Opinión

¡Ábrete Sésamo!

Cada mes de diciembre, desde hace 19 años ininterrumpidos, en la presidencia municipal se oye la frase mítica, ¡Ábrete Sésamo!, y los 15 ediles que forman el Ayuntamiento, se reúnen y hacen cuentas que solo se agrandan en círculo, hasta llegar a la cifra mágica, que les permitirá vivir un años más a cuenta de los contribuyentes

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Por: José Luis Ramírez

Cada mes de diciembre, desde hace 19 años ininterrumpidos, en la presidencia municipal se oye la frase mítica, ¡Ábrete Sésamo!, y los 15 ediles que forman el Ayuntamiento, se reúnen y hacen cuentas que solo se agrandan en círculo, hasta llegar a la cifra mágica, que les permitirá vivir un años más a cuenta de los contribuyentes.

El presupuesto de Ingresos y Egresos anual, es el dinero que oficialmente cobrará y gastará la Presidencia municipal para hacernos creer que estamos a salvo de cualquier precariedad en servicios públicos, seguridad, libertad, y orden público. En este año se aprobaron $ 1,819,090,049.00, y en el 2020, tendrán a su disposición, 1mil 908 millones 403 mil 699 pesos.

¿Cómo llegan a estas cifras?  De acuerdo a la Ley Orgánica Municipal para el Estado de Guanajuato, señala que el presidente municipal tendrá las siguientes atribuciones: “Ejecutar las determinaciones del Ayuntamiento y coordinar la administración pública municipal”. Idílicamente, tenemos que suponer que los 15 ediles, que elegimos en la borrachera electoral del 2018, se reúnen debaten, proponen, razonan, estudian, y evalúan la situación social, económica, política de nuestro municipio, en función de ello, deciden como obtener el dinero para que el municipio nos garantice un entorno seguro para vivir con salud, educación, libertad, trabajo y dignidad a todos los ciudadanos.

Eso que le llaman impuestos, no es otra cosa, que el dinero con lo que contribuimos todos para crear un fondo económico para usarse para el bien común. De cierto, las atribuciones al Presidente municipal, son muy claras, entre otras, es su responsabilidad: eficientar la prestación de los servicios públicos municipales; supervisar la administración, registro, control, uso, mantenimiento y conservación del patrimonio municipal.

Después de lo señalado, podemos preguntarnos si realmente, cumple el Ayuntamiento y la Alcalde con la responsabilidad y confianza que les otorgaron los ciudadanos en la elección pasada. En seguridad, que es el principal elemento de cohesión social, no hay mucho que pensar, están reprobados. La ciudadana Elvira, como dijera mi admirado Efraín Huerta, no puede ya ni con su alma, mucho menos con la violencia y la delincuencia que crecen como esporas. Hoy nuestra ciudad es inhabitable.

Con relación a los servicios públicos, nunca como ahora, el municipio había estado en una situación tan deplorable en las cosas más básicas. Es casi un hecho, que los programas que forman parte del presupuesto basado en resultados, de acuerdo a una información real en las Matrices de Indicadores, no pasarían ni de panzazo.

Solo citaré un ejemplo vergonzoso que se encuentra a 50 metros de la alcaldía municipal. En el mercado hidalgo, se ha creado una pinza mortal, por un lado los autobuses, y por otro los comales con aceite hirviendo y los tanques de gas. Desde luego, se trata de orden y seguridad, pero protección civil y fiscalización son solo un adorno con cargo a las contribuciones.

En los primeros meses de este año, después de aprobado el presupuesto de ingresos y egresos, la lista de empleados de confianza superaba los 1300, y claro, los apellidos del linaje panista de los últimos 18 años destacaba con particular acento. Desde luego, esa burocracia es pagada con los impuestos, con los “permisos”, con las “multas” y la venta de servicios públicos, subsidiados.

Una de las contribuciones en los que descansa el ingreso municipal, es el impuesto predial, líneas arriba mencionaba, que la ciudadana Elvira tiene bajo se responsabilidad “eficientar la prestación de los servicios públicos municipales”. Y ocurre que existen 186 mil cuentas de predial, pero 50 mil no están al corriente. Es decir, la eficiencia administrativa en este otro rubro está reprobada.

A pesar de haberse autorizado (2019) el alza a dicho impuesto, en el paquete para el 2020, se tenía programado otro incremento. Y algo, que debe destacarse, es que las reformas a la ley de Hacienda para los municipios del Estado de Guanajuato, en el artículo 161, establecen que los solares urbanos, titulados por medio del programa de certificación de derechos ejidales pagarán impuesto predial.

De cierto, serán decenas de miles de personas, sobre todo, de comunidades rurales o de la periferia de la ciudad las que pagarán el impuesto predial, lo cual incrementará las cuentas, el ingreso, pero también la ineficacia administrativa. Que por cierto, tratarán de evitar pagando despachos externos.

Esta ineficacia, por el lado administrativo refleja la incapacidad de la alcaldesa, pero también la falta de confianza ciudadana en su gobierno. Recordemos que las encuestas de los últimos cuatro meses la ubican como una de las peores alcaldes de las 100 ciudades más importantes del país.

Al aprobar las cuentas alegres para el presupuesto del 2020, lejos de ser una “determinación del Ayuntamiento”, se repite un molde hecho para beneficio de un grupo de políticos, y empresarios de la expoliación organizada. Este presupuesto no es distinto al de las últimas seis administraciones pasadas, solo cambian las cifras, y algunos de los apellidos del circulo selecto de beneficiarios.

No habrá una visión integradora para el bienestar en la zona urbana y rural, mientras el presupuesto siga usándose de manera clientelar y mal intencionada, y hasta que los ciudadanos asuman de manera activa su propia representación en el Ayuntamiento.

Es irrefutable que si no hay seguridad a nuestros bienes y nuestras vidas, es una necedad alimentar con nuestros impuestos a un Ayuntamiento ineficaz, e incapaz. Celaya necesita un gobierno no simulaciones, ¡Ciérrate Sésamo!

Revolcadero. Roban y roban y no dejan de robar. Dice la ciudadana Elvira, que la seguridad será una prioridad el próximo año, mientras tanto, que se rasquen la panza los federales del infortunio.

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