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A.M., andar la libertad…

Esta celebración de los cuarenta y dos años de vida de A.M., me brinda la oportunidad de hacer un reconocimiento, en obsequio a la verdad, a todos los héroes anónimos que hacen posible la labor periodística.

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Por: Alejandro Pohls Hernández

En alguna ocasión, alguien preguntaba ¿Qué es la vida? Al tiempo andando obtuvo una respuesta: “La vida es lo que pasa.” Don Ernesto Gómez (q.e.p.d) hizo posible que muchas cosas pasaran, de tal manera que no se puede olvidar a alguien que dejó tantos buenos motivos para recordarlo.

Neto, como le decían sus amigos, siempre estaba pensando en construir algo, su capacidad creativa no conocía límites, su imaginación podía expandirse hasta el infinito. Las circunstancias adversas nunca le representaron un problema, porque las convertía en oportunidades que superaban a la idea original.

Lo anterior, la personalidad y creatividad de don Ernesto, dio origen al Periódico AM, que nació de un sueño y que se transformó en una causa que se llama libertad, a la que se han sumado miles de ciudadanos que denuncian y opinan. “Cuarenta y dos años de libertad,” sería el lema del Periódico AM, que bajo el liderazgo de Enrique Gómez Orozco y todos sus colaboradores, han logrado con éxito la difícil tarea de darle voz al ciudadano, mediante el noble ejercicio del periodismo. 

El derecho a la libre expresión es uno de los valores fundamentales de los pueblos, las sociedades y los individuos, ya que es esencial en la lucha por el respeto y promoción de todos los derechos humanos. Sin la posibilidad de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios, el hombre está condenado a la opresión.

Sin embargo, hacer periodismo no es tarea fácil, sobre todo cuando se padece un gobierno autoritario y corrupto como el que sufrió Guanajuato en el sexenio de Juan Manuel Oliva. Cuando el periódico empezó a denunciar las corruptelas y opacidad que se presentaban en el Gobierno del Estado…Lo anterior, provocó la ira y las amenazas del Gobernador, así como los manidos y vulgares ataques del el secretario de gobierno, de infausta memoria, en contra de AM. La historia es larga de contar, pero finalmente se acercaron al periódico los personeros del Gobernador” para plantear que: “Si el periódico cambiaba su política editorial”, es decir, si dejaba de señalar las corruptelas del gobernador, permitirían a don Ernesto continuar con sus creativos deseos de construir e iniciar nuevos proyectos en Guanajuato. ¡Quería Oliva comprar la línea editorial del periódico...!

Enrique Gómez decidió defender una causa y un derecho inalienable: Vivir en libertad. Una sociedad moderna, educada y libre no es concebible sin el desarrollo de mecanismos de pesos y contrapesos. Entre éstos, se cuentan principalmente las organizaciones y agrupaciones sociales y desde luego la prensa libre, para enfrentar la permanente propensión de algunos gobiernos e individuos a imponer su ideología personal, intentando callar a otros. 

Así pues, una prensa libre constituye uno de los fundamentos esenciales de una sociedad democrática y una condición primordial para el progreso y desarrollo de una sociedad. “La libertad de prensa es uno de los grandes baluartes de la libertad con los que deben contar los ciudadanos y no puede ser restringida jamás, a no ser por gobiernos despóticos y autoritarios”: Thomas Jefferson.

Esta celebración de los cuarenta y dos años de vida de A.M., me brinda la oportunidad de hacer un reconocimiento, en obsequio a la verdad, a todos los héroes anónimos que hacen posible la labor periodística. Los avatares y contratiempos han sido un bálsamo que ha tratado la noble madera de la que están hechos los que sin importar fenómenos climatológicos, contratiempos, circunstancias, horarios de trabajo y en ocasiones hasta el sacrificio familiar, cumplen con su deber de informar. 

Enrique Gómez Orozco creció y consolidó con creces lo que un día soñó su padre, don Ernesto. Hago votos para que estos “Cuarenta y dos años de A.M. de Libertad” sean convertibles a perpetuidad y que Enrique Gómez no se detengan de seguir soñando y anhelando, a fin de que estos sueños se conviertan en ideales y finalmente se transformen en realidades. Decía el gigante de la lengua española, don Miguel de Cervantes Saavedra, a Sancho: “No pidas riquezas, halagos, amor, ni que te comprendan; todo lo que pidas es el cielo sobre ti y un camino a tus pies para que puedas andar la libertad…"

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