Ahora…a cumplir

Durante las pasadas campañas electorales los entonces candidatos y ahora funcionarios electos no se cansaron de prometer y prometer hasta el cansancio

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Por: Rolando Fuentes-Berain

Durante las pasadas campañas electorales los entonces candidatos y ahora funcionarios electos no se cansaron de prometer y prometer hasta el cansancio. Fastidiosamente repitieron que salvarían a Celaya, que la rescatarían, no especificaban de que si los últimos más de veinte años han regido gobiernos emanados del PAN. Deducimos que se refieren al tema de la inseguridad y violencia que tanto ha lastimado a toda la población.

Para lograr el voto del electorado, los candidatos se llenan la boca diciéndonos lo buenos que son y lo mucho que cambiará la ciudad si son los elegidos por la mayoría, ahora es el momento de probar que no mentían y que sus múltiples cualidades son verdaderas. Para que no se les diga ese dicho tan ejemplar y muy popular… “de lengua, me como un taco”

Hay otros dichos aplicables como ese de… “prometer no empobrece, es el dar lo que aniquila”. Son incontables los casos de políticos que ofrecen las perlas de la Virgen y llegado el tiempo dejan al pueblo con un palmo de narices hay otros peores, que no solo no cumplen, sino que aprovechando su posición y acceso a fondos públicos, los roban.

Es por estas y otras razones tan poderosas, que muchas personas se alejan de las contiendas electorales y no quieren saber nada de los partidos políticos ni de las elecciones y han quedado decepcionados de todo lo relacionado con la participación.

Conviene al ciudadano, repasar las promesas y ofertas de los funcionarios electos, para que, llegado el momento, se les pueda exigir el cumplimiento o solicitar su destitución.

En los Estados Unidos se han dado casos de una dimisión forzada del propio presidente como ocurrió con Richard Nixon y estuvo a punto de costarle la presidencia a Bill Clinton, en Perú hicieron renunciar y encarcelaron a Fujimori, en Italia a Silvio Berlusconi, etc.

México no ha sido el mejor ejemplo de estas respuestas ciudadanas ante los casos de corrupción, desvíos o mal manejo de recursos, ni siquiera en casos de nepotismo o clara ineptitud hemos sido capaces de llevar a los juzgados a los malos gobernantes anteriores.

En los casos de gobernadores corruptos o francamente delincuentes, los procesos para fincarles responsabilidades son largos y tortuosos, a veces logran evadir la acción de la justicia huyendo a otros países o haciendo tiempo para lograr la prescripción del plazo.

Los únicos que podemos exigir cumplimiento de sus promesas somos los ciudadanos, si no lo hacemos, no tenemos derecho a criticar su comportamiento, falta de honradez, etc.

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