de la Guardia Nacional. 

En Guanajuato es donde tenemos un trabajo ejemplar en la Fiscalía General de Justicia con la AEI (Agencia Estatal de Investigación) que tiene estándares de clase mundial y que apoya a la tarea del Gobierno Federal, responsable de atender el 80% de los crímenes sucedidos en el Bajío y que son del fuero federal.

Quinta. La aplicación de penas radicales a la delincuencia generan, a través de varias generaciones, una cultura de respeto a la ley. La aplicación de la pena de muerte en Singapur eliminó la corrupción y el crimen organizado.

Si las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado rompen con firmeza un plantón que detiene el tráfico de la autopista (clave en la actividad económica) y lo repiten tantas veces como se presente, los pobladores de la localidad entenderán que aquí se respeta la ley. 

Si se tolera una vez, será interminable que se vuelva a repetir. Aquí no hay diálogo, no hay consenso, sólo hay fuerza del Estado. 

Estas estrategias cuando se aplican en forma aislada no tienen el efecto en la paz social. Ésta es siempre resultado de la justicia social. Se tiene que aplicar integralmente; desde el enfoque de la causa raíz hasta la radicalidad en las penas. 

Es cierto que no todos somos directamente responsables de que el 55% de los mexicanos sean pobres, pero sí somos indirectamente cómplices si no hacemos algo por remediarlo.
 

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